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Sábado , 26.05.2018 / 15:35 Hoy

Gerard Butler: "Me gusta aislarme para pensar y leer"

Esta semana se estrena Dioses de Egipto, cinta que tiene a este escocés de vuelta al cine épico encarnando a la deidad de la oscuridad en tiempos faraónicos

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Miguel Cane

Aunque ya tenía una larga carrera en el Reino Unido como actor en cine, teatro y televisión, Gerard Butler (Escocia, 1969) fue lanzado al estrellato internacional al aparecer como el rey Leonidas en la famosa cinta de aventuras 300. A partir de ahí se colocó como una figura carismática y sólido protagonista en cintas tanto de acción como de romance. Su facilidad para mostrar fuerza enérgica y a la vez ser capaz de externar ternura sin perder un ápice de masculinidad le ha servido para tener una carrera diversa y con buena acogida por parte del público.

Tras un par de años alejado de las pantallas, el también abogado —algo que, asegura, le ha servido mucho en su carrera— regresa con importantes participaciones en dos filmes de próximo estreno: Objetivo Londres y Dark City, Yo Robot titulada en español Dioses de Egipto. La primera es la secuela de Operación: Casa blanca, en la que vuelve a compartir cartel con Morgan Freeman y Aaron Eckhardt como el agente del servicio secreto Mike Banning. La segunda es la nueva cinta de Alex Proyas, en la que por primera vez en más de una década encarna al villano principal. [OBJECT]

La trama de Dioses de Egipto plantea que, en ese antiguo territorio faraónico, la supervivencia de la humanidad pende de un hilo al tiempo que un inesperado héroe mortal llamado Bek (Brenton Thwaites) emprende un emocionante viaje para salvar el mundo y rescatar a su verdadero amor. Para tener éxito, deberá contar con la ayuda del poderoso dios Horus (Nikolaj Coster-Waldau, de Game of Thrones), formando una improbable alianza contra Set (Gerard Butler), el despiadado dios de la oscuridad que ha usurpado el trono de Egipto sumiendo al próspero y pacífico imperio en el caos y el conflicto. La cinta se estrena en México el próximo jueves.

Tras un tiempo alejado de la pantalla regresas al cine épico de acción.

Sí. Me tomé un tiempo lejos de los sets porque necesitaba descansar un poco y luego elegir un proyecto que me sirviera para ejercitar mis músculos interpretativos en un género que me hiciera sentir feliz. No me gusta aburrirme con mi trabajo, por lo que trato de combinar distintos estilos. Por eso también he hecho comedia romántica, aunque cuando me ofrecieron Dioses de Egipto me encontré con que es mucho más que una película de acción. Es cierto que es una película de evasión en grado máximo, pero a la vez su guión tiene historia, profundidad, sustancia y significado.

Es la primera vez en mucho tiempo que interpretas al antagonista.

Set es un personaje fascinante —para empezar, se trata de un dios. Y no cualquier tipo de dios. Esto es algo muy importante; la mitología egipcia en realidad no había sido abordada por el cine de Hollywood hasta ahora. Alex Proyas, que nació en Egipto, quería hacer esta película hace mucho tiempo. El guión es de Matt Sazama y Burk Sharpless, que tienen mucha experiencia en el género de acción, y Alex lo abordó con mucho respeto y entusiasmo. Aquí los dioses y los humanos están en el mismo plano. Cuando nos reunimos para hablar, había las dos opciones, Set u Horus, y preferí ser Set; me atrajo de él que es un personaje con mucha profundidad, que no es el villano gratuito y malvado porque tiene que serlo. Hay razones y motivaciones detrás de su usurpación del trono, es un personaje muy complejo y no pude resistirme.

¿Hay ecos del rey Leonidas? Es algo que muchos fans esperarían.

300 y Dioses de Egipto no podrían ser películas más distintas. Aunque son de un mismo género épico y parten de la misma idea, la de liberar a un pueblo de un opresor poderoso que viene de fuera, las historias que cuentan son muy diferentes. Alex también imprimió un sello visual muy único y personal a la cinta. Set es completamente distinto a Leonidas, porque aquél era un héroe que no tenía reparo en sacrificarse para salvar a su pueblo de la invasión. Era un soldado y un soberano. Pero Set es muy distinto: es un ser prácticamente todopoderoso que se encuentra no solo enfrentado a otras deidades, también a los humanos a los que había subestimado. Le sorprende que los mortales sean tan apasionados. Su lucha es algo que lo mismo lo irrita, que lo enorgullece.

La cinta tiene un elenco espectacular...

¡Sí! Se formó un gran equipo. Fue excelente trabajar con Geoffrey Rush, con Nikolaj Coster-Waldau y Rufus Sewell, con Elodie Yung... ir al set con ellos cada día fue estupendo.

¿Por qué se rodó la cinta en Australia y no en escenarios naturales de Egipto?

Porque había ya un estudio listo en Nueva Gales del Sur; el mismo donde se han hecho algunas películas de Star Wars... los productores encontraron más atractiva la oferta por parte de la localidad y se pudo acomodar la producción que, como podrá ver el público, es enorme en sus dimensiones.

Has sido productor en otras cintas; ¿la considerarías una carrera paralela a la actuación?

Creo que es una gran oportunidad cuando puedes hacerlo, ya que tienes más control sobre tu trabajo. Cuando acepté producir Operación: Casa Blanca fue porque me mandaron el guión y me pareció que tenía mucho potencial. Antoine Fuqua y yo queríamos hacer una película juntos y esa cinta se convirtió en el proyecto perfecto. Ahora produzco la segunda parte, porque creo que los personajes aún tienen mucho qué contar, y además porque me divertí enormemente haciendo la anterior, que tuvo mucho éxito y duplicó su presupuesto y obtuvo ganancias.

¿Dirías que se disfruta más del éxito cuando llegas a esta edad?

No sé... ahora me cuesta menos creer lo bueno que pueda decirse de mí, y creo que la fama no se me sube a la cabeza. La madurez ayuda a la hora de enfrentarse al éxito. Quien ya ha conocido los sinsabores de esta profesión se vuelve un poco escéptico. Cuando era joven me fue bien como abogado, pero al cine llegué tarde. Si ahora no fuera actor quizá buscaría estar en contacto con la naturaleza. Ahora mismo estoy siempre rodeado de gente y eso me encanta. Pero también me encanta estar en medio de la nada. Imagino que me iría a una isla lejos del mundo. Me gusta aislarme para pensar y para leer.

¿Por qué renunciar a la abogacía para convertirte en actor?

Porque tener que ponerme un traje e ir a la oficina todos los días me parecía aburridísimo, aunque los casos que me tocaban pudieran ser apasionantes, yo quería algo más. La actuación es una profesión en la que siempre estás aprendiendo de ti mismo. Durante lo que dura un rodaje o una temporada de teatro, pretendes ser alguien que no eres y descubres muchas cosas de ti metiéndote en la piel de otra persona. Como actor soy obsesivo, dedico todo mi tiempo a mi carrera, a estudiar, a prepararme. Me gusta ver películas, fijarme en la actuación de otros actores, miro cómo se comporta la gente por la calle. ¿Qué puedo decirte? Mi carrera es lo más importante para mí.

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