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Sábado , 26.05.2018 / 22:30 Hoy

Desata euforia y locura Maluma

El colombiano volvió locas a miles de tapatías que abarrotaron el Auditorio Telmex y lo llenaron de gritos y adrenalina, en su segunda, y por mucho la mejor, visita a Guadalajara.


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Perla Gómez

“¿No le sobran boletos?" Se escuchaba en las voces de jóvenes, uno que otro adulto y hasta un padre con su hija a un lado. Suplían a los revendedores, preguntaban con la esperanza de que alguien les dijera que sí y les vendiera la oportunidad de ver a Maluma en vivo; al fenómeno que agotó las taquillas en dos semanas, que enloqueció a las jóvenes que desde las 4 de la tarde esperaban formadas afuera del Telmex y a los casi 10 mil tapatíos que llenaron el auditorio y se entregaron por completo al reggaetón del colombiano.

Faltaban 60 minutos para que se diera la hora de la cita, y el Auditorio Telmex ya se veía lleno. Cientos de jóvenes, en su mayoría mujeres vestidas con pantalón entallado, tenis y blusa pegada al cuerpo, aunque no faltaron los tacones, llegaban para ver de cerca al pretty boy y se amontonaban en las entradas envueltas en selfies, abrazos de emoción y gritos de euforia que repetían el nombre del reggaetonero.

La locura se desató una vez dentro. Las primeras muestras de música, el más mínimo movimiento sobre el escenario azul con una M gigante roja en medio, enloquecían a los asistentes, quienes más que emocionados coreaban y bailaban canciones de reggaetón que no precisamente eran de Maluma, pero calentaban el ambiente.

A las 9:20 se apagaron las luces y se hizo un silencio que en pocos segundos fue suplido por gritos eufóricos. Luces blancas al ritmo de "Wiggle" iluminaban el auditorio y a los asistentes de pie con una impaciencia que ya no podían contener.

Terminó la canción y con ella la espera, el escenario se iluminó de rojo con cinco pantallas que proyectaban fugaces imágenes del cantante y un cronómetro que anunciaba su entrada. Cada golpe de música desprendía un grito unísono, una muestra de desesperación que terminó cuando Maluma se unió a sus músicos y bailarines y se paró sobre la tarima, la adrenalina no podía ser más.

Cuando por fin llegó rapeando vestido de negro y una chamarra dorada, los fans enloquecieron. "Borró Cassete" fue la primera, el colombiano no pudo ser más acertado, la canción se cantó casi sola, los tapatíos de pie se encargaron de desgarrar sus voces en ella mientras el Dirty Boy rompía corazones con sus jugueteos y sensuales bailes. "Sin contrato" vino después y los ánimos aumentaron, miles de voces femeninas no paraban de corear el característico "uououoh" de la canción con las manos en el aire, ni de enloquecer con una parte acústica de la misma, que el colombiano decidió cantar lentamente.

Y es que bastaba con que Maluma se parara frente al micrófono a solamente sonreír, sin hacer ni decir nada, para desatar gritos capaces de tronar tímpanos; y aunque parecía imposible, la euforia era más fuerte cuando bailaba, como lo hizo en "El perdedor", donde aprovechó para preguntar "¿Dónde están las mujeres más hermosas de México?", y aumentar el desenfreno.

"Esta noche está a otro nivel", dijo antes de advertir que subiría a alguien al escenario para cantarle "La invitación" y "Vuelo hacia el olvido". Mujeres de todas partes del auditorio enloquecían por ser las elegidas. La afortunada le hizo honor al resto y se dejó abrazar, tocar y besar por Maluma y hasta aprovechó para tocar los glúteos del joven de 23 años y matar de envidia al resto.

El momento romántico fue un parteaguas, el cantante salió del escenario y reapareció vestido de blanco y subiendo la "Temperatura" con dicho tema, y ya con una gran bandera de México al micrófono.

Le siguió "Chantaje" que canta a dúo con Shakira, durante la cual lanzó un mensaje de igualdad, en el que gritó por la no discriminación de estrato social ni género, y fue apoyado por las miles de almas cada vez más enamoradas del latino.

Para las 10:40 sonaban los últimos acordes de la noche, y aunque ninguno de los asistentes lo quería, Maluma cantó "Me llamas" como despedida.

"Dios los bendiga parceros, gracias," dijo antes de irse detrás del escenario. Pero nadie se resignaba y esperaron a que el cantante volviera y se despidiera como llegó: lleno de euforia. La espera fue poca, las luces se encendieron y en el auditorio apareció un mariachi, que el reggaetonero usó para cantar la entrada de su más reciente éxito: "Felices los 4", ya con la bandera mexicana envuelta al cuerpo.

El Pretty Boy alargó la canción de más, como si no quisiera irse... Y lo demostró, se quitó la bandera y anunció al jalisciense Eduardo Barba, ganador de La Voz Kids 2017, con quien cantó "Carnaval" y convirtió el Auditorio Telmex en una fiesta, llena de luces, saltos y papeles de colores en el aire.

Cuando parecía que ahora sí todo había terminado, el público se impuso pidiendo la polémica "Cuatro babys" a gritos. Aquella canción que fue criticada por misógina, pero que fue lo que menos importó en medio de la euforia.

Dirty Boy volvió y se entregó desde los primeros acordes, apareció ahora de rojo, con cruces e imágenes sensuales en las pantallas. No importaba tampoco que gran parte del público fuera menor de edad, la canción fue de las más disfrutadas de la noche, y la mejor de las despedidas para los fans.

"Música es música y arte es arte", dijo el colombiano entre los cantos, y después, ahora en serio, de rodillas y con los brazos abiertos se despidió y dejó a los miles de tapatíos que enloquecidos le regalaron a Maluma una segunda vez en Guadalajara llena de locura, difícil de olvidar.

GPE

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