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Martes , 25.09.2018 / 10:44 Hoy

A mí no me intimida Meryl Streep: Mamie Gummer

Sonriente, esta joven neoyorquina bromea así sobre su madre, una de las actrices más reconocidas y premiadas de Hollywood, con quien comparte el rol protagónico en Ricki: entre la fama y la familia, cinta de Jonathan Demme que puede signi
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Lo que se hereda no se hurta, basta con echar una mirada al rostro de Mamie Gummer (Nueva York, 1983) para reconocer en ella la herencia genética de su madre, Meryl Streep. En efecto era ella quien estaba en el vientre de su madre cuando ésta recibió su Oscar como mejor actriz por La decisión de Sophie, la misma que al año y medio de edad tuvo una pequeña aparición junto a Meryl en El difícil arte de amar. Al graduarse de la facultad de artes escénicas de la universidad Northwestern hace 10 años, Mamie —su verdadero nombre es Mary Willa, pero su apodo de infancia se le quedó para siempre y le gusta bastante— decidió iniciar una carrera de actriz, sin pedir ayuda a sus padres.

Vivió en un apartamento de renta controlada en Brooklyn con varios compañeros de cuarto y realizó audiciones para obras de teatro, programas de tv y comerciales, como cualquier actor aspirante que llega a Nueva York. Su debut teatral lo hizo off-Broadway en la obra Mister Marmalade, al lado de Michael C. Hall. Curiosamente, su primer papel profesional en cine fue en 2006, una breve escena con Anne Hathaway en El diablo viste a la moda —donde Meryl encarnaba a la malévola editora de modas Miranda Priestly—; sin embargo, la escena fue eliminada.

Mamie no se decepcionó y siguió audicionando hasta que ese mismo año trabajó como la secretaria de Richard Gere en la cinta El escándalo, dirigida por Lasse Hallström, además de participar en la miniserie de HBO John Adams, basada en la vida del célebre presidente estadunidense. Ahí encarnó a Sally, la hija del prócer de ese país.

En Broadway hizo su debut en Las relaciones peligrosas, al lado de Laura Linney, y recibió una nominación al Tony. Ha seguido trabajando constantemente en todas las temporadas de The Good Wife —como la exasperante abogada Nancy Crozier— y en cintas como Terapia de riesgo y Cake, al lado de Jennifer Aniston.

Ahora se reúne con su madre en la comedia dramática Ricki: entre la fama y la familia, dirigida por Jonathan Demme (El silencio de los inocentes, La boda de Rachel), en la que da vida a Julie, la hija de una cantante de rock que nunca llegó a estrella (el personaje del título), encarnada por Meryl. El filme plantea el reencuentro entre madre e hija años después de que la cantante abandonara a su familia, con la que ahora busca reconciliarse con la ayuda del ex marido y padre (Kevin Kline). La cinta se estrena en México este fin de semana.

¿Es un reto interpretar a una adulta con una madre inmadura en una película como 'Ricki'...?

Más que un reto creo que es muy bonito. Es decir, siempre tenemos a los padres que se sienten responsables de los hijos aunque sean adultos, pero aquí es completamente a la inversa; son los hijos los que han madurado sin la presencia de su mamá y ahora ella es la que tiene que entender que sus hijos ya son mayores y toman sus propias decisiones. Creo que es un enfoque muy interesante, ¿no crees?

¿No te intimidaba un poco actuar junto a una superestrella como tu madre?

¡Oh! (risas), a mí no me intimida Meryl Streep porque la conozco muy bien. No, en serio, trabajar con mamá fue una experiencia intensa. Ya habíamos estado en el mismo filme en Evening, aunque no tuvimos escenas juntas, porque yo hacía la versión joven de su personaje ya de 60 años, y no coincidimos. Estuve también en El diablo viste a la moda, pero no tuve que trabajar con ella y mi escena no sale en la película. Trabajar con mi madre ha sido un lujo y aprendí mucho, aunque debo confesar que al principio me costó un poco de trabajo desligar la imagen que tenía de ella como persona, de la de actriz. Pero las dos somos profesionales y lo conseguimos.

¿Te molesta que los medios te pregunten constantemente por ella?

¡No, no, para nada! Al contrario, me siento orgullosa, obviamente. Además, si te fijas, es lo más lógico del mundo y por supuesto que no me molesta. Es inevitable que la gente sienta curiosidad por saber más de mi madre a través de mí. Aprendí a manejar eso hace años y siempre puedo separar mi trabajo de mi vida personal. Además, ¿qué puedo decir? ¡Es mi mamá y la amo! Nos dio una infancia perfecta y nos enseñó que la fama no es relevante para nada.

El filme fue escrito por Diablo Cody. ¿Qué es lo que más te llamó la atención cuando lo leíste?

Me gustó mucho su sentido del humor y que habla sin complejos de personajes femeninos, que es algo que se ve pocas veces. Creo que eso viene de su propia forma de ser, de sus experiencias vitales. Diablo Cody es alguien que nunca se ha dejado arrastrar por los demás y eso me encantó. Mamá y yo habíamos estado buscando un proyecto para hacer juntas y cuando salió éste, y con Jonathan Demme dirigiendo, de inmediato dijimos que sí.

¿Es verdad que antes de rodar Jonathan Demme les recomendó a ti y a Meryl que no estuvieran mucho en contacto para mejorar la interpretación de ambas?

Así es. Al principio creí que me costaría trabajo porque mi mamá y yo hablamos por teléfono varias veces a la semana y nos reunimos, cuando se puede, al menos una vez por mes. Pensé "qué difícil va a ser", pero luego me di cuenta de que era mejor. Al fin y al cabo, el personaje de Ricki y el mío están distanciados y ya llevan años así. Jonathan es un genio, porque nos ayudó a crear ese ambiente durante el rodaje y se ve reflejado en la pantalla.

¿A qué crees que se debe ese abismo sentimental entre Julie y Ricki?

Creo que Julie siente un enojo, por otra parte muy justificado, por ese cariño que su madre nunca le dio; ella favoreció más su búsqueda de fama como rockera que su papel de madre. Julie creció muy sola y por lo mismo le cuesta mucho expresar sus sentimientos, no solo con Ricki, sino con sus propios hermanos y con su padre. Es una persona muy arisca, y la verdad llegar a ese estado fue complicado. Julie y yo no podríamos ser más distintas; yo soy muy alegre y tengo una muy buena relación tanto con mis padres como con mis hermanos. Siempre, aun cuando mamá estaba trabajando en locaciones

¿Crees que Julie tiene a Ricki como su antimodelo de madre ideal?

Tal como está escrita, Julie siempre había pensado en ser madre y ocuparse de sus hijos. Muy al contrario que Ricki, que se sentía asfixiada por la vida doméstica. Julie piensa, "a mí no va a pasar eso nunca", pero cuando tiene problemas ve que esa noción de vida que tiene no funciona. Y empieza a pensar que no sabe lo que quiere y entra en crisis.

En la película, tu personaje pasa por momentos duros. ¿Son esas escenas las que toda actriz sueña?

Bueno, cuando tienes que recrear una historia con unos personajes que la pasan tan mal como los que interpretamos mi madre y yo, nunca es fácil (risas). De mis trabajos en televisión he aprendido a mejorar en ese aspecto. Solo tienes que pensar en lo que buscas y llegar a la verdad. Aunque ésta sea fea y quieras evitarla. Siempre he pensado que cuando actúas, estás, sea como sea, canalizando la verdad de tu personaje, aunque sea imaginario, y eso es algo que resulta muy satisfactorio.

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