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Mitos y realidades del "MSC Divina"

El famoso crucero reúne a cientos de mexicanos que acuden al Mundial de Brasil.

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El crucero del amor a la selección nacional. ¿Qué está pasando en este barco? A petición de la editora de esta sección, haré mi mejor esfuerzo para saber qué es verdad y qué no.

1. Es una cantina navegante. Mito. Es un crucero donde emborracharse es una manera de pasar el tiempo, pero nada obliga a beber y ese no es el negocio de un crucero. Sí me ha tocado llegar a las seis de la mañana y encontrar fiesta futbolera de ebrios en el barco, pero también he visto mucha gente que no bebe.

2 .Dan ganas de lanzarse al agua. En mi caso, realidad. Tómenlo a mal si quieren, pero desde el piso 15 como que el agua invita a echarse. Se requiere tener la conciencia bien puesta para dilucidar que a esa velocidad y con esa altura, la supervivencia es poco probable. Pero sí dan ganas de echarse un chapuzón.

3. El barco se transformó después del hombre al agua. Realidad. Hay quien cree que es una gracejada más de los mexicanos en mundiales, pero no. En este barco es una presencia constante, y todos los que aquí estamos y platicamos del tema quisiéramos, de corazón, que eso jamás hubiera sucedido. Regresar con uno menos será triste para todos.

4. Fue una buena idea. Realidad. Para la infraestructura hotelera de Brasil, nada supera los servicios del MSC Divina. Restaurantes de lujo, bares y cafés, bufés, albercas, spas, teatro con conciertos como los de Yahir y Moderatto. Los mexicanos que están en Porto do Galhinas o en el centro de Recife, en tierra pues, jamás sabrán lo que se perdieron.

5. Es un paseo solo para ricos. Mito. Aquí están desde el ex presidente Calderón, empresarios, gente de apellido y abolengo, hasta los que se sacaron el viaje en una corcholata.

6. Es un microuniverso social. Realidad. Conviven los de Veracruz y Reynosa, los ricos de Juárez y los clasemedieros poblanos, como tal vez nunca antes, en un espacio cerrado. Es como el Big Brother de la Nación. Y como todos traen las camisetas de la selección, hay que afinar el ojo para saber quién trae las bermudas caras y quién no.

7. El barco se usó para viajar entre las tres sedes de los partidos de la selección. Mito. Resulta que los brasileños no tienen la infraestructura portuaria para recibir un barco de este calado en Natal, por eso tanto para el partido de México, como para el Italia-Uruguay, se viajó en autobuses que hicieron un promedio de cinco horas de ida y cinco de vuelta. En esos días, el barco fue un edificio desierto.

8 .Hay gente famosa paseando por el barco. Realidad. Facundo, Esteban Arce, Justino Compeán, Jay de la Cueva, Yahir, Mariana Echeverría, y los que se sumen esta semana.

9. Hay pocas mujeres a bordo. Realidad. Así son los mundiales y no tenía por qué ser la excepción. Las mujeres que hay vienen acompañadas. Y los señores dejaron a sus esposas en casa, así que para eso de ligar, hay que salir al Fan Fest de Recife en busca de brasileñas. Eso sí, cuando llega un charter y las azafatas se quedan en el barco, muchos paran sus antenitas...

10. Hay manera de no convivir en este barco. Realidad. Pero para ello hay que pertenecer al exclusivo Yacht Club. Los de abajo hablan de esta parte del barco como si fuera un mito: “ahí no se entra”, “ahí están los superricos”. Ciertamente, lo es, con su servicio concierge exclusivo. El Yacht Club es de esos lugares donde las 24 horas hay personal en servicio. Cualquiera preferiría estar ahí.

11. Es una borrachera de futbol. Realidad. Las televisiones de las áreas públicas se encienden para ver todos los partidos, en transmisión de Tv Globo. Y como en altamar no hay mucho qué hacer, los pasajeros van a regresar con balones en lugar de ojos.

12. Es un negociazo. Realidad. Pero negociazo. Llegan unos, salen otros, se reorganizan los camarotes, y el barco sigue con el itinerario. Hice una cuenta simple de lo que costaban los paquetes multiplicados por 3 mil 500 personas (a 10 mil dólares, me dieron 35 millones de dólares), pero se me olvidó contabilizar los que suben y bajan, por lo que tal vez mi cuenta no esté ni cercana a la realidad.

13. Causa claustrofobia. Realidad. Los que llevan aquí desde el 12 de junio dicen frases como: “Llevo ya mucho”, “extraño a mi familia”. Es como la Dimensión desconocida mezclada con El resplandor, pero con futbol. No es la vida real. Algunos se han contagiado de gripa y otros bajan del barco para seguir sintiendo que el piso se les mueve. Pero nadie quiere regresar antes del partido contra Holanda. Y el barco ya está totalmente ocupado para las finales, avance México o no. Para esa fase, llegarán los ricos, ricos. Y será otro crucero. Aunque éste ya es inolvidable.

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