Alistan corredor ecológico para proteger a la mariposa Monarca

En vísperas del Día de Muertos, los lepidópteros regresan a su refugio invernal. Tras cruzar Canadá y Estados Unidos, llegan a la frontera norte; de ahí tendrán que recorrer nueve entidades.

Zitácuaro

Hace dos semanas un gran bloque de mariposas Monarca cruzó por la frontera norte para llegar a su refugio invernal en los bosques de oyamel del Estado de México y Michoacán, en vísperas de las celebraciones de los días de muertos.

De hecho, los mazahuas sostienen la creencia de que el Día de Muertos las almas de sus difuntos regresan en forma de tismu, como llaman a la Monarca en su lengua materna.

Tras cruzar el Bravo, las Monarca recorren 900 kilómetros a lo largo de nueve estados. Solo vuelan de día, avanzando entre 70 y 130 kilómetros diariamente y descansan en sus árboles favoritos: los huizaches, nogales y mezquites, casi siempre cercanos a cuerpos de agua.

¿Cómo un insecto tan frágil de apenas medio gramo de peso puede emprender una migración de 4 mil kilómetros desde Canadá y Estados Unidos? Es uno de los enigmas que ha llevado no solo a los investigadores sino a cientos de ciudadanos a documentar durante los últimos 22 años el paso de la Monarca por México, con información que ha ayudado a descubrir la ruta migratoria del lepidóptero, para hacer más seguro su camino y coadyuvar a que este fenómeno migratorio deje de estar en riesgo.

“Pasan a través de los estados de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Querétaro, Guanajuato, Hidalgo, Estado de México y Michoacán. En toda esta región tenemos una serie de espacios y sitios que históricamente han utilizado las mariposas para su migración de invierno y de primavera, o sea, entran y salen por esas mismas rutas, justamente por el alimento disponible, el agua limpia y esta parte montañosa que le ayuda a protegerse de los vientos que durante esta temporada de otoño e invierno son comunes”, explicó Gloria Tavera, directora de la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca.

En entrevista con MILENIO, Tavera  reconoció que el gobierno mexicano no ha realizado los esfuerzos suficientes para proteger y conservar las zonas por donde transita la Monarca en el país, como sí se han enfocado a salvaguardar los bosques de hibernación en el centro de México.

La temporada pasada (2013-2014) se tuvo el menor registro de Monarcas en los bosques de oyamel. Las mariposas apenas lograron ocupar media hectárea de bosque, cuando en 1993 llegaron a percharse en 19 hectáreas.

Por ello, la autoridad ambiental del país, a través de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), impulsa la conformación de un corredor ecológico de la ruta de la mariposa Monarca, a fin de proteger su largo viaje hasta los santuarios.

La ruta migratoria de la mariposa Monarca comprende 18 áreas naturales protegidas de carácter federal, pero también transita sobre sitios sin ningún programa de protección, como parques naturales municipales o estatales y sitios de propiedad privada, explicó Gloria Tavera.

“Lo que estamos buscando es generar una mayor resilencia, generar un corredor natural con estos espacios, y para las áreas que no tengan ningún tipo de protección queremos encontrar los mecanismos para establecer su protección. Puede ser que las áreas se entreguen voluntariamente para la conservación o podemos gestionar o apoyar las iniciativas locales a través de otros mecanismos, como áreas municipales,  parques urbanos o zonas protegidas estatales”, dijo Tavera.

La funcionaria destacó que la identificación de los sitios por donde transita la mariposa Monarca ha sido posible gracias  al monitoreo realizado por los ciudadanos. Durante 22 años, la asociación civil Profauna, a través del programa Correo Real, ha registrado las observaciones del paso de la Monarca sobre territorio mexicano, y actualmente esos datos también pueden registrarse en Naturalista, un programa de la Conanp y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad.

Con esos registros de la ciencia ciudadana, la Conanp y el Instituto de Biología de la UNAM desarrollan el mapeo de la ruta migratoria de la mariposa Monarca, cuya primera fase  concluirá en diciembre próximo, estimó la directora de la reserva.

“Una vez que tengamos identificados estos espacios que esperamos, vamos a identificar cuáles son los que no están protegidos de cierta forma y buscaremos cómo hacer esta cadena de acción para la conservación del fenómeno migratorio de la mariposa Monarca en el territorio, a través de la ruta migratoria”, apuntó.

En tanto, la responsable de las políticas para la protección de la Monarca en México pidió a la población asentada en el corredor migratorio de la mariposa a colaborar con sus observaciones y registros fotográficos, pero también llamó a garantizarles el alimento, teniendo más flores en casa, como girasoles, cártamo y margaritas, de donde el insecto obtiene el néctar. Asimismo, solicitó disminuir la velocidad de los autos si llegan a avistarlas.

“No es suficiente lo que estamos haciendo solo en los hábitats de hibernación en el Estado de México y Michoacán, necesitamos que todos tomemos conciencia de su valor (…) Las buenas noticias son que se han visto más mariposas con relación a las que se vieron el año pasado en estas mismas fechas y esperemos tener al menos el doble de las que llegaron el año pasado, más de una hectárea. Necesitamos la acción conjunta de todos, porque no es suficiente que se reproduzcan y que ellas vengan contra todo para llegar hasta su santuario”, expresó Gloria Tavera.

HOMBRES MIGRANTES

Como la Monarca, los dueños del bosque también cumplen un ciclo migratorio.

Durante los cinco meses de hibernación de la mariposa, el turismo es la principal fuente de ingresos para las comunidades, pero al volver a Norteamérica, los dueños del bosque se quedan sin recursos, por lo que también tienen que emigrar en busca de empleo.

“Casi 70 por ciento se va, nada más se quedan los ejidatarios, los puros titulares que en algún momento los apoya la Conanp, entre otras dependencias, con proyectos como brechas cortafuegos, protección hacia el bosque o restauración de suelo, pero eso ya es más directo con los ejidatarios, nosotros como hijos tenemos que salir a buscar trabajo”, relata Diego González, guía del ejido Cerro Prieto, en el paradero  de Sierra Chincua.



[Dé clic sobre la imagen para ampliar]