Llegó a Cancún buscando trabajo y lo encontró como sepulturero

Víctor Sánchez,originario de Yucatán, dijo que su trabajo le trae consigo mucha cargaemocional, “sin embargo, me debo de controlar”.
 Víctor Sánchez comentó que a pesar de que suele ser más barato incinerar el cuerpo, la gente prefiere enterrar a sus familiares
Víctor Sánchez comentó que a pesar de que suele ser más barato incinerar el cuerpo, la gente prefiere enterrar a sus familiares (Especial)

Cancún

VíctorSánchez trabaja desde hace ocho años como sepulturero en el panteón municipalde Cancún, a donde llegó en busca de trabajo como albañil, pero al no hallarloaceptó este otro en el que ya suma varias anécdotas.

 

"Llegué pedíel trabajo y me lo dieron, de albañil en obra no encontraba y acá ya llevo ochoaños, aunque suene extraño, es un trabajo normal y común", explicó.

 

En entrevista queofreció antes de empezar a trabajar, consideró que no es difícil lo que hace,aunque si mucha carga emocional pues tiene que controlarse, por ejemplo nopuede estar bromeando mientras prepara una sepultura.

 

"No podemoshacer mucho ruido, ni bromear y pues aunque estemos de muy buen humor tenemosque mantener la seriedad por respeto, eso a veces nos cuesta pero es parte deeste trabajo", explicó.

 

Originario deCalotmul, Yucatán, destacó que hasta cierto punto es tranquilo su trabajo, quea veces tienen que lidiar más con los vándalos, los pandilleros que merodean elpanteón y que incluso golpeaban a los encargados de la vigilancia nocturna.

 

"Es como untrabajo más, acá no espantan, no hay que preocuparse de los muertos, pero si delos que se quieren pasar de vivos afuera", comentó.

De hecho, detalló,en este momento no hay vigilancia nocturna en el panteón, pues los vigilantescon frecuencia eran golpeados y asaltados por vándalos de la zona.

 

Sobre el momentomás complicado que ha tenido que enfrentar, recordó que hace como un año,familiares de una persona que depositaron en la fosa común, lograronidentificarlo y pidieron la exhumación de los restos.

 

"Aparecieronlos familiares y tuvimos que abrir la fosa común, sacarlo y entregarlo paracremarlo. Fue un momento difícil a la hora de sacar los restos y ponerlos en lacarretilla", recordó.

 

De igual forma,resaltó que como cada año, en estas fechas aumenta considerablemente elmovimiento en el panteón, pero que el resto del año, la afluencia es muchomenor, salvo de las personas que van a un entierro.

 

De acuerdo concálculo que hace, la afluencia regular al panteón municipal "LosOlivos" es de hasta 400 personas que visitan a sus difuntos, sobre todolos domingos, mientras que para las celebraciones del uno y dos de noviembre,las autoridades esperan a más de 10 mil personas.

 

Según información dela Operadora y Administradora de Bienes Municipales (Opabiem), que administrael panteón, el promedio mensual de sepulturas es de 80 al mes, es decir, pocomás de dos al día, aunque hay ocasiones que llegan a 90.

 

Además, un reportede la misma Opabiem establece que en noviembre del 2012 la cifra fue de 108entierros, sin que se tenga una explicación, señaló el titular del organismo,Julio César Martínez Cuesta.

 

En la entrevista,Víctor Sánchez comentó que a pesar de que suele ser más barato incinerar el cuerpo,la gente prefiere enterrar a sus familiares y que de cada 10 servicios, dos soncremaciones, que se realizan en el horno del panteón "Los Olivos".