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Viernes , 25.05.2018 / 20:17 Hoy

El Personal celebra 30 años a la tapatía

En la última canción estuvieron acompañados por Rigo Tovar Jr. y Pablito Makabrito.


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Gabriela Muñoz

No sólo los cantos enérgicos y ritmos mariacheros de “La Torta Ahogada” sentaron las bases para la celebración de los 30 años de El Personal en el Teatro Vivian Blumenthal, sino también la canasta con birotes de la central que se podía apreciar al frente del escenario. Con gritos de “¡Viva Guadalajara!”, se notó desde el principio que sería una celebración de los 30 años de la fundación de la agrupación, pero también de la ciudad que los vio nacer y los inspiró. Asimismo, Andrés Haro, el único miembro original restante, aprovechó para recordar a su hermano y compañeros fallecidos, quienes emprendieron con él la aventura en 1986. “Yo sé que están deliciosos y deleitándose que nosotros los vivos los estemos recordando”, comentó.

“Centerfold blues”, que la hiciera famosa Panteón Rococó, fue dedicada a Julio Haro, vocalista original, cerebro de las letras y el estilo de la banda, a quien se recordó más de una vez.

Entre las canciones clásicas y las más nuevas se inventaron incluso una historia de persecución amorosa, como en la sucesión “No te hagas”, “Monógamo” y “Cómo tengo pegue”, con lo que demostraron su personalidad alivianada y cercanía con su público, personalidad que se corresponde con el característico sentido del humor de sus canciones.

Después de “Quisiera tener unas nalgotas” procedieron a la repartición del bolillo por el público, quienes pellizcaron un pedazo y lo pasaron a la persona de al lado –algunos otros se tomaron selfies con el tradicional pan y la banda de fondo–, en un sentimiento de comunión plenamente tapatío, mientras sonó “No me hallo”, canción emblemática de El Personal, la cual le dio el nombre a su primer disco, el único en el que se puede escuchar la voz de Julio Haro.

Después de una hora y media de un viaje a la nostalgia y ambiente festivo –con invitación de niños al escenario para bailar con ellos la clásica “Dale de comer al conejito” y la proliferación de los celulares al aire durante "Niño, déjese ahí", cerraron con “Broche de oro”.

A su salida, el público los regresó no con el característico grito de “¡otra, otra!”, sino con el grito de “¡Tapatía, tapatía!”, pedido que cumplieron con una fiesta ya generalizada con todos los asistentes en sus pies, para terminar con “Nosotros somos los marranos”, acompañados en el escenario de sus invitados Rigo Tovar Jr. y Pablito Makabrito.

Posteriormente, se ofreció un coctel de cortesía a los asistentes, quienes tuvieron la oportunidad de convivir con los integrantes y tomarse fotos con ellos.

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