Cumple cuatro meses conflicto de yaquis por acueducto

Continúan pendientes consulta y estudio de impacto ambiental ordenados por la Corte; también persiste la división entre la tribu y la politización del problema.

Sonora

En este punto de la geografía nacional, en la carretera México-Nogales, basta que menos de una docena de personas se decida a bloquear el tránsito vehicular y dejar varados a cientos de tráileres, camiones y automóviles.

Esta acción se realiza desde hace cuatro meses y ha dado al traste con la economía de la región… es la lucha de la tribu yaqui, aunque no de todas sus comunidades, pues solo uno de sus ocho pueblos que la conforman realiza esta protesta.

Sus líderes aseguran que la razón es que el gobierno de Sonora les ha “robado y despojado de su agua para llevársela a los habitantes de Hermosillo”, que viven una crisis hídrica desde siempre.

Por eso han colocado lonas al pie de carretera con mensajes en yaqui y español: [i]“Kaita Baam Neenky Waame[/i]/Aquí no se vende el agua. [i]Namakacia kaae amaw tawane[/i]/Ni un paso atrás”.

Las autoridades afirman que no hay tal robo. Que los 175 kilómetros de tubería que se tendieron para construir el acueducto Independencia pasan a 300 kilómetros de distancia de la comunidad yaqui.

Más aún, aseguran que el agua que se extrae de esa zona se da gracias a la cesión de derechos que los pueblos ribereños otorgaron a las autoridades sonorenses a través de la Comisión Nacional del Agua, lo que ha beneficiado a 850 mil habitantes de la capital de Sonora. En tanto, la autoridad estatal pagará “de por vida” 40 millones de pesos anuales a las comunidades ribereñas.

Por eso el gobierno sonorense y las otras siete comunidades yaqui juzgan que ese tema se ha politizado por la elección de gobernador en 2015. Lo que no dudan es que detrás del conflicto esté un segmento del priismo que busca recuperar palacio de Gobierno.

Por lo pronto, la Suprema Corte de Justicia ordenó a la Secretaría del Medio Ambiente federal realizar un estudio de impacto ambiental de esa obra hídrica.

Mario Luna Romero, general de la tribu yaqui del pueblo de Vícam, principal opositor al acueducto Independencia, asegura: “Este despojo de nuestra agua es fatal, ya que en el fondo lo que subyace es la privatización del recurso; si lo logran en Sonora contra esta tribu de lucha emblemática, esto será un laboratorio que después se aplicará en todo el país; no les importa la afectación a un pueblo milenario y de toda esta área que tiene un equilibrio ecológico muy débil. Nos están condenando a muerte”.

—De ocho pueblos yaquis, solo el de ustedes está en resistencia…

—Ellos (los otros siete pueblos) han sido comprados por el gobierno de Guillermo Padrés. No tienen símbolos de mando, tropa ni estructura. Ellos son [i]toyocoyoris[/i], es decir, solo hacen circo mediático al gobernador, diciendo que aceptan un proyecto que no conocen. Están cambiando oro por espejitos; se trata de gente débil de mente, sin ninguna base moral ni política.

RECHAZAN ACUSACIONES

Los líderes de la Segunda Cabecera de la Guardia Tradicional de la Tribu Yaqui, ubicada en los pueblos de Potam y de Rahum, rechazan ser comparsa del gobierno sonorense.

Gregorio Valencia Ramírez y Crisóforo Valenzuela Ahumada aseguran que los siete pueblos yaquis se han mantenido al margen de las protestas y bloqueos carreteros, porque son “plenamente conscientes de las necesidades de los hermanos de Hermosillo, que siempre han estado necesitados de agua”.

Valencia asegura que solo esperan los apoyos comprometidos por el gobierno estatal en cuanto a infraestructura diversa y obras que beneficien a los pueblos yaquis.

—Los líderes de Vícam los acusan de haber sido cooptados, comprados…

—Todo el tiempo nos han atacado de diferentes maneras. Dicen que somos gobiernistas, pero la tribu yaqui nunca ha sido partidista, eso es falso. Llámense PAN, PRD o PRI, siempre estaremos por el diálogo, al servicio de las dependencias, pero nunca bajo ninguna bandera, como los hermanos de Vícam que sí tienen partidismo y luchan a favor del PRI, porque aspiran a regresar a la gubernatura.

Crisóforo Valenzuela, secretario general del pueblo de Rahum, asegura que las protestas de los yaquis de Vícam “vienen a la baja”, además de que su bloqueo es “apoyado por blancos que vienen de otros lugares”.

“Hay que preguntarles de dónde sacan dinero para sostener su movimiento de protesta y cómo le hacen para alimentar a la gente sin trabajar, eso cuesta mucho.”

—¿Se dividió la tribu yaqui?

—Exactamente, aunque ya estaba dividida por el fideicomiso de los gobiernos estatal y federal que manejaban los de Vícam. En su momento se les pidió una auditoría a estas personas, pero se negaron y optaron por formar autoridades duales. Ahora lo que está en juego es la elección para gobernador, que será en dos años.

OBRA Y TRANQUILIDAD

Enrique Martínez Preciado, vocal ejecutivo de la Comisión Estatal del Agua y director operador de Obras Sonora Sí, asegura que la construcción del acueducto Independencia “vino a darle tranquilidad, desde el punto de vista de abasto de agua, a Hermosillo. Está funcionando desde abril, 24 horas al día, en beneficio de más de 850 mil personas. Antes se tenían horarios de cuatro horas al día con temperaturas de 47 grados”.

Fueron 3 mil 700 millones de pesos invertidos en la obra, de los cuales 50 por ciento fue aportado por el gobierno federal y 50 por ciento por el gobierno estatal.

“Tenemos todos los permisos. El acueducto cuenta con 170 kilómetros de longitud. Empieza en la presa Plutarco Elías Calles, mejor conocida como presa El Novillo, y llega a Hermosillo, a tres plantas potabilizadoras”, afirmó Martínez Preciado.

“El tema de que la tribu yaqui está siendo afectada, porque les estamos quitando su agua, es un error desde el punto de vista legal y técnico, porque el agua es de los pueblos ribereños (Guasave, Granados, Villa Hidalgo, Baseratos, Huachinera), que están arriba, en la sierra Madre Occidental.

“Los pueblos ribereños, que tenían titulada parte de su agua, la cedieron al gobierno de Sonora por la construcción del acueducto Independencia, pero el balance del río queda igual: no se les está sacando más agua de la que está concesionada por la Comisión Nacional del Agua. Los dueños nos cedieron 50 por ciento y a cambio les otorgamos pagos compensatorios de 40 millones de pesos anuales; sin embargo, se dice que parte de esa agua viene de la tribu yaqui. No es así.”

DEBATE EN LA CORTE

La primera sala de la Corte puso a tambalear la operación del acueducto Independencia. Éste puede ser suspendido en cualquier momento si se demuestra que dicha operación causa daños irreparables a la comunidad yaqui del pueblo de Vícam.

Por mayoría de cuatro votos, los ministros dejaron claro que la Semarnat debe dejar insubsistente la resolución en materia de impacto ambiental emitida el 23 de febrero de 2011 como parte del procedimiento S.G.P.A.-DGIPA.DG1633/11.

Para aclarar el sentido de la sentencia dictada por la sala el pasado 8 de mayo, dentro del amparo en revisión 631/2012, los ministros subrayaron que a la brevedad la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y la Semarnat deberán desahogar la consulta con la comunidad yaqui.

“En dicha consulta se deberán recabar los elementos necesarios para determinar la existencia de alguna posible afectación a los derechos de la comunidad indígena.

“Una vez concluida la consulta y en caso de que se demuestre alguna afectación a los derechos de la comunidad indígena, la autoridad deberá tomar acciones que resulten adecuadas conforme a su competencia para ponderar los intereses en juego, quedando en aptitud de tomar las medidas necesarias en el ámbito de sus atribuciones para resarcir o aminorar las afectaciones que incidan en la subsistencia de la comunidad quejosa por la operación del acueducto Independencia, pudiendo llegar en caso necesario a determinar la suspensión de la operación del mismo.”

Pero nada de eso ha ocurrido, al tiempo que continúan los bloqueos intermitentes en la carretera México-Nogales.