Acceso a seguridad médica debe ser prioridad en Cruzada: Coneval

El informe del Coneval detalla que la mayor carencia del 86.8 por ciento de los municipios de la Cruzada Nacional contra el Hambre es el acceso a la seguridad médica y no la alimentación.
El municipio está contemplado en las acciones de la Cruzada contra el Hambre
(Milenio Digital)

Ciudad de México

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) presentó su Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2014 en el que establece la necesidad de “aclarar” los objetivos de la Cruzada Nacional contra el Hambre dado a que un monitoreo sobre los indicadores en los primeros 400 municipios elegidos arrojó que más que la alimentación, la mayor carencia es el acceso a la seguridad médica, con 86.8 por ciento de la población objetivo.

Según el Monitoreo de Indicadores de Desarrollo Social en los 400 Municipios de la Cruzada  -230 municipios predominantemente rurales y  170 municipios restantes son en su mayoría urbanos- “las carencias de la población en pobreza extrema alimentaria muestra que la falta de seguridad social se mantuvo como la mayor carencia para todos los grupos de municipios”.

El Coneval precisó los rezagos identificados, de acuerdo a estudios de casos de jefes del hogar, son “educativos, muchos tienen escolaridad de primaria; su vivienda cuenta con material adecuado, como pisos, techos y muros, pero no cuenta con agua entubada; falta de acceso a la seguridad social y servicios médicos como prestación laboral” pero no en todos se “reportó carencia por acceso a la seguridad alimentaria”.

Existen hogares en los que los ingresos, conforme a los casos analizados, el promedio mensual es de mil 060 pesos, casi el doble de la población en pobreza extrema alimentaria, que oscila en 561 pesos.

“La Cruzada define el hambre como la situación que enfrenta una persona al encontrarse en pobreza extrema y con carencia alimentaria. Esta definición de hambre considera tanto el ingreso por debajo de la línea de bienestar mínimo, que representa el costo de una canasta de alimentos mínimos necesarios para tener una nutrición adecuada, así como la carencia de acceso a la alimentación”.

Por ello, consideró el Coneval, es preciso aclarar el alcance de los seis objetivos de la Cruzada Nacional contra el Hambre y determinar cuáles de ellos se deben de aplicar a los 7 millones de  personas de la población objetivo.

“El análisis en detalle de la diversidad que muestran las familias objetivo de la Cruzada, en contraste con aquellas con menor severidad en su pobreza, refuerza la necesidad de instrumentar una política social estructurada que permita atender de manera integral las necesidades apremiantes de la población con más carencias, bajo un enfoque que combine la focalización de esta población, al tiempo que se instrumentan acciones y estrategias de un alcance universal”.

En cuanto a la cobertura de Prospera, antes Oportunidades, el Coneval estableció que “casi la mitad (45 por ciento) se encuentra en condición de pobreza moderada sin carencia alimenticia. La población en pobreza extrema alimentaria representó 28 por ciento. El uno por ciento de los que tienen este programa no eran pobres ni vulnerables”

“La cobertura del programa de Seguro Popular fue más de la mitad (52 por ciento) dirigido a la población en condición de pobreza moderada sin carencia alimentaria. Una quinta parte (21 por ciento) era población en pobreza extrema alimentaria y ocho por ciento de personas en condición de pobreza extrema sin carencia alimentaria. La población vulnerable representó dieciséis por ciento”.

Sobre el programa con mayor cobertura dentro de esta muestra fue el de Adultos mayores y, de acuerdo a la distribución de la población que lo compone, 18% se encontró en condición de pobreza extrema alimentaria y 49% fueron personas en condición de pobreza moderada sin carencia alimentaria.

El programa DICONSA, dirigido a poblaciones en localidades rurales de alta y muy alta marginación, cambia la distribución de la población que cubre. La población en pobreza extrema alimentaria representó 34%, casi el doble que en los otros programas sociales.

La población en pobreza moderada sin carencia alimentaria fue la de mayor proporción, 38%, y la población en condición de pobreza extrema sin carencia alimentaria fue 16%.

Se identificó que las intervenciones podrían resultar limitadas para la variedad de riesgos que enfrentan las personas en los diferentes momentos del ciclo de vida, desde desastres, desempleo, enfermedad, lo cual refiere al hecho de que la población de menores recursos carece de cobertura de un sistema de seguridad social.

Si bien, de acuerdo con Coneval, existe una cobertura de diversos programas sociales, con poca presencia de programas de tipo productivo, “es claro que el conjunto de programas ha sido insuficiente para reducir la pobreza extrema de manera sostenida por varios años”.