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Jueves , 13.12.2018 / 12:31 Hoy

Las nuevas formas de Café Tacvba

Jei Beibi obtuvo tibio recibimiento del público tapatío que se congregó para verlos en concierto en el Auditorio Telmex 

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El día de ayer, Café Tacvba hizo una parada en la ciudad como parte de su gira Niu Güeis para presentar su disco Jei Beibi. Y mejor nombre no pudieron ponerle a la gira, ya que se trató de nuevas formas, claro que sí.


Sus últimas presentaciones en la ciudad habían sido en festivales, con setlists complacientes. Ayer no, ya que empezaron de lleno con su nuevo material. Poco después de las 21:00 horas, se prendieron luces azules y al son de notas graves y repetidas salieron los ‘tacvbos’ en fila india. “Futuro” fue la elegida para comenzar y recibió una tibia respuesta, con parte del público en pie y otra sentada. Al acabar, el tiempo para empezar la segunda canción fue relativamente largo y oscuro, sin transiciones musicales, tiempo en el que el público aprovechó para gritar el tradicional “oe oe oe, café, café”.


Pero si el futuro se vio tibio, “Disolviéndonos” y “Matando” hicieron que todos se sentaran a esperar las canciones de siempre. Digno de admirar el que Café Tacvba entrara de lleno a Jei Beibi y que lo tocaran en su mayoría, digno de una banda cuyos fans enarbolan la bandera de la nostalgia y piden las viejas formas, siempre. Y sonaron impecables, pero el público parecía tomarlo como calentamiento.


“Muchachas, muchachos”, saludó Rubén, “qué alegría estar de nuevo aquí en Guadalajara”. “Vamos a tocar unas canciones del Jei Beibi” -el público profirió un grito normal- “y otras de antaño” -grito estridente-. Y así se fue la presentación, intercalada, aunque la balanza fuertemente dirigida hacia el material que los llevó a ese escenario en ese momento. Y esta intercalación el público la tomó como un juego de las sillitas, de pararse cuando les agradaba la música y sentarse cuando no, una forma poco sutil, pero quizás no maliciosa, de rechazar estas “Niu Güeis”. Porque no era el tempo, era la temporalidad.


La tranquila melodía de “Eres” fue recibida con ovaciones y el quiebre de la voz de Meme en “Soy el que quererte como nadie” provocó piel de gallina. La siguió “Que no”, del nuevo disco, y su “Tuve que decirle que no, que no soy lo mismo de ayer” podría funcionar como nuevo himno, ya que es de una compleja hechura musical que hace brillar el rango vocal de Rubén y las dotes melódicas del resto, con cornos en armonía que provocan ese sentimiento abarcador de una canción.


De las de antaño, llegaron “Bicicleta”, “Cómo te extraño” y “La chica banda”, con chica sacada del público a bailar en el escenario incluida, una chica que quizás aún no va ni a la secu, pero que cantó con fuerza el “oi oi oi” final y que provocó el desenfreno del público, quien por fin había salido de su fase de calentamiento.


“Mi aroma favorito es el de la banda. A ver, alcen los bracitos para que me llegue”, pidió el vocalista antes de “Las flores”, una clara favorita de la audiencia, que recibió felicitación al terminar: “Qué bonito cantan, qué bonito bailan, qué bonito desmadre echan”. Y aquí aprovechó Rubén para lanzar una analogía: “Es como cuando estás sentado junto a la chava que te gusta y no te atreves a darle un beso. Hasta que te atreves y ya se fue”. “¿Saben por qué les digo esto? Porque por fin se decidieron a pararse a cantar y bailar, pero ya se acabó esto, ahí nos vemos el próximo año”. Y el público fue el que más perdió, porque la banda sí parecía pasarlo bien, con alto nivel de energía, giros y brincos durante el concierto.

Sí hubo más para el encore, que comenzó con la emotiva “El mundo que nací” con Meme sentado al teclado y que concluyó con la triada compuesta por “1 2 3” precedida de buenos pensamientos y saludos para los estudiantes desaparecidos, las mujeres, la comunidad LGBT, los animales y la madre Tierra; "El baile y el salón”, antes de la cual hicieron el aviso parroquial para que un novio pudiera pedirle matrimonio a su novia y que concluyó con los reiterados llamados al "paparapapa ue oeo" y “Déjate caer”, la cual cerró con energía y un público que apenas alcanzó a besar el aire de una mejilla que ya se giraba.

MC

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