Papa: qué mujer y qué marido no pelean y más cuando se mete la suegra

Tras su encuentro con familias en Tuxtla Gutiérrez, el pontífice regresó a la Nunciatura Apostólica, donde fue recibido por decenas de personas, a quienes saludó y bendijo.

Tuxtla Gutiérrez

Luego de haber escuchado el testimonio de cuatro familias en el estadio Víctor Manuel Reyna, el papa Francisco dijo que es normal que las familias peleen, pero es importante que terminen el día haciendo las paces.

"Qué mujer y qué marido no se pelean, y más cuando se mete la suegra", dijo el Papa a los presentes en referencia al testimonio de un joven de 14 años con distrofia muscular, quien refirió que en su casa sus padres peleaban constantemente antes de acercarse a Dios.

El pontífice dijo que es conveniente que de vez en cuando los esposos discutan, "y que vuele algún plato está bien, no le tengan miedo. El único consejo es que no terminen el día sin hacer la paz. Si terminan el día en guerra van a amanecer ya en guerra fría".

El Papa además se refirió a otra familia que dio su testimonio sobre la renovación de votos matrimoniales y dijo que el amor no es fácil, pero lo "más lindo que un hombre y una mujer se pueden dar entre sí es el verdadero amor para toda la vida".

"Prefiero un hombre y una mujer con el rostro arrugado con la lucha de todos los días, que rostros maquillados que no han sabido de ternura y compasión", expresó.

Francisco dijo a los presentes que la vida matrimonial debe renovarse todos los días y que puede haber heridas y cicatrices, pero lo importante es que "sigan andando".

El Papa aseguró que los mexicanos "corren con ventaja, tienen a la Guadalupana. Ella es madre y está siempre dispuesta a defender nuestra familia, está siempre dispuesta a defender nuestro futuro, está siempre dispuesta a echarle ganas dándonos a su hijo".

Tras el encuentro con familias, Francisco regresó a la Ciudad de México, a donde llegó aproximadamente a las 19:44 horas y a bordo de un vehículo compacto se trasladó a la Nunciatura Apostólica.

El Papa se bajó del vehículo y dirigió un mensaje a los feligreses que lo esperaban, con quienes rezó un Ave María y los bendijo.

"Que pasen una buena noche, que descansen, hasta mañana si Dios quiere", dijo el Papa antes de entrar a la Nunciatura Apostólica.