Desplazados de Chenalhó denuncian persecución y quema de casas

Indígenas tzeltales y tzotziles que forzaron la renuncia de Rosa Pérez Pérez a la alcaldía aseguran que los simpatizantes de la ex funcionaria los agredieron a balazos y destruyeron sus hogares.

Chiapas

Cuenta uno de los desplazados del más reciente conflicto en Chenalhó: “Ese día regresábamos a nuestra comunidad y nos persiguieron en la carretera a balazos, nos echamos a correr y allí fueron los disparos, muchos, y no fue solo eso: llegaron a buscar en mi casa, rompieron mis ventanas, mis puertas… hasta me la quemaron”.

La disputa por la presidencia municipal de Chenalhó en Chiapas ha desplazado de su comunidad de origen a 492 indígenas tzeltales y tzotziles: 97 familias de dos comunidades que desde el fin de semana viven en la Casa de la Cultura de la alcaldía que se improvisó como albergue.

Estos pobladores desplazados fueron parte de quienes orillaron a la alcaldesa Rosa Pérez Pérez a pedir licencia al cargo, por lo que en venganza —según relataron—, los simpatizantes de ésta no les permiten regresar a su ejido, les quemaron sus casas y hasta la fecha los siguen persiguiendo.

San Pedro Puebla es una de las 96 localidades que conforman Chenalhó, todas con un grado de alta y muy alta marginación, según el Consejo Nacional de Población del gobierno federal. En este conflicto, esta comunidad fue la más afectada y la que cuenta con la mayor cantidad de desplazados.

Hasta el momento el saldo de la disputa entre los simpatizantes de la ex alcaldesa y su sustituto, Miguel Santiz Álvarez, es de dos pobladores muertos, entre ellos una niña de 12 años.

En Chenalhó pocos hablan español, de hecho solo 12 por ciento de los poco más de 36 mil habitantes que tiene el municipio lo hacen de acuerdo al Inegi, pero con las pocas palabras que lentamente pronuncian exigen justicia…

La ex presidenta municipal rechazó todos los señalamientos, y aseguró que este conflicto es político y por cuestión de género.

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Chenalhó se encuentra a 26 kilómetros de San Cristóbal de las Casas y a 87 de Tuxtla Gutiérrez, a casi una y dos horas de distancia, respectivamente. Se ubica en la región de Los Altos de Chiapas y las elecciones del 19 de julio del año pasado resultaron históricas para este municipio: por primera vez fue electa una mujer como presidenta municipal y por primera vez el PRI no sería el partido en el gobierno.

El 1 de octubre, Rosa Pérez Peréz tomó posesión como alcaldesa de Chenalhó por el Partido Verde Ecologista de México. Seis meses después la presidencia municipal estaba tomada por un grupo de habitantes.

La todavía edil pidió entonces la intervención del gobierno estatal de Manuel Velasco para resolver esta problemática, argumentando que sus opositores la rechazaban por su “condición de mujer” y por no pertenecer al PRI, al cual derrotó junto a su candidato, José Arias Vázquez, por mil 320 votos de diferencia.

La semana pasada este conflicto se agudizó y un grupo de opositores a Pérez Pérez sacó de la diócesis de San Cristóbal de las Casas a Eduardo Ramírez Aguilar y a Carlos Penagos Vargas, diputados por el Partido Verde, quienes estaban reunidos con prelados que mediaron en esta disputa.

El miércoles los legisladores fueron trasladados a Chenalhó y retenidos por varias horas hasta que se resolvieran sus demandas. En este tiempo incluso obligaron al presidente del Congreso local (Ramírez Aguilar) a vestir una prenda típica de una mujer indígena de la región.

Fue entonces que la primera presidenta municipal decidió pedir licencia al cargo, y el entonces síndico municipal, Miguel Santiz Álvarez, tomó su lugar un día después.

Los pobladores opositores de Pérez Pérez explicaron que su descontento con la ex alcaldesa se derivó de malos manejos en la administración, promesas incumplidas y hasta reducción en sus salarios, por lo que rechazaron que se tratara de una cuestión de género como ella misma acusó.

“Fue mala atención, por la negligencia de la presidenta municipal porque aquí como pueblo indígena se tiene la tradición de atender, platicar con su presidente, ella prometió dar el cambio, pero no lo hizo, en vez de cambio se negó a atender a población y fue lo que originó la inconformidad”, aseveró Sebastián Gómez Pérez, habitante de Chenalhó.

Los locatarios de este grupo opositor relataron que el pasado jueves, en represalia por la renuncia de Pérez Pérez, sus simpatizantes los atacaron a pedradas y con armas de fuego mientras regresaban a sus localidades tras la toma de protesta de Santiz Álvarez como nuevo presidente municipal de Chenalhó.

“Ese día regresábamos a nuestra comunidad, y los simpatizantes de la licenciada (Rosa Pérez Pérez) nos persiguieron en la carretera a balazos, nos echamos a correr y allí fueron los disparos, muchos, y no fue solo eso, llegaron a buscar en mi casa, rompieron mis ventanas, mis puertas… hasta me la quemaron.

“Yo tengo tres casas y a todas les echaron fuego… Ellos dicen que nosotros somos quienes le quitamos su poder porque ayudamos al síndico municipal que tomó posesión como presidente municipal”, detalló Javier Hernández Cruz, agente del barrio San Pedro Puebla.

Un día después, la tarde del viernes, la Casa de la Cultura de la cabecera municipal se improvisó como albergue. Desde entonces, el gobierno estatal provee los insumos que necesitan los indígenas desplazados para sobrevivir, y aunque solo 68 pernoctan en este lugar, 492 llegan durante todo el día a comer, asearse o a preguntar cuándo regresarán a su hogar.

“Quemaron toda mi casa, también mi ropa, mi cama, todo… También la de  mi familia, no sé a dónde voy a ir, estoy aquí pero no sé qué voy a hacer”, exclamó María Santiz, indígena desplazada, ataviada con su traje típico color morado y un suéter amarillo.

El nuevo presidente municipal estimó que con la renuncia de Pérez Pérez la tranquilidad regrese a Chenalhó, en tanto fuerzas federales y estatales —casi 200 elementos— han arribado para reforzar y garantizar la seguridad de la población.

“Ya está tranquila la gente, ya no dice nada, ahorita ya está tranquilo… Vamos a trabajar junto mi gente y también voy a trabajar junto con el gobernador y así creo que vamos a estar bien.

“Ahorita ya hay seguridad pública, la mandó el gobernador para que se tranquilice la gente. Van a vigilar”, afirmó Miguel Santiz Álvarez.

Pero algunos pobladores tienen claro quiénes fueron los responsables de estos hechos, y la “pesadilla” de lo ocurrido en 1997 en una localidad también perteneciente a Chenalhó regresó, e incluso sostienen que nunca se ha ido.

“Todavía existen paramilitares que actuaron en Acteal… Ahora los contrató (la ex alcaldesa) para cualquier inconformidad que pudiera suscitarse, a través de ese grupo pudieran reprimir al pueblo.

“Son las mismas personas que encabezaron la matanza, no se han desarmado los paramilitares. Ahí en Puebla hubo desplazados en el 97 y ahora pasa lo mismo”, enfatizó Sebastián Gómez Pérez, habitante Chenalhó y quien fue parte de la Comisión de Paz y Transparencia en las negociaciones con las autoridades.

El gobierno estatal anunció la creación de una comisión especial para atender este caso...