Cumplen 4 días de cortar suministro de agua para Chilpancingo

Pobladores de Mochitlán exigen a las autoridades estatales y federales la pavimentación de una calle, construcción de un puente y el suministro suficiente de agua potable. 

Chilpancingo

Desde hace cuatro días, habitantes de la colonia La Villita, ubicada en Mochitlán mantienen cerrado el suministro de agua potable para la capital de Guerrero, exigen la pavimentación de una calle, la construcción de un puente y, aunque parezca irónico, el suministro suficiente de agua potable.

La Villita es una colonia fundada hace 25 años, se ubica en el sector oriente de Mochitlán, en la ruta que permite la comunicación con Chilpancingo.

Es en el acceso principal de dicho asentamiento humano en donde se ubica el pozo número dos, el sistema de agua potable Chilpancingo-Mochitlán, de donde se bombea el líquido que abastece parte importante del sector sur de la capital de Guerrero.

Casi la totalidad de sus habitantes son campesinos, hombres y mujeres que enfrentan actualmente una severa etapa de precariedad, derivado de la escasez de lluvia que impidió que sus tierras de labor produjeran el grano suficiente para garantizar su autoconsumo.

Sus calles son de tierra caliza, que al menor golpe de viento levanta grandes nubes de polvo que se pega en el rostro sudoroso de los pobladores, que desde la mañana del jueves instalaron un plantón en la puerta de acceso a las plantas de bombeo.

De las demandas

Con cartulinas verdes rotuladas con marcador negro, advierten que no van a liberar el sistema hasta que las autoridades acepten firmar una minuta con tres peticiones concretas: la pavimentación de las calles principales, la construcción de un puente que les permita atravesar el río Huacapa en temporada de lluvias y la instalación de una toma de agua que les permita el abastecimiento del liquido.

Justifican la petición bajo el argumento de que durante el cuarto de siglo que tiene de fundada la colonia, ninguno de los alcaldes mochitecos se ha preocupado por pavimentarles casi un kilómetro de calle ascendente, accidentada, por la que es muy difícil que circulen vehículos que no sean de doble tracción.

Es notorio que la mayoría de los habitantes de La Villita son de escasos recursos, lo delatan sus prendas raídas, sus casas levantadas con troncos y paredes de carrizo, apenas protegidas por techos de lámina de cartón, o en los mejores casos de lámina galvanizada.

El nivel de precariedad se advierte incluso en la ausencia de tanques de almacenamiento de agua, la mayoría de los colonos tiene tambos de lámina o plástico, incluso cubetas de 20 litros que en su mayoría se observan secas.

"Si en Chilpancingo están molestos porque ni tienen agua a partir de que cerramos la planta, pues queremos que sepan que aquí estamos igual, nosotros nada más escuchamos como la bombean para la ciudad y no tenemos siquiera una toma decente", comenta la señora Felicitas Mateo Reyes.

En el lugar se pueden observar cuando mucho seis casas de material y con cimentación de piedra, el resto queda hermanado por el uso de varas para procurarse el resguardo del sol, polvo y las lluvias.

Con su propio esfuerzo, los pobladores construyeron un tanque de almacenamiento que nunca se ha visto lleno, recibe el liquido una vez por semana y desde el centro de Mochitlán se les bombea solo por espacio de 25 minutos, por eso insisten en la habilitación de otra toma.

El riesgo de la incomunicación

Eustolio García López y Longino Mateo Reyes, dos jefes de familia que participan en la toma, explicaron que urge la construcción de un puente que les permita atravesar el río huacapa en temporada de lluvias.

En estos momentos dicho río está seco, pero cuando se registran precipitaciones atípicas el caudal crece hasta cubrir el pequeño puente peatonal que les permite comunicarse con Mochitlán, por lo que el riesgo de quedar incomunicados es latente.

"Ya nos ha pasado que en lluvias, con lo intransitable de nuestras calles y el riesgo del puente, sufrimos mucho para pasar si se nos enferma algún familiar, la verdad estamos muy abandonados", indica el señor Eustolio.

Aclaran que no están cerrados a que el municipio de Chilpancingo les resuelva su planteamiento, pero sí que dialogue con su alcalde de Mochitlán para buscar una solución conjunta.

"Nosotros aceptamos que no pertenecemos a Chilpancingo, pero de aquí se llevan el agua que allá utilizan y de la que nosotros carecemos, por otra parte, nuestras autoridades locales tampoco se han preocupado por atendernos".

Lo ideal, dijeron, es que de manera conjunta, los ayuntamientos de Mochitlán y Chilpancingo toquen las puertas del estado y la federación para atender sus tres demandas centrales.

Mientras no haya muestras de voluntad, advirtieron que no van a liberar los pozos, de tal suerte que la escasez en la capital de Guerrero se agudizará.