Sin plan B y con claridad, quieren gobernar Michoacán

Los candidatos del PRI, PAN y PRD en el estado buscan ganar las elecciones del 7 de junio pero, ¿cómo trabajan detrás del templete? ¿Qué hay más allá de la propaganda pegada en las calles?
Los candidatos a la gubernatura de Michoacán tuvieron tiempo y espacio para plantear ante la sociedad los ejes centrales de sus proyectos políticos.
Los candidatos a la gubernatura de Michoacán durante un debate. (Foto tomada de /@Silvano_A)

Michoacán

Para la elección del próximo 7 de junio en el estado de Michoacán, los principales candidatos a la gubernatura conjugan un solo verbo. "¡Vamos a ganar y a ganar con claridad!" dice el priista Chon Orihuela. "¡Estoy preparada para ganar! No tengo plan B", afirma Cocoa Calderón. "¡La campaña ya la gané, ahora necesito ganar la elección!", confía el perredista Silvano Aureoles.

Tapizaron la capital del estado con sus fotografías y los tres tienen casas de campaña (y cuartos de guerra) que MILENIO pudo visitar para conocer el otro lado del candidato, ese que la gente no puede ver desde un templete.

El war room móvil
 

"Aquí el famosísimo cuarto de guerra es móvil. Donde yo esté, allí nos juntamos" dice Silvano Aureoles, el candidato perredista (petista y panalista) que camina con lentitud a consecuencia de la férula que usa en una pierna. Anda rengo porque se lastimó en un partido de futbol con la prensa.

"Yo llego de las giras por ahí de la medianoche, a esa hora nos juntamos y acabamos a las tres de la mañana. A veces puede ser en una torre, un hotel, restaurante u oficina", detalla. Silvano, quien se autodenomina como un postgraduado de las campañas, afirma que ésta es su doceava contienda electoral y que las canas que debieran estar a la vista, están "bien tapaditas" bajo un tinte capilar.

"En buena medida soy yo mismo quien se habla al oído. Estoy soltero. Mi equipo más cercano es de seis personas, pero no doy nombres porque luego los demás se ponen celosos", reconoce. Entre ellos hay funcionarios estatales del partido, estrategas "y mil asesores más que hay que escuchar, pero eso no sustituye tu experiencia propia, porque en campañas todo mundo se siente estratega electoral y hay que tener equilibrio para tomar las decisiones correctas", advierte.

En la camioneta de campaña (que igual funciona como cuarto de guerra) revisa su whatsapp y las varias encuestas en las que se apoya para la recta final, antes de la veda electoral que marca la ley.

"En esos días hay que planear lo que sigue, ver quiénes se van al gabinete, qué cosas vas a modificar en la ley orgánica, para que cuando tome protesta el primero de octubre ya tenga una ruta trazada".

Un calzón en el corazón
 

Es el logotipo más emblemático de su campaña. Pero además, los estrategas de Chon Orihuela convirtieron su nombre en un juego de palabras: coraCHON, fortaCHON. Empresario agrícola, pecuario y poseedor de agencias automotrices, el aspirante priista acepta ser entrevistado en su casa particular cuyo jardín es un mirador de toda la ciudad.

"Nuestra campaña sigue en ascenso mientras ellos o ellas están estancados o en declive" señala con orgullo. Su equipo es numeroso y en su círculo de confianza hay ocho personas entre las que destaca un ex gobernador de la entidad. "No tengo una sola mano derecha, la estrategia recae en tres o cuatro coordinadores y dirigentes del partido". ¿Quién le habla al oído para tomar decisiones? "Nadie y todos. Tengo una comunicación muy abierta y no tengo un solo canal. Mi mujer es la única que me habla al oído".

En la casa de campaña tricolor (de 300 metros cuadrados y ubicada en una vistosa esquina de Morelia) sobran fotografías de sus mítines; pero destaca una caricatura suya sosteniendo un trofeo ganador. Hay también una oficina más privada, enclavada en una zona exclusiva, a la que asisten colaboradores más cercanos y donde se toman decisiones trascendentes. Quizás por eso el letrero de la entrada es claro: "deje su celular en recepción".

Chon asegura que a días de terminar la campaña, terminará de recorrer los 113 municipios de la entidad. "Estoy despierto desde las seis de la mañana, termino por la madrugada. De día reviso todos los mensajes de whatsapp. Casi no voy a casa de campaña; como y duermo en diferentes lugares". Por eso su camión de giras cuenta con mesa de trabajo para largos trayectos de carretera.

En su ausencia, afirma, sus coordinadores determinan y organizan toda la logística, pero ¿Y el resto de las decisiones? "Alguien que tiene una amplia experiencia en estos temas, como yo, no requiere más que algunos lineamientos".

Un mítin en falda
 

Es la única cosa que le ha costado trabajo a Cocoa, la hermana del ex presidente Calderón. "A mí me gusta usar vestido en calor y fue complicado en estos días porque en los templetes del mitin, hay que cuidar las piernas juntas", confiesa.

No. En los próximos días no declinará por Chon ni por Silvano, asegura. "Hemos llenado plazas que no solíamos llenar y a la casa de campaña la gente sigue yendo por propaganda" dice optimista, apostando por un dato: cuatro de cada diez hogares están encabezados por una mujer; por eso apuesta a la solidaridad de género.

Su grupo más cercano, el que decide, son ocho panistas de la entidad y externos, "un equipo de gente proa más un montón de muchachos valiosos y creativos entre los que está mi hijo. Pero él no está en la toma de decisiones, sabe que tiene que ser como los demás: soldado raso".

La casa de campaña, una casona prestada por un simpatizante panista, se ubica paradójicamente a una cuantas calles de la priista. Obviamente todo es azul, incluyendo el mapa del estado con que trabaja el área de logística. Cuenta con un cuarto transformado en modesto call center, donde se pregunta en cada llamada "¿Conoce usted a Cocoa Calderón, nuestra candidata?".

"Nuestro cuarto de guerra se instala donde sea: a veces en la casa de campaña, otras en mi casa. Se trazan estrategias y se modifican sobre la marcha. Yo como candidata quisiera tomar todas las decisiones pero en realidad tú tienes que confiar en tu equipo de trabajo y solo ocuparte de ser candidata", dice.

María Luisa confía en sus encuestas aunque se apoya en otras mediciones técnicas; y a unos días de concluir la campaña adelanta: "en cuanto inicie la veda, me voy a levantar un poco más tarde, pero mi equipo de trabajo estará muy alerta".