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Viernes , 22.06.2018 / 10:58 Hoy

Mumford & Sons tiene gran debut en el Palacio

La agrupación prometió regresar tras ver el cálido recibimiento del público mexicano.

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Iván Castañeda

El folk de Mumford and Sons sonó en su máximo esplendor y por primera vez en nuestro país, a través de banjos cobijados con guitarras eléctricas en el Palacio de los Deportes.

La lluvia previa, el tráfico citadino, el metro atiborrado de gente y varios metros para caminar entre ambulantes no importaron para los 16 mil 900 asistentes, quienes desde las 21:30 horas fueron arropados por banjos y guitarras eléctricas del grupo británico.

Marcus Mumford, Winston Marshall, Ben Lovett y Ted Dwane tomaron el escenario alumbrado íntimamente para comenzar una fiesta de camaradería con “Snake Eyes”, de su más reciente disco Wilder Mind.

La emoción de la primera vez se corroboró con “I Will Wait”, la siguiente en la lista, la cual incendió los ánimos e invitó por sí sola a brincar y brindar al mismo tiempo, por complicado que pudiera parecer.

“Below my Feet” continuó para el carrusel de emociones, donde los músicos cambiaban sus instrumentos de acuerdo a la canción. En unas teclado, otras contrabajo, y las otras las ya mencionadas guitarras y banjos.

A veces muy country, otras más roqueros, Mumford And Sons gustaba por igual. “Wilder Mind”, “Awake My Soul”, y “Lover of The Light” formaban parte del setlist, mientras la gente les agradecía por medio de gritos, aplausos y demás reverencias.

“Tompkins Square Park” fue el preámbulo para presenciar un Palacio iluminado por “Believe”, donde el cantante pidió que se encendieran los celulares. Los agradecimientos por parte del cuarteto no cesaban y repetían que sin duda querían regresar.

También hicieron especial llamado al futbolista Javier Hernández, El Chicharito, quien es su principal referente de México, por jugar en su país. La gente todo les festejaba.

En la recta final bajó para saludar a los más afortunados que estaban en la zona de pista y se despedían con “Ditmas” y “Dust Bowl Dance”. Sólidos en sus letras, implacables en sus instrumentos, anunciaban su retirada.

No obstante, el cuarteto estaba guardando lo mejor para el final, pues con un acústico estremecedor en medio de un templete montado al centro del Palacio ejecutaron “Hot Gates”. Después cerraron con “Little Lion Man” y su himno “The Wolf”, lleno de fe y supervivencia.

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