Francisco se baja de papamóvil en Mixcoac

El papa Francisco detuvo el papamóvil para saludar a un grupo de religiosas que se encontraba haciendo valla a las afueras de una universidad en avenida Mixcoac.

Ciudad de México

En su recorrido hacia Campo Marte, el papa Francisco se detuvo a saludar a un grupo de religiosas en avenida Mixcoac, a la altura de la Universidad Simón Bolívar.

Las personas que hacían valla en ese punto comenzaron a gritar "Francisco, Francisco", mientras el pontífice saludaba y daba la bendición a las religiosas y niños cercanos.

Al cabo de tres minutos, el papa reinició su recorrido hacia Campo Marte, donde abordará un helicóptero que lo llevará a Ecatepec para oficiar una misa en el Centro de Estudios Superiores de ese municipio.

En avenida Patriotismo, donde se concentraron centenares de personas que se cubrían del frío con abrigos, sarapes e incluso cobijas, gorras y bufandas, la impaciencia por ver al papa Francisco se desbordó por momentos.

El júbilo de los fieles católicos se vio coronado al ver por unos instantes la figura de Jorge Mario Bergoglio, y se extendió a lo largo de todas las vallas humanas, quienes arreciaron las porras: ¡Papa hermano, ya eres mexicano! ¡Papa, amigo, siempre estarás conmigo!

Un grupo, en su mayoría compuesto por mujeres de la tercera edad, iniciaron un rosario, desde antes que se informara en la radio portátil que traían consigo que el Papa había salido de la Nunciatura para enfilarse por Insurgentes Sur, Mixcoac y finalmente, por Patriotismo, donde lo aguardaban con algunas flores en mano.

María Antonia, de 69 años de edad, la más longeva del grupo, se mostró segura de que la bendición del jerarca de la Iglesia católica le permitirá conservar la salud para poder, "con la ayuda de Dios, vivir unos añitos más sin ninguna complicación, como hasta ahora".

¡Santo Padre, danos tu bendición! Era el clamor de ella y del resto del grupo, quienes también pedían por sus familias y por que la visita del pontífice contribuya a que los jóvenes vuelvan sus ojos a Dios y porque la maldad que nace del corazón de los hombres, se acabe.

"Vale la pena aguantar el frío y el tiempo de espera, porque el Papa, que es una persona humilde, nos invita a ser mejores, a apoyar a quienes menos tienen, a darle pan al hambriento y agua a quien tiene sed", dijo emocionada Dolores Arteaga, de 63 años de edad.

Otros de los asistentes practicaban sus pasos de baile para tratar de amainar el frío, y un espontáneo con bandera en mano y vestimenta con los colores blanco y amarillo, invitaba a cantar el "Cielito Lindo".

El paso del pontífice bordo del papamóvil se convirtió en una fiesta, en la que sin duda el calor humano es el ingrediente principal de esta visita.

¡Por acá Papa, por acá!, le gritan de todas partes, todos quieren que los voltee a ver, que los salude y ¿por qué no?, que los ayude a aliviar sus males.

Las pancartas también salen a relucir en lo alto. ¡Papa, no te olvides de los pobres!, se lee en una de ellas, mientras algunos fieles revisan sus celulares para estar seguros de haber tomado la mejor fotografía y captar esa fuerza espiritual que irradia el pontífice en sus visitas para llevarla y compartirla con sus seres queridos.