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Lunes , 24.09.2018 / 02:59 Hoy

Llevar actores no profesionales a la pantalla, una práctica de cuidado

Algunos directores ven en este ejercicio una oportunidad creativa, pero otros consideran que es un gran riesgo para los protagonistas.

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La inquietud por experimentar en la pantalla con la esencia más pura de las emociones y la genuinidad del ser humano lleva a varios directores a incluir en sus elencos a actores no profesionales, a fin de lograr un retrato casi real que sensibilice a la audiencia.

Pero este acto no siempre resulta a favor de los involucrados en estos elencos, quienes salen de su mundo para enfrentar el universo del cine, colmado de alfombras rojas, entrevistas, viajes y demás requerimientos propios de la proyección de un filme en festivales de cine.

Al respecto, algunos cineastas y actores hechos en la profesión consideran que se trata de un ejercicio creativo libre, pero requiere de especial cuidado para no afectar radicalmente las vidas de los actores no profesionales. Entonces, ¿resulta o no ético recurrir al talento natural?

“Paula Markovitch filmará El actor principal como una crítica a este tipo de cine, porque los directores solo los usan y después de la película los regresan a su lugar de origen, mientras el director se gana el premio. No saben el daño que les hacen”, comentó el actor Kristyan Ferrer.

Como futuro protagonista de El actor principal, Ferrer dijo que uno de los principales problemas es que “los directores llevan a los actores no profesionales a festivales como Berlín, Cannes o San Sebastián, los hospedan en grandes hoteles, y es terrible porque no son parte de ese universo”. El actor principal pondrá en pantalla la transformación que sufre un joven proveniente de una sierra mexicana al ver expuesta su vida en una película que es elegida para competir en la sección oficial del Festival de Cine de Berlín, donde todo, incluso la ropa y comida, le resulta ajeno.

La cinta llegará como crítica a los directores que incluyen en sus filmes a no profesionales. Al respecto, Luis Salinas, uno de los productores de La jaula de oro, comentó que, al menos en su caso, buscó beneficiar a sus protagonistas con becas y talleres de actuación.

“Lo hemos vivido con los niños de Guatemala (Karen y Brandon); es una historia distinta a Rodolfo (Chiapas). Es cuestión ética el decir que cambié o modifiqué la vida de una persona, pero hay un límite entre qué tan responsable eres y qué tanto te involucras.

“Debes tener cuidado, porque te puedes convertir en su padrino y no te van a soltar; hemos intentado conseguir becas, Karen está terminando la escuela de actuación y así ayudamos, pero no puedes hacerte responsable de más”, agregó Salinas.

Así como Diego Quemada-Diez en La jaula de oro, otros directores incluyen en sus filmes talento nato, entre ellos Carlos Reygadas, David Pablos, Yulene Olaizola, Amat Escalante y Nicolás Pereda. La intención ha sido lograr un retrato de seres que no fingen ser.

“Los no actores que deciden entrar son libres de hacerlo; en algunos casos no saben en lo que se están metiendo, pero hay vanidad de estar frente a la cámara, no es por dinero, es por experimentar, pero normalmente estos directores los encueran, y ahí ya es decisión de cada quien”, dijo el director Michel Franco.

Y los expertos

Actores profesionales como Damián Alcázar ven el uso de actores no profesionales como un ejercicio cinematográfico estético: “Es válido, pero limitado. Contar una historia requiere de personas entrenadas; sin embargo, es un hecho cinematográfico y vale la pena verlo y aplaudirlo”.

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