Fracción de CETEG abandona plantón en Chilpancingo

Profesores leales a Ramos Reyes Guerrero comenzaron a desarmar sus casas de campaña y se retiraron para plantarse en colonia burócratas, a un costado de la sede de Salud estatal.

Chilpancingo

Una fracción del magisterio disidente, principalmente de las regiones Montaña y Costa Chica abandonó el zócalo de Chilpancingo, a consecuencia del proceso de división que enfrentan desde hace un par de meses.

Desde las 13:00 horas, integrantes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) comenzaron a desmantelar parte del campamento que desde la mañana del 8 de octubre permanece en la plaza central de Chilpancingo.

La baja en el número de casas de campaña fue notable, pues se despejó casi toda la plancha de concreto, la entrada principal del Palacio Municipal, así como las bases del Monumento al Trabajo y del Hombre hacia Futuro.

Cargaron con sillas y bancas, los que se quedaron, aseguraron que la mayor parte de ellas son propiedad del ayuntamiento de Chilpancingo, por lo que aseguraron que durante la retirada se cometió un robo.

Hubo intercambios de palabras, acusaciones en el sentido de traicionar al movimiento y de pactar con el gobierno, aunque los bloques de mentores no fueron más allá de las palabras.

En toda la jornada no hubo dirigentes, las cúpulas del ala "dialoguista" y "radical" de la CETEG se ausentaron y guardaron silencio, lo que impidió que se generara una confrontación.

La marcha del adiós

Aunque desde las 13:00 horas los profesores leales a Ramos Reyes Guerrero comenzaron a desarmar sus casas de campaña, fue hasta las 14:30 cuando se anunció la salida del zócalo en una marcha de carácter estatal.

"Los 43 van adelante", dijo el del altavoz, sin que en el lugar hubiera un solo padre de los jóvenes desaparecidos.

El planteamiento iba en el sentido de colocar al frente 43 sillas que tienen pegada en el respaldo la imagen de los estudiantes atacados la noche del 26 de septiembre en Iguala.

Colocaron al menos ocho camionetas sobre la rampa que conduce hacia la avenida Miguel Alemán, todas ellas hasta el tope de mobiliario, cobertores, ropa y enseres domésticos.

- Se van como si los muchachos ya hubieran regresado a sus casas ¡zopilotes!

- Ustedes, se quedan porque seguro ya están negociando su proceso electoral.

¿Cuánto les pagó (Rogelio) Ortega para dividir al movimiento?

Eran algunos de los señalamientos que los profesores se lanzaban mutuamente cuando cargaban las unidades en que abandonarían la plaza.

Algunos aplaudían mientras señalaban con ironía: ¡Bravo, se van los traidores!

Aunque los reclamos fueron mutuos, no hubo violencia que profundizara la división.

Pasaban las 15:00 horas cuando el contingente inició la marcha-caravana, misma que atravesó la ciudad de norte a sur.

Tras caminar por las avenidas Miguel Alemán, Lázaro Cárdenas y Ruffo Figueroa, los maestros de la CETEG identificados con Ramos Reyes llegaron a la colonia burócratas y cerraron el paso de las vialidades que se ubican frente al antiguo edificio de la sección XIV del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Instalaron sus casas de campaña y anunciaron que ahí se quedarían para dar continuidad al movimiento.

Funcionarios de la Secretaría de Salud, cuyo edificio queda en el costado del nuevo plantón se acercaron para manifestarles su solidaridad, además les indicaron que los baños del inmueble quedaban completamente a su disposición.

La división en la CETEG salió a relucir la noche del 16 de febrero, cuando el secretario general, Ramos Reyes anunció la entrega de todos los vehículos arrebatados a funcionarios del gobierno estatal, lo que propició la ruptura con los coordinadores de las regiones Centro, Costa Grande, zona Norte, Tierra Caliente y Acapulco, que se opusieron a cumplir dicho acuerdo bajo el argumento de que las movilizaciones no han culminado porque de los 43 desaparecidos aún no se sabe nada.