Crisis del Chapala, por interés de "vender" obras

“Solo el gobierno estatal se beneficiará con construcción de presas”.
Destacan que el proyecto viola acuerdos de protección al ambiente.
Destacan que el proyecto viola acuerdos de protección al ambiente. (Especial)

Guadalajara

La crisis del Lago de Chapala no es solo meteorológica recurrente en una cuenca con lluvias erráticas, sino que fue inducida por el gobierno estatal para legitimar la construcción de las megapresas del río Verde, coincidieron expertos de la Universidad de Guadalajara.

Ante el pronóstico del director de la Comisión Estatal del Agua, Felipe Tito Lugo Arias, de que habrá un descenso drástico de los niveles del acuífero que afectará a Guadalajara, señalaron que es una previsión para los temporales de 2014, 2015 y 2016, pero que no significa que deban construirse las presas El Zapotillo y El Purgatorio.

En entrevista con MILENIO, los investigadores Manuel Guzmán Arroyo, Arturo Curiel Ballesteros y Arturo Gleason Espíndola explicaron que poco se ha hecho por controlar el uso de agua, racionalizar el consumo en las ciudades y proteger zonas de recarga.

Detallaron que el futuro del lago está ligado al interés de Guadalajara por “vender” los nuevos proyectos y calificaron de tramposo y poco probable que eviten que se extraiga agua.

“La crisis la está provocando el propio gobierno; resulta que están dejando los controles y siembran en la zona del lago, adentro de la zona federal, y para evitar que los terrenos se inundaran, le sacaron agua al lago; incluso tienen bombas con más capacidad de extracción de agua que el acueducto Chapala-Guadalajara.

“Me parece que lo que dice el gobierno es una estrategia para hacer obra; El Zapotillo es realmente para Guanajuato y no para Guadalajara, y a cambio de eso el gobierno de ese estado no deja pasar agua al río Lerma; es una crisis totalmente artificial”, indicó Guzmán Arroyo.

El académico destacó que el el discurso de Conagua y del gobierno es totalmente contradictorio, pues “ellos van por las obras; si son costosas o sirven ya no les importa; se hizo la obra y se cobró; el problema es que no hay cumplimiento de las leyes, de los acuerdos nacionales; los acuerdos de protección de las aves migratorias no se respetan”.

Curiel Ballesteros señaló que lo inteligente sería tratar de hacer una evaluación para saber cuál es el caudal que debe de haber en el lago y el que debe de llegar, y no aprovechar el vínculo entre Chapala y Guadalajara para justificar obras.

Gleason Espíndola indicó que “brilla por su ausencia el discurso del recurso bien cuidado, de la conservación, de la cultura del agua... estamos en una crisis de agua, pero esto es un chantaje del gobierno estatal, que descalifica el discurso de la sustentabilidad hídrica de un plumazo”.