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Martes , 21.08.2018 / 13:57 Hoy

"La tradición es el fundamento de donde sale todo": Benjamin Shwartz

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Del 4 al 6 de diciembre se realizará por tercera ocasión en la Ciudad de México el Bestia Festival, encuentro internacional de música que incluye actividades audiovisuales para un público interesado en propuestas arriesgadas. El responsable de la curaduría de esta edición es el compositor avant-garde estadunidense John Zorn, quien durante la primera versión del festival, en 2013, dirigió el ensamble Moonchild. Ahora Zorn también musicalizará en vivo la cinta clásica del expresionismo alemán El gabinete del doctor Caligari (Robert Wiene, 1920) con el órgano monumental del Auditorio Nacional, mientras músicos como la banda mexicana Klezmerson tocarán su música. En esta conversación, el director de esta agrupación, Benjamin Shwartz, habla de la experiencia de tocar música de Zorn, así como de su nuevo álbum Amon. Book of Angels Volume 24.

¿Puedes hacer un repaso veloz de lo que ha sido la carrera de Klezmerson?

Hemos grabado cinco discos: Klezmerson (2005), Klezmerol (2008), 7 (2011), Klezmerson Live (2012) y Amon. Book of Angels Volume 24 (2015), con música de John Zorn, que es el más reciente. En 2005 apareció el primer disco, pero ya veníamos tocando desde antes. Llevamos como 12 años en la música.

¿De ser pioneros en incorporar la tradición judía a tocar ahora la música vanguardista de John Zorn, hay un cambio radical en el estilo del grupo?

No, no. Klezmerson se inició escuchando música de Tzadik Records y del proyecto Masada; en lugar de un cambio radical, creo que se cerró un círculo. Llegó a donde debía llegar desde un principio. El primer disco fue un intento de experimentación, de combinar música tradicional mexicana con klezmer. Fue como la introducción de este género; fuimos de los primeros en seguir esta línea. Poco a poco, conforme fueron pasando los discos, avanzamos más en tratar de cambiar este estilo tradicional y comenzamos a hacer piezas originales. En el tercer disco, que salió en Tzadik Records, ya se notó hacia dónde iba dirigida la flecha.

Cuando hablo de tradicionalidad, pienso en Bartok o Stravinsky, que se inspiraron en música de su país para renovar la música entre el siglo XIX y el XX.

La tradición es el fundamento de donde sale todo. Si tienes una cultura que te antecede, puedes enriquecerte, reinterpretar o reinventar cosas que ya existían.

En el camino para llegar a la música de Zorn, ¿qué tan conscientes fueron las decisiones musicales que tomaron?

No fue consciente evidentemente, porque al sacar el tercer y cuarto disco (que fue en vivo) yo ya estaba asumiendo que cerraba el discurso de Klezmerson después de 10 años. El viaje de aprendizaje había terminado y a lo que sigue. Lo de Zorn cayó como sorpresa porque fue una llamada de él diciéndome que quería platicar una idea y fuimos a desayunar. Me dijo: "Mira, quiero que hagas un Book of Angels". En ese momento yo pensé: "Wow, qué duro"... Por la cara que puse, se me quedó viendo como diciendo, "si no quieres, no ¿eh?". Claro que le dije que sí, pero aquí lo que importa es que fue él quien me ofreció material fresco. Fue como decir "mira, ahora te ofrezco que en lugar de estar haciendo lo que venías haciendo, hagas mis piezas con el camino que ya exploraste". Al principio no solo me salvó de bajarle el switch a la banda, sino que al venir con ideas frescas pensé que la cosa iba a estar fácil, porque suponía que nada más era cosa de arreglar y orquestar, y la verdad es que no tenía la menor idea de lo que iba a pasar. Me tomó un año enfrentar el reto, porque había que ver cómo se reinterpretaba esa música y cómo se iba a componer. Porque no toda la música que suena en el disco es de Zorn. Nada más hizo algunos temas, todo el resto había que componer, arreglar y decidir cómo iban a ser los tempos, qué partes iban y qué partes no... O sea, es un disco personal; no es un disco de John Zorn, es un disco de Klezmerson.

¿Zorn sigue el pentagrama o cómo te entregó sus composiciones?

Él mandó los temas escritos a mano. En algunos sugería armonía, en otros un par de sistemas escritos a mano. La encomienda que me hizo fue: "Mira, yo confío en ti; conozco tu trabajo y sé que vas a hacerlo bien. Hazles lo que quieras: rómpelos, deshazlos, hazlos más cortos, escoge los que te gusten y los demás me los regresas y se los doy a otros ensambles". Yo estaba muy halagado por esa confianza. Pero al final, ya cuando nos estábamos parando de la mesa me dice mirándome de reojo: "Nada más te recomiendo que seas muy ambicioso. El último disco de la serie lo hizo Pat Metheny y quedó increíble". Y bueno, eso me metió presión.

¿Y sí descartaste cosas?

Estuvo intenso porque me mandó 13 piezas escritas con su puño y letra. Lo primero que hice fue sentarme en el piano para ver y escoger. Y empecé: la primera, no; la segunda, no, la tercera, no; la cuarta, no... Ya cuando llegué a la quinta, dije: "No, no, algo estoy haciendo mal". No le iba a decir "no me gusta ninguna", ¿verdad? Entonces me tuve que echar un clavón en todos los discos de Book of Angels para ver cómo lo habían abordado y ahí fue donde yo abrí los ojos...

Los oídos...

Sí, los oídos porque ya con las partituras se abre un poquito más el panorama y me di cuenta de que a veces nada más utilizaban un pedacito de la melodía en medio de la pieza y todo lo demás era otra cosa. Entonces, dije: "¡Ah, okay, aquí nada más hay que extraer lo que yo quiera". Me puse a trabajar y solo le regresé cuatro piezas que de plano no les vi mucho futuro en mi proyecto, y me quedé con las demás.

Y cómo trabajaste la parte instrumental, pensando ya en la banda.

No escatimé recursos, pero en vez de buscarle orquestación tradicional me fui con jaranas, violines huastecos, requintos y además la banda base que es bajo, batería, guitarra eléctrica, viola (yo soy el violista), piano, flauta transversa, saxofones, trompetas, trombones, percusiones y hasta un ud (laúd árabe). Entonces, como puedes ver, fue una bandotota.

¿Cuántos músicos participaron?

Entre los miembros de Klezmerson y los invitados, como 20. Invité a un excelente violinista huasteco que se llama Osiris Caballero León. También participan Alex Otaola en algunos tracks y Gustavo Nandayapa en batería. Hay chelo también.

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