Cholula, la 'Copenhague mexicana'

En esta localidad poblana se realiza el Congreso Internacional de Peatones; la localidad que está acostumbrada a transportarse en bicicleta, es comparada con la capital europea.
En Cholula se realiza el Congreso Internacional de Peatones
En Cholula se realiza el Congreso Internacional de Peatones (Héctor Zamarrón)

Puebla

Cholula, orgulloso pueblo bicicletero, despierta entre cientos de andarines que colmaron la decena de hoteles que tiene alrededor del centro de la ciudad, para asistir al Congreso Internacional de Peatones.

Desde la colina dominada por el santuario de la Virgen de los Remedios se aprecia un centenar de ciclistas que llenan las calles de la ciudad de las iglesias (es falso que tengamos 365, una para cada día del año, me dice uno de los organizadores).

Lo que sí hay es una multitud de cholulenses que se detienen extrañados de la carpa montada en el zócalo, donde los ponentes e invitados al congreso discuten sobre peatones y ciclistas, como si fuera materia de estudio y no asunto de todos los días.

Pasa que este pueblo ganó la sede del Congreso gracias a la insistencia de un arquitecto poblano (Giovani Zayas) orgulloso en defender, al igual que su alcalde, el carácter bicicletero y peatonal de esta ciudad a la que le llaman pueblo.

"Cholula es la Copenhage mexicana", me dice otro asistente al congreso cuando la noche del viernes acudimos a un bar al estreno de tres cortometrajes y documentales sobre ciclismo urbano.

"Lo que pasa", continúa citando la ponencia de Sofie Kvist, de Gehl Arquitectos, quien unas horas antes había expuesto porqué es tan popular la bicicleta en Dinamarca, "es que aquí en Cholula la gente usa la bici como un medio de transporte, más por cómodo que por moda, como en el DF".

Y sí, muy temprano, las calles despiertan para verse recorridas por triciclos de panaderos, bicicletas de lecheros, repartidores, padres de familia que llevan a sus hijos a la escuelas, señoras que acuden al mandado en la bicicleta y así, conforme pasa el día, se llenan los arroyos de ese transporte tan de moda en otras partes.

Aquí, nos cuenta José Juan Espinoza, alcalde de la ciudad, "hemos instalado 150 ciclopuertos (biciestacionamientos) y cada que se repara una calle se le instala una ciclovía confinada. Somos orgulloso pueblo bicicletero", repite el mantra que hace a este congreso peatonal un poco esquizofrénico, porque va a caballo entre lo peatonal y ciclista.

En la víspera de la inauguración llegó a Cholula el mejor aliado de los peatones: Peatónito, un activista enmascarado, un superhéroe a la mexicana, que tomó para sí la tarea de abogar por quienes caminan, frente al reino sin control del automóvil.

Sólo que Peatónito no llegó caminando sino en bicicleta con un pequeño grupo que decidió recorrer los 160 kilómetros que hay entre la ciudad de México y Cholula, con una enorme bandera amarilla a cuestas donde exige ¡Visión cero ya!

Ese fue otro de los temas del primer día del Congreso. La exigencia de que en México se adopte este concepto sueco para evitar más muertes por hechos viales.

John Orcutt, consultor de políticas públicas de transporte en Nueva York, narra cómo adoptó esa ciudad la Visión Cero:

"Un grupo de familiares de víctimas encaró en enero de 2014 al alcalde Bill de Blasio. Le exigían justicia y actuar para evitar más muertes como las de sus hijos, atropellados en un hecho vial.

"De Blassio pidió a su equipo una propuesta inmediata y esta fue Visión Cero. A partir de ahí comenzó una transformación de las calles para reducir la velocidad de circulación de los automóviles, intervenir cruces peligrosos y conflictivos, ampliar los espacios peatonales y proteger las ciclopistas."

Justo eso propone la Visión Cero nacida en Suecia a fines de los noventa. Que la infraestructura de una ciudad es responsable de lo que ocurre en las calles

por la muerte de personas.

Areli Carreón, de Bicitekas, dice enfática que hay que ponerle un alto a lo que llama "violencia institucionalizada", es decir, a las políticas públicas que descuidan a las personas, a los peatones y privilegian a los automovilistas.

Basta ya de esta "epidemia silenciosa", dice Carrreón y agrega que sólo demandando es como vamos a conseguir que las autoridades y gobernantes estén de nuestro lado.

Se le oye empoderada, acaba de terminar su participación Caroline Samponaro, una de las defensoras de la causa ciclista más notorias de Nueva York y quien unió a los familiares de víctimas de incidentes de tránsito para exigir no más muertes viales.

También piden no "criminalizar a los peatones" y cuidar el lenguaje. No hablar de "accidentes" de tránsito cuando un conductor ebrio mata a un peatón.

Son los periodistas invitados al panel de comunicación y seguridad vial donde, explica Rafael Montes, hay que dejar de culpan a la víctima, sea peatón o ciclista, por no utilizar los puentes peatonales y más bien evidenciar que esas muertes son consecuencia de un mal diseño vial. Tamara de Anda llama a utilizar el humor y la ironía, la viralidad de las redes –algo de lo que sabe bien ella, autora de un popular blog como Plaqueta—para cambiar esa forma de pensar.

A la carpa instalada en medio del zócalo llegan unas señoras en su bicicleta, una pausa en el camino de las compras, extrañadas antes la ponencia de Sofie Kvist y sus imágenes de calles de bicicletas en Copenhage.

Un momento después continúan su paso mientras los académicos y activistas discurren sobre el futuro de esta y otras ciudades, además de tratar de hacerse escuchar mientras el tañido de las campanas llamando a misa de mediodía los aturde.

Las sesiones son en la plaza, en un espacio abierto rodeado de la actividad tradicional de Cholula, a unos pasos de los autos que circulan por la avenida principal y, por la tarde, entre los tronidos de cohetones que lanza una procesión al momento de cruzar el zócalo.

La mañana del domingo, el Congreso concluirá con la primera Vía Recreactiva Metropolitana, es decir, un paseo ciclista dominical de 18 kilómetros de extensión, a lo largo de toda la llamada Recta a Cholula y que unirá a los municipios de San Andrés, San Pedro y Puebla, cerrados a los automóviles durante seis horas, en las que habrá yoga, talleres, exposiciones, clases de danza, tianguis, etc., por primera vez. Al estilo de Guadalajara, donde cada domingo acuden más de 150 mil personas, o de la Ciudad de México, con poco más de 50 mil asistentes.

Aún falta la presentación del Plan de Transporte no Motorizado del estado de Puebla, producto del trabajo de la Sedatu, el gobierno estatal, el Banco Mundial y la consultora española IDOM. También la firma del Pacto por la Movilidad y la Declaratoria de Cholula por ciudades humanas, el concierto y fiesta de clausura al ritmo de Timoneki.

El tiempo, sin embargo, no alcanza para todo, las letras menos y, sobre todo, aún falta mucho por caminar. Suerte peatones.