Tiene el Atoyac 130 años de recibir contaminantes

Ha sido agredido tanto que, básicamente, ya es un arroyo; salvo cuando llueve muy fuerte, toma otra vez su nivel, dice historiador.
Forma parte de la cuenca hídrica del Balsas.
Forma parte de la cuenca hídrica del Balsas. (Omar Franco)

Puebla

El río Atoyac redujo su caudal 70 por ciento en comparación con el que presentaba hace 50 años, antes del crecimiento de la mancha urbana y de los complejos habitacionales que devoraron sus laderas.

Aguas de las industrias que lo rodean, entre ellas la textilera, así como las descargas de aguas residuales de la población forman parte de los contaminantes que el afluente suma en los últimos 130 años.

Lo anterior lo explicó el historiador de Puebla, Eduardo Merlo, quien destacó que el afluente ya es un pequeño arroyo que en tiempos de lluvia genera inundaciones en los alrededores a causa de los asentamientos humanos.

La vida del valle de Puebla y de Tlaxcala fue alimentada desde hace más de cuatro siglos por el afluente que forma parte de la cuenta hídrica del Balsas y que se nutrió con el agua que llega de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl.

“El río viene desde Tlaxcala como río Nexapa y alimentó la agricultura del valle poblano durante muchos años. Todavía, la sigue alimentando al sur, ya no en el centro de Puebla, porque pasa muy contaminado”, comentó.

Lamentó que pese a que en cada gestión estatal y federal se ofrece recuperar el Atoyac, en la realidad, pese a los recursos invertidos, el afluente luce contaminado y genera olores fétidos.

“Se han hecho muchos trabajos, en Tlaxcala se realizaron proyectos para captar el agua, tratarla y dejarla correr un poco más limpia. Los proyectos de plantas tratadoras son sexenales, cuando se descomponen no hay nadie que las quiera tratar y el río sigue contaminado”, comentó.

HISTORIA DE AGRESIONES

Para el historiador, el río Atoyac cuenta con una larga historia de agresiones, desde la contaminación que arrojan las industrias, las descargas de aguas residuales por parte de los municipios y la invasión de sus laderas para la construcción de unidades habitacionales.

“El río ha sido agredido tanto que, básicamente, ya es un arroyo, ya no un río, salvo cuando llueve muy fuerte, toma otra vez su caudal. Hace muchísimos años, el caudal torrencial lo tenía.

“El Atoyac traía muchísima agua, lamentablemente, ahora es un chorro que pasa todo contaminado. Las personas tiran su basura en la ribera y mucha gente ha invadido las zonas federales.

“Ahora vemos fraccionamientos de muy alto lujo pegaditos al cauce del río. Con todo esto, es terrible lo que estamos haciendo, estamos matando uno de los afluentes que da vida en el valle de Puebla. Combinado con otros ríos, el Atoyac llega hasta el Papaloapan, pero mientras, nosotros ya le dimos un mal trato”, comentó.

De acuerdo con el historiador, las fotografías de antaño, así como el ancho de la ribera indican el tamaño que tenía el río Atoyac, que ahora se ve reducido a unos metros de caudal y de profundidad.