CETEG confrontan a policías antimotines en Chilpancingo

El policía lanzó un par de bombas lacrimógenas para dispersar a los maestros, sin embargo, afectaron ciudadanos que no tenían relación la confrontación. 

Chilpancingo

Integrantes del magisterio disidente sostuvieron un enfrentamiento con policías antimotines en el centro de Chilpancingo, no hubo lesionados pero sí provocaron el cierre de negocios en el primer cuadro de la ciudad, también se detonaron dos bombas de gas lacrimógeno que afectaron a ciudadanos que no tenían relación con los hechos.  

El encontronazo se registró alrededor de las 12:00 horas en la esquina que forman las avenidas Benito Juárez y Andrés Quintana Roo, justo frente al edificio Vicente Guerrero.

Los policías antimotines forman parte de un programa de seguridad que el gobierno estatal implementa en coordinación con el Ejército Mexicano, con la intención de resguardar los festejos del grito de independencia.

Policías habilitados con equipo antimotín desde la madrugada del lunes 15 de septiembre instalaron un cerco en todos los accesos que tiene la plaza central Primer Congreso de Anáhuac, lugar en el que se desarrollará el grito de independencia.

La presencia de policías con escudos de plástico está reforzada con vallas metálicas, para garantizar que entrada la tarde no pasen personas armadas.

Los integrantes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) se convocaron desde las diez de la mañana en la estatua de Nicolás Bravo, en el lado norte de la ciudad.

Hasta las 11:30 horas iniciaron una caminata que tenía como destino el Palacio de Gobierno, en donde desarrollarían un mitin de carácter político.

Avanzaron sin complicaciones sobre la avenida de los Insurgentes y posteriormente enfilaron por Benito Juárez, hasta llegar a la esquina de Quintana Roo, en donde los policías mantenían el cerco.

Todo el trayecto fue seguido de cerca por un helicóptero de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP). 

Sobre la avenida Juárez estaba el director de Gobernación estatal, Moisés Alcaráz Jiménez para tratar de dialogar con los representantes, lo que no fue posible por la forma en que se dieron las cosas.

Cuando los maestros tuvieron a la vista el bloqueo de los uniformados exigieron que se les permitiera el paso, a lo que la policía respondió cerrando filas, lo que propició los primeros escarceos.

Cayó una valla de metal, luego se abalanzaron sobre la otra y los antimotines no hicieron mucho por contenerlas, se limitaron a cerrar el cerco humano.

Los mentores levantaron las estructuras y con la base de las mismas golpearon los escudos de los antomotines,  lo que provocó que al menos cuatro escudos se quebraran.

Los que iban en la descubierta principal levantaron las piezas quebradas de los escudos y con ellas arremetían contra el cerco.

En cada embestida los policías retrocedían un par de pasos, enseguida empujaban para recuperar terreno y contener el avance.

A varios se les cayeron los escudos a consecuencia de las acometidas.

Cuando la cantidad de los manifestantes parecía imponerse, de otros puntos llegaron más elementos para reforzar a sus compañeros.

Entonces fue llamado un elemento que portaba un arma para lanzar bombas de gas lacrimógeno.

El policía lanzó un par de bombas que cayeron en la retaguardia de  la marcha, por lo que afectó también a ciudadanos que no tenían relación la confrontación.

Después de más de 15 minutos de lanzar las estructuras de metal contra los policías, los profesores optaron por buscar un camino alterno para llegar al Palacio de Gobierno.

En al retirada todavía se registraron algunos jaloneos, sin embargo el nivel de la tensión bajó de manera importante.

Hasta atrás venía un autobús comercial con estudiantes de diferentes normales, por un momento pareció que lanzarían la unidad contra los elementos de seguridad pública, sin embargo, a gritos  un par de profesores los convencieron de que no lo hicieran.

Mientras maestros y estudiantes cambiaban la ruta para llegar al Palacio, los policías se reagrupaban y hacían un recuento del saldo, no registraron ningún lesionado grave.

Una reportera gráfica, Jessica Torres recibió una cantidad de gas lacrimógeno que le irritó al vista, igual que a varias personas que transitaban por el centro al momento del jaloneo.

La marcha de la CETEG se anunció con anticipación, por eso juzgaron la colocación de los policías en el trayecto de la marcha como un acto de provocación.