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Lunes , 17.12.2018 / 10:41 Hoy

Más de 60 años en el cuidado del cuerpo y alma del anciano

ESPECIAL

La casa nombrada en honor al doctor Samuel Silva, quien comenzó velando por una sola persona, ahora es un lugar funcional que mantiene hasta a 100 hombres y mujeres mayores de La Laguna.
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Más de 63 años han transcurrido desde que el doctor Samuel Silva comenzó con el cuidado de un anciano, luego fueron dos y así se añadieron más personas que no contaban con alguien que viera por ellos, hasta contar en la actualidad con 100 personas.

Así, la Casa Hogar se fundó un 28 de junio de 1955, la cual luego quedó a cargo de las religiosas de la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Santa Teresa desde Valencia, España, para ofrecer de manera permanente un techo, cuidado médico, alimento, rehabilitación, recreación, así como ayuda psicológica y espiritual, todo a cargo de la Madre Superiora Eugenia López. 

"La Casa del Anciano 'Dr. Samuel Silva', ha fungido como refugio para personas de la tercera edad sin medios de subsistencia a quienes un conjunto de voluntarios y colaboradores les brindan cariño y respeto en sus visitas y atenciones", tal como lo expresa María del Carmen Sedano Ponce de León, quien acude a diario a lugar desde hace 26 años para prestar sus servicios variados que se requieren. 

El cuidado al mes por cada integrante de la casa asciende hasta 5 o 6 mil pesos. (Manuel Guadarrama)

“He aprendido mucho en todo este tiempo, tengo mucha satisfacción cuando veo un viejito alegre, además que la mayoría son muy alegres y les encanta cantar y bailar”, compartió.

Tanto las religiosas que cuidan a los ancianos, como los 18 voluntarios permanentes y todas las personas que colaboran con sus donaciones, buscan sobre todo mejorar las condiciones de vida de los ancianos, pues hay quienes no cuentan con algún familiar que vele por ellos y entran en depresión profunda.

“Muchos entran en depresión pues no quieren estar ahí, se apartan, se entristecen, no conviven porque están enojados, más los hombres que las mujeres, muchas veces les gana a tristeza por los hijos, principalmente”.

La experiencia de cada inquilino ha marcado generaciones en la región lagunera, pues hay personajes como doña Manuelita quien fue maestra del Colegio La Luz y es de las más visitadas por sus ex alumnas, principalmente, luego de quedarse sin familia, sólo con su hermana con la que llegó al refugio.

“Acuden escuelas y ciudadanos a platicar o jugar con ellos, y es lo que más pedimos, que vayan a verlos, que los traten como adultos que han dado todo y quienes han formado esta región, son gente con muchos conocimientos”, señala Carmen Sedano.

Por su parte, Ana María Ávila Garza, voluntaria del lugar desde hace 41 años, comenta que ahí se encuentran personas con y sin familia, que en ocasiones sólo son visitados dos o tres veces al año y ya no regresan, por lo cual los ancianos que habitan el albergue requieren de toda la atención que, por alguno u otra razón su familia no les pudo brindar.

Satisfacción y bendiciones, es lo que más le ha dejado a Ana María en más de 4 décadas de colaborar en el apoyo de las necesidades que tiene el hogar, incluso como mediadores en los juegos de mesa que a los ancianos tanto les encanta como jugar lotería, cartas, ajedrez y dominó.

“Todos los días salimos bendecimos los voluntarios tanto por las madres como por los viejitos que lo que más tienen es gratitud ante nuestras atenciones”.

La mayoría de las personas padecen de enfermedades degenerativas o propias de su edad. (Manuel Guadarrama)

Pueden llegar a hospedarse personas desde los 65 años en adelante que entren por su propio pie, mientras que la inquilina de mayor edad es doña María Luisa, que con sus 102 años de vida ama cantar y gusta de colgarse collares y ponerse pulseras multicolores.

“Cada martes jugamos lotería y otros juegos donde convivimos con ellos y se ganan premios como papel de baño, jabones o collares. Nos divertimos mucho y ellos quisieran tener lotería todos los días”, compartió Ávila Garza.

Al refugio acude personal médico voluntario para ofrecer servicios médicos completos tanto de médicos generales, geriátricos, ortopedistas, enfermeros, dentista y hasta alumnos de Medicina.

GASTOS DE MANTENIMIENTO

Entre las donaciones más indispensables, explican ambas voluntarias de la Casa del Anciano, son pañales y medicamentos, pero también están las necesidades para ofrecer alimento, ropa, cuestiones para el aseo como champú, jabón, desodorante y para la limpieza del lugar, además de cubrir gastos de agua y luz.

En suma los gastos en la casa oscilan entre los 5 y 6 mil pesos por cada anciano mensualmente y lo que más solicitan son los más de 250 pañales diarios que se utilizan pues hasta un 80 por ciento de los inquilinos utilizan, y sólo de pañales, se gastan mensualmente hasta 10 mil pesos.

Lo que sí se pide es que sea un pañal de calidad, debido a que la piel de los adultos mayores es muy sensible y muchas de las veces les causan rozaduras, lo que ocasiona un problema mayor.

Cada uno de los ancianos padece de variadas enfermedades entre las que destacan algunas crónicas degenerativas y otras más relacionadas con su edad, por lo cual es necesario e indispensable contar con un abastecimiento de medicinas apropiadas pues el gasto mensual aproximado en medicamentos es de 20 mil pesos.

Entre las acciones para mitigar la necesidad de los pañales se ha realizado el proyecto denominado “Pañaltón”, con la ayuda de la comunidad lagunera que dona este artículo que por determinado tiempo cubre este requisito tan indispensable para los inquilinos.

Además para recaudar fondos fondos, cada seis meses, durante ya más de 30 años, Ana María, junto con otra voluntaria, iniciaron con el ya tradicional bazar a favor de la casa que se lleva a cabo gracias a las donaciones de diferentes artículos como ropa, calzado, artículos del hogar, muebles y juguetes.

La Casa del Anciano “Dr. Samuel Silva”, se ubica por la calle Juan Pablos frente al Bosque Venustiano Carranza en Torreón, Coahuila.

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