Corrigen a menores con prisión simulada

Las madres de niños "problema" piden ayuda para llevar a sus hijos por buen camino; ellas también reciben terapia.

México

Por la forma de llevar a cabo su labor como jefe policiaco, Esteban Yáñez Garnica ha destacado en las instituciones de seguridad en la región, pues no solo se limita a detener a quienes violentan leyes o reglamentos, sino que también funge como psicólogo o terapeuta.

En Tamasopo, municipio enclavado en la zona de la huasteca potosina, donde es director de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, las mamás de adolescentes rebeldes o niños problema, lo buscan para que platique con ellos y ha llegado incluso a ingresarlos a las celdas por varios minutos, señalando que esto ha dejado buenos resultados.

La última vez que lo hizo fue el pasado martes. Un menor de ocho años llegó a la corporación, llevado por su madre y en tono siempre serio, le pidió al comandante, de formación militar, que la ayudara a corregir a su vástago. Minutos antes en el salón de clases había clavado un lápiz a un compañero.

El niño de complexión media y cabello oscuro respondía los cuestionamientos dentro de la oficina, y luego fue dirigido a una de las celdas. Quedó dentro mientras el director seguía con la reprimenda, mientras éste agachaba la cara y en posición de firmes asentía de vez en cuando con la cabeza.

“Últimamente es menor la edad en que cometen actos imprudentes, en este caso se trata de un niño extremadamente agresivo y no es algo normal”, señaló luego en la entrevista.

“A los niños siempre le echan miedo con el policía, por lo que se genera una imagen de una mala persona, represor, verdugo y no es así; somos personas que estamos para protegerlos.

En este caso sí hubo necesidad de hacer algo drástico para que entienda desde esta edad, que hay fuerza y consecuencia de sus actos. Las mamás me los traen, pero al final ellas también terminan terapiadas. Lo primero que hacemos es platicar con el niño, después con los padres por separado para encontrar el verdadero origen de estas actitudes porque esa violencia y agresividad se generó por algo”, mencionó.

Añadió que en ocasiones se tiene que utilizar una “psicología de choque”, haciendo algo drástico como en este caso meterlo tras las rejas, sin lastimarlo físicamente.

—¿Esto puede acarrearle algún problema psicológico o emocional?— se le preguntó al hombre de 48 años, que hasta hace unos meses ocupó el mismo cargo en el municipio de Ébano.

“No, considero que no, porque lo que provoca es que hacen una revaloración de sus acciones y en base a eso van a pensar dos veces antes de volver a hacer algo y no, no creo que esto me pueda acarrear un problema con la Prodem (Procuraduría de la Defensa del Menor, la Mujer y la Familia) ni con Derechos Humanos.

El día que la Comisión de Derechos Humanos venga y haga mi trabajo como lo estoy haciendo con estos resultados, que me hagan observaciones, mientras, que se queden en sus oficinas”, enfatizó.

Dijo que los padres de los menores con los que ha tenido estas pláticas, después le agradecen y le mencionan que sus niños cambiaron.