Celebran en Puebla Día de los Manueles y las “mulitas”

El jueves de Corpus Christi, es una de las fechas más conmemorativas para los católicos y está destinada a celebrar la Eucaristía. 
Las “mulitas” del tamaño de una moneda de un peso se vendieron en tres por 10 pesos y las más grandes llegaron a costar 80 pesos.
Las “mulitas” del tamaño de una moneda de un peso se vendieron en tres por 10 pesos y las más grandes llegaron a costar 80 pesos. (Jaime Zambrano)

Puebla

Con dedicatorias a familiares, compadres, amigos y hasta a la suegra, los poblanos compraron y regalaron las tradicionales "mulitas", los panzones y las muñecas, artesanías hechas de barro, palma o cartón en la verbena popular que se realiza en Puebla en el marco de la festividad religiosa de jueves de Corpus Christi.

En el día en que también se festeja a las personas que se llaman Manuel o Manuela, los poblanos mantienen viva de tradición de hacer un pequeño regalo a manera de broma a conocidos y familiares.

Aunque muchos poblanos desconocen el origen de la tradición de comprar artesanías este día, se sumaron a la celebración y en las calles del centro histórico de la ciudad comen chalupas, gorditas, tortas, tacos y no pierden la oportunidad para tomar "cacao" o chocolate frío.

La mayor parte de los puestos de muñecas fueron colocados por artesanos que llegaron provenientes del estrado de Guanajuato; mientras que las "mulitas" y los "panzones" fueron elaboradas por poblanos de las regiones de Amozoc y de Tepexi.

Las mulas más baratas se ofrecieron en tres por 10 pesos, se trataba de figuras del tamaño de una moneda de un peso. Las "mulitas" más grandes llegaron a costar 80 pesos. Las figuras de "panzones" se venden entre los 30 y los 200 pesos; y las muñecas de cartón, se ofrecen entre 40 y 150 pesos.

De acuerdo con el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, el Jueves de Corpus Christi es una de las fechas más conmemorativas para los católicos y está destinada a celebrar la Eucaristía.

La tradición católica destaca que décadas atrás, un hombre llamado Ignacio tenía dudas acerca de su vocación y no tomaba la decisión de convertirse en sacerdote. Un jueves de Corpus le pidió a Jesús que le enviara una señal.

Este mismo día, al pasar el Santísimo Sacramento, Ignacio pensó que si estuviera Dios, hasta las mulas se arrodillarían. En ese instante, una mula de un hombre panzón, se arrodilló. Ignacio interpretó la acción como señal y decidió convertirse en sacerdote.

En la capital del estado, los poblanos se trasladan a la 6 Norte, entre la 6 y la 4 Oriente, donde se ubica el Barrio del Artista y el Parían, para participar en la verbena, comer y recorrer los puestos de artesanías.