Denuncian ante la ONU “condiciones inhumanas” de minas

La organización Familia Pasta de Conchos entregó un informe a la relatora especial de Naciones Unidas para las Formas Contemporáneas de Esclavitud.
Todo el año se realizan inspecciones en los centros mineros.
(Milenio Digital)

Ciudad de México

La organización Familia Pasta de Conchos entregó a las Naciones Unidas un informe de las condiciones de trabajo "indignas, inhumanas e inmorales" de los conocidos como "pocitos, cuevas y en una nueva forma de extracción llamadas siniestramente minitas de arrastre" donde han fallecido cerca de 105 mineros.

En el Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud, el documento fue entregado a Gulnara Shahinian, relatora especial de la Organización de Naciones Unidas para las Formas Contemporáneas de Esclavitud, es el mismo documento que fue entregado este martes a los senadores, donde se dio a conocer las condiciones en que laboran.

Se menciona que existen 297 pocitos en activo y 266 abandonados, según reconoció en 2012 ante la OIT, el Gobierno mexicano (y se carece al día de hoy de estadística sobre las cuevas o "minitas de arrastre", que son cuevas construidas en las paredes de tajos abandonados con la misma y precaria infraestructura de los pocitos, pero más peligrosas, ya que soportan el peso de la tierra removida y amontonada). El tiro vertical, las cuevas y minitas de arrastre son un modo estructural de extracción de carbón.

"Nos dirigimos al sistema de relatores de la ONU dado que el drama humano ante cualquier pocito, cueva y minita de arrastre, a cualquier profundidad porque los mineros no pueden usar el equipo de seguridad. Aunque lo tuvieran, que no lo tienen en la mayoría de los casos, no pueden usarlo, pues se trabaja agachado en las frentes de trabajo a una altura que va de 50 cm a 1.5 m Así que si usan el autorescatador, auxilio indispensable ante el peligroso gas metano o el humo de incendios, les quita cuando menos 10 cm de espacio y se atoran con las vigas con las que se soporta el diminuto techo" indicó la organización.

Además, "si se ponen los tapones para proteger sus oídos, no escuchan cuando las vigas se resquebrajan o si se está rompiendo una pared por la presión del agua; si se ponen los lentes para proteger sus ojos, no ven porque el polvo de carbón los empaña; si usan ropa retardante al fuego, el polvo de carbón les roza las ingles y los testículos; si utilizan guantes para proteger sus manos, no pueden maniobrar la pistola neumática; si usaran las caretas a prueba de polvo, simple y sencillamente no podrían respirar porque no existen los ventiladores o son insuficientes o no están conectados y el ambiente se vuelve asfixiante".