DIF reconoce que no ha erradicado la desnutrición

El director de gestión estratégica del DIF dijo que a pesar de la millonaria inversión anual para los comedores comunitarios aún no se han revertido los problemas alimentarios en el país.

Cancún

El director de gestión estratégica del DIF, Roberto Ambrosio Hernández, reconoció que pese a que cada año la institución invierte 8 mil millones de pesos en los comedores comunitarios  donde se preparan alimentos sanos a las familias vulnerables, aún no se han logrado revertir que la prevalencia de anemia, desnutrición y obesidad sean las más elevadas en el país.

El funcionario federal, en el Seminario “La Soya en los programas sociales de Latinoamérica”, hizo el reconocimiento de la insuficiencia de la institución de acuerdo con la información ofrecida en la Encuesta Nacional de Salud 2012 y con la consideración que en el país hay 14 millones de menores.

Entre las cifras que citó Roberto Ambrosio fueron que  el 23.3 por ciento de los niños cursan el preescolar, 10.1% de 5 a 10 años padecen anemia, 19.8% de los niños de 5 a 11 años de edad padece obesidad y 14.6% sobrepeso a nivel nacional.

Sin embargo, dijo que en el caso de desnutrición se tienen datos hasta el 2004 que  oscila en 8.9 por ciento en menores de 7 años de edad. Ese indicador es indispensable que se relacione con la calidad de vida, el nivel de desarrollo humano y la seguridad alimentaria y nutricional.

“Hay mayor disponibilidad de alimentos energéticos y patrones de consumo no adecuados, es lo que han contribuido en parte en la mala nutrición. Ese tipo de productos disponibles favorece un consumo excesivo y afecta prácticamente a toda la población”, dijo el funcionario, tras referir que este tipo de problema es multifactorial.

Dijo que también se debe de reconocer que la gente pobre come esos productos altamente calóricos,  por habitar en zonas marginales, donde no hay abasto suficientes de alimentos sanos. Asimismo hizo referencia de que un factor importante para consumir alimentos de baja calidad es el desempleo y la constante migración interna. 

Ambrosio Hernández dijo que los comedores cumplen su función de preparar recetas con base en rigurosos niveles nutricionales, desayunos calientes o fríos, entre mil 640 a 2 mil 140 calorías,  otorgadas a los niños de 6 a 10 años, pero ya en sus casas es donde puede darse ingestas calóricas no adecuadas.

“Se les da un alimento saludable, pero ¿cómo se controla lo que ingieren después?. Si se diera alimento tres veces al día seguramente no tendríamos este tipo de estadísticas. Pero tenerlos con un desorganizado tiempo de comida y tener gran disposición de productos altamente calóricos propicia que estemos luchando a contracorriente (…) se tendrían que fortalecer las acciones de orientación alimentaria de la población objetivo. El problema  es que no hay presupuesto para promover la implementación de estos programas de orientación alimentaria, así que eso complica el tratamiento para la población”, dijo el funcionario federal.

A nivel federal, el presupuesto que se destina es para la compra de insumos alimentarios, a la canasta básica, dirigida a los comedores y a los estados y municipios les corresponde invertir en orientación alimentaria. “Si lo están haciendo pero se requiere de mayor esfuerzo”.

De igual manera refirió que dentro de los enfoques nutricionales se ha pretendido incluir la soya dentro de los alimentos en los comedores, pero por tratarse de productos transgénicos han encontrado suma resistencia de la población beneficiaria para consumirla.