Sin Ambrosio Soto, todo sigue normal en Altamirano

El pleito no es con sus habitantes, señalan pobladores. En diez meses no hizo ninguna obra, reprochan. Poca gente acudió a sus funerales, solo los cercanos.
El alcalde de Pungarabato fue enterrado en el panteón de ese municipio.
El alcalde de Pungarabato fue enterrado en el panteón de ese municipio. (Rogelio Agustín)

Pungarabato

Un día después de haber sido enterrado el cuerpo del alcalde de Pungarabato, Ambrosio Soto Duarte, en la cabecera municipal de Ciudad Altamirano para sus habitantes y empleados municipales, pareciera que no pasó nada y todo se desarrolla con normalidad.

En el palacio municipal, región de la Tierra Caliente, sus empleados desarrollan sus actividades como lo vienen haciendo todos los días.

Incluso, ningún trabajador dice tener miedo o sentirse inseguro en sus respectivas áreas de trabajo.

-Cómo se siente, luego de que pasó con el alcalde Ambrosio Soto, ¿tienen miedo, se sienten inseguros? Se les cuestiona.

-No, ni miedo ni nada, aquí estamos trabajando como todos los días. El pleito no era con nosotros, dice una señora madura.

En la ciudad, calles y avenidas, no se observan un despliegue de seguridad ni municipal, ni estatal ni mucho menos de agentes federales, pues sus pobladores dicen que es un día como cualquier otro.

“Ciudad Altamirano no es un lugar donde prevalezca la violencia, aquí el pleito era con el alcalde con Bocho, no con los ciudadanos”, dice un taxista que presta el servicio e indica donde enterraron al alcalde.

-¿Era muy querido el alcalde Ambrosio por los ciudadanos? Se le cuestiona, cuando maneja rumbo al panteón.

-¿Usted no es de aquí verdad? Mire, ayer iban unas 800 personas al funeral, a los que les ayudo ahí estaban, pero la ciudadanía no. Diez meses de gobierno, era la segunda vez que era alcalde, y ni una sola obra, nada, las calles y las avenidas tienen muchos hoyos, reprocha.

Otro de sus habitantes se queja, dice que se llama Ricardo Alvarado, que no tiene miedo de dar su nombre, y recrimina que cuando llegaron los agentes de la Policía Federal a Ciudad Altamirano, no había inseguridad, no había violencia, todo estaba muy tranquilo.

“Pero no más llegó el gobierno (los elementos de la Policía Federal) y viera todo lo que pasó, esos cabrones, solo llegaron a robarnos, a saquear casa, a llevarse los automóviles, hicieron su agosto.

“Donde si hay muchos problemas es en San Miguel Totolapan, ahí está Juan Mendoza, uno del PRD, pero ahí si desaparecen, roban, matan y secuestran, pero ahí nadie se queja. Hay pueblos que ya se quedaron solitos, nadie los ayuda”, señaló.


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