Crecimiento insustentable aumenta emisiones en La Paz

La capital sudcaliforniana tiene un historial de enamoramiento con el auto muy superior al de cualquier gran ciudad mexicana.
En la gráfica se muestra el incremento anual de vehículos.
En la gráfica se muestra el incremento anual de vehículos. (Agustín del Castillo)

La Paz, Baja California Sur

La proliferación del automóvil presenta una de las batallas más arduas y complejas que se deben dar en La Paz, Baja California Sur, para comenzar a resolver la emisión de gases de efecto invernadero. La traza de la población, paralela a la línea de costa, se ha extendido históricamente sin considerar los derechos y las necesidades del ciudadano de a pie: el transporte público es pésimo e intermitente, lo que ha obligado a que el auto particular resuelva los problemas de movilidad.

De este modo, la capital sudcaliforniana ha pasado de un parque de automotores de 22 unidades por cada 100 personas en 1990, a casi 80 autos por centenar de personas en 2009, es decir, 300 por ciento más. Al tener 215 mil habitantes, la relación es de casi un auto por morador, lo que hace a esta pequeña metrópoli la más “motorizada” del país, muy por encima de Monterrey y Guadalajara, que rondan cuatro personas por auto (ver gráfica anexa).

La investigadora de la Universidad Autónoma de Baja California, vicepresidenta del grupo de trabajo de mitigación de gases de efecto invernadero del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), doctora Antonina Ivanova Boncheva, ha estudiado el fenómeno de esta urbe enclavada en medio de un desierto de alto valor biológico.

“Los impactos del efecto invernadero ya se sienten en el mundo por los incrementos de desastres naturales, cambios en rendimientos de cosechas, demanda de riego, pérdida de hábitat, abastecimiento y calidad de agua, erosión en playas, inundación de tierras costeras, costos de protección de poblaciones costeras, perturbaciones sociales y económicos, mortalidad por clima, enfermedades infecciosas y respiratorias […] la mitigación referida al cambio climático es la aplicación de políticas destinadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y a potenciar los sumideros”, de ahí la necesidad de abordarlo en el caso de La Paz.

“Todos los sectores y regiones tienen potencial de contribución. En el sector de energía, la base de la pirámide de la mitigación es la conservación de la energía, seguida por medidas de eficiencia en su uso, y al último por cambios de fuentes de generación hacia las renovables. Se miden los gases de invernadero por su equivalente en emisiones de dióxido de carbono (CO2). Aquí, la mayoría de estas emisiones provienen del transporte (más que la mitad), seguido por la generación de energía eléctrica con 35.64 por ciento del total. El transporte genera 2.2 millones de ton CO2/año”, señala en su exposición en el marco del panel “los retos de la energía eléctrica para una ciudad de La Paz sostenible”, en el que participó MILENIO JALISCO.

“Baja California Sur no se considera un Estado industrializado, sin embargo, la industria con la que cuenta tiene los siguientes giros: extractiva, manufacturera, y de la construcción. Por la metodología requerida del IPCC 1996, las emisiones en este sector corresponden a la emisión de hidroclorofluorocarbonos (HCFCs) provenientes por fugas de refrigeración y aire acondicionado y la producción de material asfáltico para pavimentación”.

Aunado a esto, “hay un total de 126 mil 899 sistemas de aire acondicionado y 112 mil 894 refrigeradores en domicilios y cuartos, según el INEGI. Diez por ciento tienen fugas según información del Fideicomiso de Ahorro para la Energía Eléctrica (FIDE); la eficiencia se puede aumentar al mejorar el suministro y distribución de la energía, el transporte, la industria, y el riego, así como el manejo de desechos (reducir, reusar, reciclar y recuperar la energía de los rellenos sanitarios)”.

Respecto a los efectos a la salud, abordó el tema en la ponencia “Evaluación geoquímica del material eólico de la Ciudad de La Paz”, la doctora Janette Magalli Murillo Jiménez.

“Se infiere que la nube de polvo en la ciudad es debida a la movilización de partículas del suelo por la tracción de los vehículos y la temperatura del suelo y dirección del viento a horas tempranas. También, se infiere que las principales fuentes de aporte de estas partículas son derivados de la erosión de rocas locales y emisiones de cenizas de las termoeléctricas locales, las cuales se observan sobre la ciudad”.

Debido a las altas concentraciones de azufre y vanadio, seguido de mercurio, plomo y titanio, en partículas eólicas y en sedimentos fluviales en la ciudad, “estas partículas en el aire representa un riesgo potencial a la salud de los pobladores”.

De acuerdo al porcentaje de partículas en fracciones de tamaño respirable, “serían la nariz y los bronquios secundarios los más expuestos a estas partículas. El principal problema de salud con el vanadio es que es carcinogénico y puede causar cáncer del pulmón, nariz y bronquios. La leucemia infantil tiene una relación muy fuerte con vanadio”.