Con mariachi y porras, reciben al Papa en el AICM

"¡Francisco hermano, ya eres mexicano!" y "¡Queremos que el Papa nos dé su bendición!", fueron algunos de los gritos al Papa en el aeropuerto capitalino.

Ciudad de México

Con mariachi, porras, aplausos y un espectáculo de ballet folclórico, el papa Francisco fue recibido en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, a donde llegó aproximadamente a las 19:15 horas.

Minutos después del aterrizaje, al son del "Cielito lindo", interpretado por un grupo de mariachis, el avión del pontífice llegó al punto previsto para el acto de bienvenida.

El Papa descendió de la aeronave de Alitalia, que lo trasladó desde Cuba, donde hizo una escala para reunirse con el patriarca ortodoxo ruso Kirill. En la escalinata fue recibido por el presidente Enrique Peña Nieto y por la presidenta del Consejo Ciudadano Consultivo del DIF Nacional, Angélica Rivera.

Instantes más tarde, el Papa se dirigió a cuatro niños vestidos con trajes típicos de Oaxaca, Puebla, Veracruz y Jalisco, quienes le entregaron un cofre con tierra mexicana, el cual bendijo.

Mientras caminaba por la pista del aeropuerto, varios artistas entonaron la canción “México se pinta de luz”, compuesta especialmente para su visita, mientras los organizadores de la bienvenida iluminaron el lugar con luces azules.

Un grupo de niños que cantó la canción “México se pinta de luz” junto con los artistas Pedro Fernández, Lucero, Cristian Castro y Diego Verdaguer, rodearon al Papa, quien los recibió entre sonrisas.

El Papa rompió con el protocolo al abandonar la alfombra roja y se acercó a las gradas instaladas junto a la pista de aterrizaje, en las que estaban autoridades, periodistas y feligreses.

Ahí besó y bendijo a un niño con parálisis cerebral y se puso un sombrero de mariachi que le prestó uno de los músicos.

En las gradas, los invitados agitaban pañuelos verdes, blancos y rojos, así como amarillos, en alusión a la bandera del Vaticano.

"¡Francisco, Francisco, Francisco!", "¡Esta es la juventud del Papa!". "¡Francisco hermano, ya eres mexicano!", "¡Queremos que el Papa nos dé su bendición!", fueron algunos de los gritos entre los asistentes.

Después de varios minutos, Francisco continuó con su camino y procedió a saludar a su comitiva y a los funcionarios que estaban en el hangar presidencial para darle la bienvenida.

En un papamóvil abandonó el aeropuerto capitalino y se dirigió a la Nunciatura Apostólica, donde descansará.

Con información de agencias