Carece México de plan para contingencias por fenómenos espaciales

José Ramón Valdés Parra, investigador del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica, resaltó que existen avances en torno a capacitación de la población para enfrentar un sismo.

Puebla

En México se carece de un plan para enfrentar contingencias por fenómenos espaciales pese a la posibilidad de que un bólido u otro cuerpo cruce el cielo o ante la posible caída de basura espacial.

José Ramón Valdés Parra, investigador del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), resaltó que existen avances en torno a capacitación de la población para enfrentar un sismo, fenómenos meteorológicos y hasta por el volcán Popocatépetl, pero la población desconoce los pasos a seguir ante un fenómeno como el ocurrido la madrugada del pasado sábado cuando un bólido explotó tras destruirse dejando un estruendo y luminiscencia por algunos segundos.

Actualmente, los investigadores del INAOE trabajan de manera conjunta con la Red Internacional de Alerta de Asteroide, con el objetivo de contar con información sobre los cuerpos que pueden chocar con la Tierra.

La Cámara Schmidt, ubicada en el Observatorio Astronómico de Tonanzintla, sede principal del INAOE, participa en las observaciones astronómicas de campañas permanentes de observación de asteroides cercanos a la Tierra.

La Red Internacional de Alerta de Asteroides es una iniciativa de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para desarrollar un sistema de comunicación mundial que informe a la población del paso de asteroides u otros cuerpos y se evite información errónea.

“Necesitamos conocer las órbitas de los objetos. Puede haber coincidencia espacial temporal de la órbita de la Tierra con la órbita de los objetos. Necesitamos conocer la órbita con mucha precisión para poder calcular, cada noche, dónde estarán estos asteroides y ver si hay un peligro de encuentro espacial entre las órbitas de la Tierra y estos asteroides. Y por otra parte, necesitamos conocer sus propiedades físicas porque no es lo mismo que nos peque un asteroide de cinco metros que uno de cinco kilómetros. No es lo mismo que nos pegue un asteroide de piedra que uno metálico”, comentó.

Un asteroide es un cuerpo rocoso, carbonáceo o metálico más pequeño que un planeta y mayor que un meteoroide que gira alrededor del Sol en una órbita interior a la de Neptuno. Por otra parte, los eventos luminosos causados por objetos menores del Sistema Solar se denominan meteoros y si su brillo es menor al de Venus se llaman bólidos, como el del sábado pasado.

“Un 86 por ciento de los meteoritos son del tipo condritas, compuestos de silicatos y otros elementos; un ocho por ciento son acondritas, muy parecidas a la rocas volcánicas terrestres; cinco por ciento son metálicos, formados principalmente de hierro y níquel; y uno por ciento restante son una mezcla de hierro-níquel y minerales de silicato”, explicó Valdés Parra.