Chilpancingo, ciudad sin opciones de desarrollo a causa de la delincuencia

Francisco Osorio Flores, presidente de la Organización no Gubernamental Levantemos Chilpancingo, dijo que se buscan alternativas para el desarrollo de la ciudad.

Chilpancingo

A causa de la delincuencia y el crecimiento desproporcionado, la capital de Guerrero se ha quedado sin opciones de desarrollo, lo que implica no tener expectativas de crecimiento integral para sus habitantes, ni ofertas culturales para quienes la visitan.

Es la conclusión de Francisco Osorio Flores, quien la mañana del miércoles 20 de abril fue presentado como presidente de la Organización no Gubernamental LevantemosChilpancingo.

En las instalaciones del Club de Leones de la ciudad, Osorio Flores convocó a la firma de un documento con el que se establece el compromiso de buscar alternativas reales para generar desarrollo en la ciudad, dado el precario panorama que se enfrenta.

La crisis social que atraviesa la ciudad que alberga los tres poderes locales, así como a las principales instituciones educativas de nivel superior comenzó a incubarse, se acuerdo al diagnóstico de la ONG de referencia, por lo menos durante los últimos 20 años.

Osorio Flores refiere que en las últimas dos décadas, la vida social, económica política y ambiental de Chilpancingo ha tenido una seria y marcada transformación, de la que se puede tomar como conclusión que “no se ha cambiado para mejorar”.

Comenta: “En textos de diferentes autores, así como en los testimonios de nuestros padres, podemos leer y escuchar que Chilpancingo era una ciudad agradable, pacifica, amable, tradicional y con un clima envidiable”.

En voz de muchos que llegaron a conocer la ciudad, se sabía que Chilpancingo tenía el mejor clima del mundo.  

Pero hoy, el panorama y la percepción de la sociedad es distinto: “La verdad es que tenemos miedo, no hay economía, no hay fuentes de empleo, carecemos de espacios públicos dignos, no tenemos espacios de convivencia y recreación, la vida cultural es casi nula y hay mucha migración educativa”.

Para el presidente de la organización cuya existencia se formalizó este 20 de abril, desde hace un par de décadas, los habitantes de Chilpancingo han visto como se cae día con día en diferentes tipos de mediciones.

La crisis en materia de inseguridad que se enfrenta, indicó que no es un hecho aislado, es producto de una serie de desajustes sociales que se incubaron a lo largo de muchos años, con la omisión o la complicidad de varios actores, pero además ante la mirada apática de una población que hoy sufre las consecuencias de un largo proceso de degradación.

El presidente de la ONG recuerda que la tragedia generada por la tormenta tropical Manuel y el Huracán Ingrid, en septiembre de 2013 representaron un punto de partida importante en materia de la unificación de actitudes positivas ante un mal que afecta a la colectividad.

Tras los embates de las lluvias atípicas, la infraestructura urbana fue devastada en parte importante y cientos de familias perdieron sus viviendas, lo que propició un fuerte despliegue de grupos independientes, que ante la lentitud con la que reaccionaron las autoridades, debieron tomar la iniciativa para apoyarse de manera solidaria.

Ese tipo de ciudadanía, es la que pretende rescatar la ONG “Levantemos Chilpancingo”, al reconocer que lo que se enfrenta en estos momentos, es las crisis social más severa en la historia de la capital de Guerrero.

Si no hay en este momento un ejercicio de reflexión colectiva, advirtió que la situación no mejorará, por el contrario, cada día se complicará más, lo que no es deseable para nadie.