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Domingo , 19.08.2018 / 22:47 Hoy

El ascenso de David Bowie

La famosa editorial Taschen publica un libro con fotos inéditas del despegue de la carrera del roquero inglés, un genuino ícono contemporáneo que se ha mantenido vigente durante más de cinco décadas.

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Mick Rock fue el fotógrafo cuyas imágenes capturaron y definieron el glam rock en la primera mitad de la década de los setenta; un personaje salido de las aulas de la universidad de Cambridge que, en la primavera de 1972, documentó la aparición y el ascenso de David Bowie en su deslumbrante encarnación de Ziggy Stardust, y permanecer en el ojo del huracán en que se convirtió el músico inglés en aquel año para captar una serie de electrizantes, excéntricas y extraordinariamente inocentes imágenes que dan fe del ascenso que en aquellos días experimentó Bowie para convertirse en una de las grandes leyendas de la música pop de nuestra era.

De todo ello y del especial acceso que tuvo al artista, quien acabó convirtiéndose en su amigo, tal como lo sigue siendo hasta hoy, habla el libro The rise of David Bowie, una edición limitada a mil 772 ejemplares para coleccionistas, la cual muestra la obra de Mick Rock, el fotógrafo oficial de Bowie durante 1972 y 1973, mediante espectaculares instantáneas sobre el escenario y retratos íntimos, las cuales revelan cómo fue el turboviaje de Bowie al estrellato y conmemoran, a la vez, la revolución musical que representó su ascenso a la cima del rock.

Mick ha sido lo suficientemente humilde como para admitir que tuvo la suerte de encontrarse en el lugar idóneo en aquella época; pero no cabe duda de que han sido sus imágenes de Bowie en el escenario, tras bambalinas, en el estudio, en su casa o de viaje, las que fijaron definitivamente a Ziggy Stardust en el epicentro del pop de los años setenta, gracias a una clase de amistad y confianza entre fotógrafo y artista que viene de una era hoy extinta, cuando el arte era considerado más importante que el mercado.

Sobre aquellos excitantes días en la cumbre del glam rock y su revolución juvenil, Mick recuerda que todo empezó mientras trabajaba en el cuarto oscuro de la redacción de la revista Oz. "Había en aquellas oficinas una pila de discos de promoción y Felix Dennis, el director de la revista, me dijo: 'Sírvete', así que me llevé a casa el Hunky Dory y al escucharlo me quedé alucinado, especialmente con 'Life on Mars'. Al tiempo, estaba escribiendo pequeñas notas para la revista Rolling Stone, los cuales también ilustraba con fotos, así que un día le propuse a Andrew Bailey, editor de Rolling Stone en Londres, hacer algo con Bowie, y me respondió que estaba de acuerdo, pues le parecía haber escuchado algunos comentarios suyos interesantes en los últimos días.

Anya Wilson, la publicista de Bowie, me citó un día en la estación de Liverpool Street y me invitó a una tocada en Birmingham. Me coló al backstage para presentarme a David, quien me dejó hacerle las primeras fotos. Después tomé otras instantáneas durante el concierto, y dos o tres días más tarde fui hasta su casa en Beckenham para poder entrevistarlo".

Al principio, lo que más inspiraba a Mick del personaje Bowie era su música; pero pronto se sintió fascinado por su aura. "Me sentía como hipnotizado por todos los cambios y transformaciones que había a su alrededor. A decir verdad, me interesaba más la persona que el personaje, que estaba unido a una gran ambición. Todo eso está en las letras de Ziggy. Él no pensaba en el dinero, pensaba en el estrellato, en la fama, porque hay que recordar lo jóvenes que éramos. Hay que tener en cuenta que la primera vez que nos encontramos fue hace 42 años, cuando el mundo era un lugar muy diferente. Psicológicamente era una época muy impresionable, porque todo lo que hoy se acepta como la cultura pop entonces no se llevaba".

Desde el principio, a Bowie le gustaron aquellas primeras fotos que Mick Rock le hizo, y respondió muy bien en la sesión que hicieron en su casa de Beckenham, de la cual surgió la imagen icónica de Bowie frente a un espejo. Como puede comprobarse en The rise of David Bowie, cada toma tiene su magia. Mick Rock recuerda que una vez Bowie le dijo a su manager, revisando aquellas fotos, que Mick lo veía de la misma forma en que él se veía a sí mismo, lo cual le encantó escuchar, porque era realmente importante para el fotógrafo que aquellas fotos le gustaran. "Yo aprendí un montón de cosas simplemente escuchándolo y viéndolo", dice Rock, quien está de acuerdo con el editor Reuel Golden en que Bowie es mucho más que una estrella pop. "David solía decir de sí mismo que era como una máquina Xerox, captando cosas por todas partes. Para mí Bowie es el resultado de un montón de elementos: la influencia de Warhol, The Velvet Underground, Jacques Brel, el Kabuki, el Living Theatre, La Naranja Mecánica, y por supuesto también el futurismo espacial. David absorbía cosas de forma muy rápida y hacía con todo ello una mezcla inventiva tan rica como densa".

El principal personaje que The rise of David Bowie (El ascenso de David Bowie) nos muestra, dice su editor, Reuel Golden, es a "un notable e innovador compositor, intérprete y músico que no es precisamente una superstar: él y su alter ego Ziggy Stadust aparecen en este viaje para llegar a la cima y Mick Rock está a su lado para acompañarlo. Como todos los grandes artistas, Bowie reconoce el poder de la imagen, pero también que la imagen necesita ser documentada. Y confía totalmente en que Mick cumpla con el papel de ser el testigo y custodio de su imagen".

La historia de este conjunto de históricas y excepcionales fotografías, relata Golden, tiene mucho que ver con esa confianza, ya que al tener total acceso a Bowie, Mick Rock pudo captarlo incluso en momentos en los que ni el propio Bowie era consciente de ello, logrando una gran cantidad de fotos de esta naturaleza. "Aunque Bowie es muy teatral y glamoroso, hay algo de sencillez en estas imágenes, y eso crea un contraste muy atractivo. En aquel tiempo todos los tours eran controlados por los publicistas y los managers, pero estamos hablando de los primeros años setenta, cuando no existía el monstruoso negocio de hacer dinero en que se convirtió el rock y que es el que conocemos hoy en día. Así que podemos ver aquí a un Bowie maquillándose él mismo, pasando el rato en el backstage en estrechos camerinos y actuando en pintorescas salas de conciertos. Era una época distinta y las fotos de Mick evocan maravillosamente ese espíritu de forma natural".

Para Golden, editor también del compendio de imágenes más competo de Los Rolling Stones que se haya publicado hasta hoy, "Bowie es sin duda una de las más originales, audaces, multifacéticas y talentosas estrellas del rock de todos los tiempos". En ese sentido, el editor destaca "su habilidad para transformarse, su evolución como artista y su capacidad para adaptar diferentes estilos musicales, como ha podido documentarse sin lugar a dudas. Pero en realidad todo nos lleva a sus canciones: hablamos de un compositor brillante y también de un hábil colaborador que sabe elegir a los músicos y productores idóneos para interpretar sus temas. Básicamente, una persona muy inteligente e intuitiva".

Respecto al trabajo de edición de The rise of David Bowie, Golden refiere que en Taschen quisieron contar la historia desde un punto de vista diferente. "Más que mostrar el trabajo de forma cronológica o hacerlo por temas como "Retratos" o "Actuaciones", el libro, precisa, sigue la línea narrativa del disco The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders of Mars, así que está dividido en 11 capítulos, al igual que las 11 canciones del disco, y cada capítulo captura el espíritu de las letras de las canciones. "Mick tenía cientos de fotografías de Bowie, pero como en todos nuestros libros, empleamos un montón de tiempo editando y reeditando el material hasta que encajara la historia que queríamos contar".

Finalmente, Golden comenta que Bowie ha estado al tanto de la edición de este libro. "Mick Rock no hubiera hecho ningún proyecto sin la aprobación de Bowie. Todos hemos querido mostrar un material hasta ahora nunca visto y eso fue algo que Bowie pidió específicamente. El 50 por ciento de las fotos del libro jamás se han mostrado. Por otro lado, Bowie leyó todos los textos y se implicó en el diseño gráfico. Y también firmó, con Mick, 1972 ejemplares del libro, por tanto sí dio su bendición a este proyecto de distintas maneras".

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