Denuncian derribo de sus viviendas

Los colonos dicen contar con contratos de compra-venta que datan hasta de 27 años.
Las construcciones eran precarias.
Las construcciones eran precarias. (Archivo)

Ecatepec

Más de 30 familias que desde hace más de 27 años adquirieron su predio resultaron afectadas luego de que el gobierno municipal, con el apoyo de maquinaria y de la fuerza pública, determinó demoler sus viviendas, ubicadas en la colonia Tierra Blanca, en las faldas del Parque Estatal Sierra de Guadalupe.

Los colonos informaron que personal de la Dirección de Gobierno Municipal llegó el viernes pasado a la comunidad para derribar sus viviendas, algunas de ellas edificadas con materiales precarios, como lámina y cartón, y otras apenas con cimientos y ladrillos.

Agregaron que los servidores públicos les informaron que las viviendas rebasaron los límites de la zona ecológica de la Sierra de Guadalupe, y que no está permitido el asentamiento en ese lugar.

Expusieron que policías municipales y trabajadores de Desarrollo Urbano, con maquinaria pesada, se presentaron en las calles de Prolongación de las Torres, Las Venitas y Ampliación de la Quinta Cerrada de las Torres, de la referida colonia, demoliendo casas que en ese momento se encontraban deshabitadas.

Dijeron que las autoridades no les notificaron que tenían que desalojar sus viviendas, y consideraron la acción como "inesperada y arbitraria, pues llegaron de improviso y, sin mediar palabra, derribaron algunas de las humildes viviendas que con tanto trabajo y esfuerzo construimos a través de los años", dijo uno de los habitantes.

Resaltaron que, junto con las viviendas derribadas, perdieron también las pocas pertenencias que tenían pues "destrozaron también sus roperos, televisiones, camas, colchones, estufas, ropa, y se llevaron el dinero de los ahorros de varios vecinos".

Destacaron que varios de ellos tienen más de 27 años de haber adquirido sus terrenos, otros, 20 años, y los más recientes cuentan con 16 años de antigüedad.

La compra de los predios, afirmaron, la hicieron con el ejidatario Cruz Pallares y cuentan con el contrato de compra-venta correspondiente.

Afirmaron que la barda de alambrado que marca los límites ecológicos de la Sierra de Guadalupe pasa arriba de sus propiedades, por lo que ellos aseguran que no han incurrido en ninguna invasión en esa zona.