Alumnos de bachilleres ganan olimpiada de robótica en Rumania

Los oaxaqueños compitieron contra 80 equipos de jóvenes de preparatoria y universitarios provenientes de 10 países.
Los estudiantes triunfaron en Rumania.
Los estudiantes triunfaron en Rumania. (Oscar Rodríguez)

Oaxaca

Tres estudiantes de bajos ingresos de Oaxaca lograron ganar la olimpiada de robótica que se realizó en Rumania.

Los jóvenes Daniel Luna López y Carlos Ortega Romero, ambos alumnos del cuarto semestre del Colegio de Bachilleres, obtuvieron una medalla de plata y otra de bronce, respectivamente, al enfrentarse con estudiantes de 10 países del mundo.

La contienda se realizó contra 80 equipos de jóvenes de preparatoria y universitarios provenientes de Turquía, Irán, Irak, Rumania, Polonia, Austria y Bélgica, por mencionar algunos que participaron,  en la final mundial del International Computer Project Competition “Infomatrix 2014”, -un concurso internacional de proyectos de informática organizado por Lumina Instituciones Educativas y el Ministerio de Educación Nacional-, para animar a la juventud a aplicar su imaginación, pasión y creatividad a las innovaciones tecnológicas que pueden hacer una diferencia en el mundo actual, el cual se realizó del 8 al 13 de mayo en la ciudad de Bucarest, Rumania.

Mientras que el tercer oaxaqueño es Sebastián Larrazábal Santaella, alumno del sexto semestre de Ingeniería Mecánica en la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME) unidad Culhuacán, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), quien consiguió medalla de plata al ubicarse dentro de los 12 equipos finalistas de la categoría.

Los tres competidores elaboraron robots arcaicos, con tecnología de punta.

Daniel, Carlos y Sebastián, formaron parte del equipo de mexicanos que se posicionó en el tercer lugar a nivel mundial en número de medallas al conseguir 23, solo por debajo de Turquía con 31 y Alemania  con 49, de un total de 34 países que participaron en las diferentes competencias.

“El evento fue emocionante, competir con otros países y medirnos en la calidad de los proyectos que a pesar de que la tecnología mexicana no es tan avanzada generamos respeto. Al inicio hubo comentarios de que nos derrotarían con facilidad, pero con el esfuerzo logramos avanzar”, expresó con felicidad Daniel Luna.

Carlos agregó que participar en este concurso le generó gozo, porque a su edad y el empeño que ha dedicado a la electrónica ha sido fructífero. “Invito a las y los jóvenes a que le echen ganas y hagan lo que les agrade, puesto que no solo depende tomar la iniciativa por una clase”, dijo.

La dinámica del encuentro consistió en derribar al contrincante de manera autónoma, es decir, a partir de que el robot inicia su rutina, éste no puede ser controlado por ningún medio externo, ya que toda decisión debe ser tomada por sí mismo.

Para llegar hasta Rumania, los dos estudiantes de preparatoria se inscribieron al club de robótica del COBAO 01, surgido por inquietud del alumnado y del profesor Alejandro Arenaza Villavicencio, después de obtener la medalla de oro en el “Robomatrix 2014”, organizado por la Sociedad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (SOLACyT), llevado a cabo en marzo, en Guadalajara, Jalisco.

“Para diseñar nuestro robot de 10 por 10 centímetros investigamos de forma autodidacta cómo funcionan los materiales, y a través del diseño mecánico, electrónico y de programación es como logramos obtener resultados positivos”, explicó Carlos Ortega Romero.

En tanto, Sebastián, pertenece al Club de Robótica de la ESIME Culhuacán (CREC) y participó con su robot al que nombró “Burrito”, el cual también le permitió obtener un primer lugar en el encuentro realizado en Guadalajara.

“Me llena de alegría participar en las competencias de robótica y obtener buenos resultados. En este momento es cuando me doy cuenta de que todo el esfuerzo, trabajo y dedicación rinde frutos, trae momentos y oportunidades tan grandes como este encuentro”, destacó en entrevista por Internet.

A partir de este concurso, los tres jóvenes no solo compartieron el diálogo intercultural y la cooperación por medio de su participación, también adquirieron conocimientos, que en el caso de Daniel y Carlos, les ha permitido plantear sus metas al estudio de la mecatrónica.

Mientras que para Sebastián, esta fue una oportunidad que le permitirá mejorar su trabajo y en los próximos torneos nacionales e internacionales, obtener mejores resultados.

“Esta experiencia ha mejorado mi conocimiento y sabiduría, así como las ganas de seguir avanzando. Deseo que mi gusto por armar, desarmar, innovar y crear sea para bien de la humanidad. Aprovecho la ocasión para compartir a la juventud oaxaqueña que nada es   imposible y con esfuerzos y dedicación no existen límites ni barreras”, manifestó Daniel Luna.