Congreso Mundial de Trasplantes premia tesis de una mexicana

La investigación de Virginia Ibarra Pedroza logró aumentar 95 por ciento la sobrevida de un injerto en pacientes con alto riesgo de rechazar el órgano.
La aplicación del tratamiento ya fue estandarizada en el servicio de Nefrología del IMSS.
La aplicación del tratamiento ya fue estandarizada en el servicio de Nefrología del IMSS. (Especial)

Guadalajara

La nefróloga Virginia Ibarra Pedroza, especialista del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco, recibió un premio del Congreso Mundial de Trasplantes 2014 por una investigación con la que aumentó 95 por ciento la sobrevida de un injerto en pacientes trasplantados con alto riesgo inmunológico de rechazar el órgano.

De acuerdo con los organizadores del congreso, que conjunta a expertos estadunidenses de la Sociedad Americana de Cirujanos de Trasplante y la Sociedad Americana de Trasplantes, el trabajo de la mexicana sentó precedentes en la aplicación de tratamientos farmacológicos que disminuyen las posibilidades de rechazo orgánico y aumentan la sobrevida del implante.

La investigación

La especialista galardonada detalló que 370 pacientes trasplantados con alto riesgo inmunológico y con probabilidades de pérdida de injerto participaron en su estudio científico.

Indicó que a esos pacientes se les aplicó un medicamento inmunosupresor denominado timoglubolina, que antes solo se utilizaba después de la cirugía en las personas que presentaban datos de rechazo del órgano, pues el único propósito del fármaco era estabilizarlos luego de padecer lo que se conoce como “crisis” posoperatoria.

No obstante, en el estudio de la doctora Ibarra Pedroza el fármaco se suministró a modo de inducción (antes) de forma preventiva y sin necesidad de esperar a que los pacientes tuvieran síntomas de rechazo. Los derechohabientes integrados en la muestra del ensayo clínico, detalló la científica, recibieron timoglubolina el mismo día del trasplante y de nuevo tres días después de la intervención quirúrgica.

Durante tres años posteriores los trasplantados fueron monitorizados por el IMSS para conocer la respuesta del injerto, además de aplicar un conteo de leucocitos y plaquetas para revisar su sistema inmunológico, comentó.

La nefróloga oriunda de Aguascalientes detalló que los participantes en el ensayo clínico fueron personas de 30 años, con ciertas características para considerar que tenían alta probabilidad de rechazar el tejido, como el haber tenido un trasplante previo o recibir un riñón de un donador vivo no relacionado (que no fuera familiar o de origen cadavérico).

Otros criterios fueron que los pacientes hubieran sido sometidos a transfusiones sanguíneas antes del trasplante o con embarazos previos, en el caso de ser mujeres.

Además de los factores de riesgo mencionados, explicó que se integró a personas que hubieran resultado con más de 20 por ciento de probabilidades de rechazo orgánico de acuerdo con una prueba cruzada.

Los logros

Ibarra Pedroza consideró que el principal logro fue establecer las dosis adecuadas que deben recibir las personas trasplantadas con riesgo inmunológico, con el propósito de no presentar datos de rechazo al órgano, mismas que fueron delimitadas en un miligramo por cada kilogramo de peso corporal.

Asimismo, en los pacientes que participaron en la tesis se observó una reducción de 10 por ciento en la presencia de infecciones y además la sobrevida del injerto se vio incrementada 95 por ciento a los tres años de su implantación.

Gracias a esa investigación, la aplicación del tratamiento ya fue estandarizada en el servicio de Nefrología y se suministra en aquellos que son considerados con riesgos inmunológicos, previo a ser sometidos a trasplante.

Al respecto, Benjamín Gómez Navarro, jefe del servicio de Nefrología del hospital del IMSS, opinó que anteriormente en el servicio a su cargo, se registraban hasta 15 por ciento de pacientes que presentan datos de rechazo orgánico, sin que llegaran a perder el injerto; no obstante, con la aplicación de este tratamiento y en las dosis establecidas, se ha logrado reducir a la mitad esa incidencia.

Ibarra Pedroza, quien cursó su especialidad médica en el Servicio de Nefrología del Hospital de Especialidades del IMSS en Jalisco, recibió el galardón en San Francisco, California.

Gómez Navarro, director de la tesis con la que la científica se recibió de la especialidad de nefrología en febrero, explicó que es la primera vez que la unidad tapatía del IMSS y uno de sus especialistas reciben un reconocimiento a escala internacional.

Precisó que esta distinción alienta a los médicos a continuar trabajando en pro de la investigación científica, para mejorar la calidad de vida de los derechohabientes.