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Esparcirán cenizas de Fernando Luján como último deseo

El primer actor, que empezó su carrera desde niño, falleció a los 79 años de edad en Oaxaca, a causa de EPOC.
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De espíritu inquebrantable Fernando Luján antes de fallcer a los 79 años, pidió Fanta, su refresco favorito, y estuvo rodeado de quienes lo amaron. En breve entrevista telefónica con M2, su viuda Martha Mariana Castro compartió que el actor perdió la batalla contra la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) que padecía, pero pese a ello “se fue tranquilo”, agregó.

Su compadre, Jorge Ortiz de Pinedo, padrino de bautizo de Fernando Canek Ciangherotti, comentó que Fernando Ciangherotti Díaz, quien nació en Bogotá, Colombia, el 23 de agosto de 1939, no superó la crisis de EPOC que obligó a su familia internarlo en un hospital de Puerto Escondido, Oaxaca, desde el 1 de enero de 2019, aunque falleció en su casa en frente a la playa Zicatela.

“Falleció en Puerto Escondido y sus cenizas serán echadas al mar, todos sus hijos están de acuerdo, como pasó con su hermano Alejandro, que sus cenizas también fueron lanzadas ahí (…) Él tenía EPOC y desgraciadamente Fernando, a pesar de tener hace poco una neumonía, que le afectó mucho, dos veces estuvo luchando muy fuerte contra el cáncer de próstata, y afortunadamente salió adelante.

“Para celebrar el fin de año dijo: ‘Me voy a echar un cigarrito’, eso le exacerbó la enfermedad respiratoria. Lo tuvieron que llevar al hospital desde el 1 de enero, ahí anduvo, se recuperó, salió adelante, pero nuevamente se puso mal, hay mucha gente que no quiere entender que el cigarrillo puede matar y en este caso, desgraciadamente, a mi compadre lo mató”, expresó Jorge.

Ortiz de Pinedo resumió el sentir de la comunidad artística al expresar que “logró impactar en el cine, la televisión y el teatro, que pierden a un baluarte indiscutible de los escenarios mexicanos, con un estilo muy personal, viniendo de dinastías tan importantes como los Soler y los Ciangherotti, heredero de esa tradición y que logró perpetuarla a través de sus hijos”.

De acuerdo con Paolo Ciangherotti su papá también les compartió que su último deseo era que sus cenizas también encontraran reposo eterno en “un árbol que le gustaba mucho, que significaba mucho para él y en la Ciudad de México”, en donde la familia tiene planeado realizar una misa dentro de dos semanas.

La ahora leyenda de la actuación nacional, en una charla que sostuvo con M2 en octubre de 2017 en torno al estreno de la telenovela de Tv Azteca La hija pródiga, aseguró que en su filosofía de vida era capaz de comprender que “los seres humanos podemos cometer errores, pero el amor nos libera”.

El histrión tuvo el gusto de ser homenajeado en vida, uno de los últimos reconocimientos lo recibió de manos del embajador de España en México, Juan López-Dóriga, quien le otorgó el premio Luis Buñuel por su trayectoria cinematográfica de 71 años, que logró éxito en los dos lados del Atlántico.

Durante la velada, Luján aceptó que aún tenía ganas de seguir trabajando, a pesar de lo mermado de su salud, y reveló que dos papeles en teatro se quedarían como su asignatura pendiente: “Cyrano de Bergerac y Don Juan Tenorio, tenía en mente dramatizarlos cuando estaba en la edad. Sin embargo, en el cine tuve un auge de películas de comedia”.

Aquel noviembre de 2018, Luján compartió también que una de las cintas favoritas que filmó en Alto Aragón, España, fue Primer y último amor, de Antonio Giménez-Rico, y aunque nunca fue dirigido por Buñuel, sí se puso a las órdenes de “su asistente inmediato como fue el cineasta Luis Alcoriza”.

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