Cierran padres de familia calles de Chilpancingo

Exigen a la SEG la entrega de mobiliario para equipar un comedor infantil que ellos construyeron con recursos propios.

Chilpancingo

Padres de familia del jardín de niños Margarita Maza de Juárez cerraron la avenida de los insurgentes en el sector norte de Chilpancingo, exigen la entrega de mobiliario para equipar un comedor infantil que ellos construyeron con recursos propios.

La protesta comenzó desde las 08:00 horas del jueves 11 de septiembre, cuando los padres de familia y varios profesores del plantel se instalaron sobre los cuatro carriles de la avenida de los Insurgentes, la más concurrida del sector norte de la ciudad.

Al instante la circulación vehicular se congestionó, las rutas alternas no fuero suficientes para canalizar adecuadamente el cúmulo de unidades que se quedaron varadas.

Agustín Rivera, presidente de la sociedad de padres de familia señaló que desde 2009 comenzaron a gestionar el comedor para sus hijos, sin embargo, las autoridades no respondieron positivamente ante las gestiones que les hicieron llegar.

Derivado de la indiferencia institucional, los padres optaron por coordinarse con la planta docente y organizaron diferentes eventos, de tal manera que reunieron el recurso que necesitaban para levantar e comedor.

El espacio ya está construido, ahora lo que falta es el mobiliario para que los niños puedan consumir sus alimentos dentro del plantel, lo que tampoco se atendió en la Secretaría de Educación Guerrero (SEG).

En 2013, el único apoyo que el jardín de niños Margarita Maza de Juárez recibió fue para la levantar una barda, misma que se dañó con las precipitaciones de la tormenta tropical 'Manuel'.

El kínder recibe diariamente 300 niños en tres grados, los que además del comedor necesitan una educadora más, una niñera y cocinera, para que el manejo del comedor tenga una persona responsable.

Hasta el mediodía del jueves no había en el bloqueo una comisión de funcionarios de la SEG con capacidad de resolución, los padres señalaron que se retirarían con la advertencia de que volverán el viernes si no tienen una respuesta concreta.

El comedor tuvo un costo superior a los 100 mil pesos, lo que falta son solo los muebles, por eso Agustín Rivera, considera justo que la SEG ya se haga responsable de algo.