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Miércoles , 18.07.2018 / 00:45 Hoy

El cine más allá de las palomitas

Esta semana, varias películas tuvieron sus debuts internacionales en el Festival de Nueva York y a partir de los próximos días empezarán a exhibirse en las pantallas de México; a continuación, algunos comentarios sobre los títulos que no debe p

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Fey Berman

PUENTE DE ESPÍAS

La película Bridge of Spies (Puente de espías) dirigida por Steven Spielberg, es una adaptación de Matt Charman y Joel y Ethan Coen del libro del mismo nombre. El título del largometraje se refiere al puente de Glienicke que cruza lo que una vez fue la frontera entre la República Federal de Alemania y la República Democrática Alemana. En este lugar se llevaron a cabo los intercambios de prisioneros entre este y oeste durante la Guerra Fría.

La película de Spielberg recrea el primer y más famoso intercambio. Éste se llevó a cabo el 10 de febrero de 1962, cuando el agente de la KGB Rudolph Abel fue trocado por el piloto estadunidense Francis Gary Powers, quien había sido capturado por los soviéticos cuando su avión fue derribado sobre Sverdlovsk. El trueque fue negociado por el abogado de Abel, James Donovan, un hombre que hasta entonces litigaba seguros pero que en 1945 había sido asistente de un juez en los célebres Juicios de Nuremberg. Gracias a la astucia de Donovan el trueque Abel-Powers también incluyó la liberación en el Checkpoint Charlie de un estudiante estadunidense.

La narración de la cinta se enfoca en Donovan y Abel, dos hombres que establecen una relación cordial inverosímil que, por lo menos en esta versión de la historia, está basada en una creencia compartida en el servicio público. Bridge of Spies, con un reparto brillante encabezado por Tom Hanks como Donovan y Mark Rylance como Abel, representa con ingenio la desconfianza entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

El relato evoca cada giro de esta historia compleja reviviendo el terror de la posibilidad de confrontar una guerra nuclear. Aunque la representación de la justicia de la derecha y de la izquierda no es balanceada y los personajes son, hasta cierto punto, caricaturescos, la dramatización tiene un ritmo visual impecable y está llena de suspenso y de humanismo.

DÓNDE INVADIR

Michael Moore propone en Where To Invade Next (Dónde invadir) que en lugar de que Estados Unidos siga invadiendo territorios alrededor del mundo, lo manden a él a robarse ideas que funcionan.

Enfocándose en el fracaso de las instituciones gubernamentales de Estados Unidos para satisfacer las necesidades de sus ciudadanos, Moore recorre una variedad de naciones para obtener ejemplos inspiradores que debían ser adoptados por su país. Entre ellos: las vacaciones pagadas en Italia; el almuerzo balanceado y delicioso de cinco platillos servidos en vajilla de porcelana y con cubiertos metálicos en las escuelas públicas francesas; el sistema educativo finlandés, que produce a los estudiantes mejor educados del mundo mediante un programa enfocado en la curiosidad y en la felicidad de los niños; el liderazgo femenino islandés en la política y en las finanzas; la educación gratuita eslovaca; la igualdad de derechos para hombres y mujeres en Túnez; las cárceles noruegas sin candados; y los impuestos en toda Europa que sirven para crear infraestructura y proveer educación y servicios médicos para todos los ciudadanos.

Mediante el examen de los éxitos de otros países, Moore ofrece un mensaje político de manera cálida y divertida. Resulta fascinante que varios europeos entrevistados en la película aseveran que muchos de los programas adoptados por sus gobiernos surgieron de ideas estadunidenses. Moore entonces indica que “el sueño americano” está vivo pero no en Estados Unidos sino en otros países.

La única objeción al documental es que cada capítulo termina con Moore plantando la bandera de su país en el lugar que visita. Dada la premisa del largometraje, la broma funciona. Pero cae mal, muy mal. Las alabanzas que hace el director a los que han logrado adoptar esos programas tan benéficos, se disuelven ante la acción simbólica del complejo de superioridad gringo.

Hay que agregar que esta mala broma muestra el defecto que explica por qué los gringos no pudieron implantar sus maravillosas ideas. Y es que, quien se siente superior, no toma en cuenta a su prójimo.

Es decir, en la sociedad estadunidense la riqueza y el éxito personal se imponen como ideales supremos, y el bien comunitario es secundario.

LA LANGOSTA

El director griego Yorgos Lanthimos es uno de los talentos más originales que han surgido en el cine en los últimos años. The Lobster (La langosta), su película más reciente, fue ganadora del premio del jurado en la última edición del Festival de Cannes.

The Lobster cuenta una hilarante historia de amor, pero al mismo tiempo sorprendentemente extraña y conmovedora. El relato se sitúa en el futuro. Colin Farrell interpreta a David, un arquitecto que, tras ser abandonado por su esposa, tiene que registrarse en un hotel en las afueras de la ciudad donde se determina el destino de las personas. Y es que en la sociedad en la que vive David solamente está permitida la vida en pareja.

David, como el resto de los huéspedes del hotel, tiene 45 días para encontrar a su media naranja que, en el mundo de la cinta, debe ser alguien con quien se comparta un rasgo característico, aunque sea totalmente superficial. Los huéspedes con éxito pueden volver a la ciudad con sus nuevas parejas. Los que fracasan son convertidos en bestias. Pero pueden comprar tiempo extra disparándole dardos tranquilizantes a Los Solitarios, aquellos que han huido del hotel y que rechazan el sistema.

La segunda parte de la película se adentra en la existencia de Los Solitarios, que llevan una vida nómada y se dedican a tomar venganza de su destierro matando a los supervisores del hotel. Aunque sus vidas parecen ser una panacea, comparadas con las de los huéspedes del hotel no lo son. Ellos también viven bajo reglas esclavizantes.

Lanthimos presenta una sociedad en la que el comportamiento fingido es indispensable para sobrevivir, ya que cualquier señal de individualidad se considera peligrosa. The Lobster es una cinta oscura, violenta pero, ante todo, irónicamente cómica. Su premisa absurda, aunada a sus diálogos parcos e inexpresivos, contribuye a su atmósfera buñuelesca. La película es una magnífica sátira estruendosa sobre las construcciones sociales, las costumbres y las estructuras de poder.

STEVE JOBS

Por último, la película Steve Jobs, del británico Danny Boyle y escrita por Aaron Sorkin, basándose en la biografía de Walter Isaacson, dibuja el perfil de un hombre brillante en el epicentro de la revolución digital. Tejiendo los múltiples hilos de la vida de Jobs, como innovador y como un ser despiadado, la narración presenta a un personaje complicado y contradictorio que confronta una época de cambios enormes en la industria electrónica.

El relato retrata a Jobs como un hombre egoísta, incapaz de interactuar con los demás, pero que, sin embargo, conecta a millones de personas a través de la tecnología. Esta dicotomía que también refleja el impacto negativo y positivo de las computadoras sobre la sociedad se subraya desde el principio de la cinta. En un clip de 1974, el autor de ciencia ficción Arthur C. Clarke pronostica que en el futuro la computadora será un monitor instalado en cada hogar, que permitirá a cada persona obtener toda la información que necesita sin salir de casa y sin tener que recurrir a ayuda alguna. Cuando el entrevistador le advierte a Clarke que entonces la computadora causaría aislamiento, este no lo desmiente, pero le sugiere que alternativamente esta tecnología podría ser una herramienta potente para facilitar y enriquecer la comunicación entre individuos.

Aunque la película cuenta con un director, un guionista y un reparto afamado, encabezado por Michael Fassbender y Kate Winslet, es aburridísima. Y es que la trama consiste en que un ser insoportable y exitoso se vuelve menos insoportable y más exitoso. La cinta deja mucho que desear, pero dada la importancia de la computación en nuestra era y el impacto de Jobs en esta industria, será sin duda, muy taquillera.

En resumen, cuatro cintas muy recomendables que abordan dudas universales como cuál debe ser el equilibrio adecuado entre la justicia y la seguridad, y entre el individualismo y el colectivismo.

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