“El Papa viene para provocar un diálogo, no para denunciar”

Para Christophe Pierre, Nuncio Apostólico de México, la visita de Francisco puede ser un parteaguas para la comunidad católica y hasta deja abierta la posibilidad de algunas sorpresas.
Christophe Pierre, Nuncio Apostólico de México, explica que Francisco eligió los lugares que visitará para llevar un mensaje distinto, ya sea de migración, pobreza o marginación.
Christophe Pierre, Nuncio Apostólico de México, explica que Francisco eligió los lugares que visitará para llevar un mensaje distinto, ya sea de migración, pobreza o marginación. (Foto: Octavio Hoyos)

En la oficina del embajador del Estado Vaticano en México todo es silencio. Las paredes están plagadas de retratos de los últimos Papas y memorabilia de las visitas de Juan Pablo II al país. Su despacho ocupa el mismo predio donde se levanta una casa de estilo funcionalista que será ni más ni menos que la residencia de Francisco en su primera visita al país. Jardineros apurados puliendo el parque, otros pintando el ingreso principal. Todos están en plena faena para recibir al Sumo Pontífice.

El Papa no ha pedido nada especial para su estancia, ni de menú ni de amenities. “Es muy sencillo y simple”, me decía Christophe Pierre, el Nuncio Apostólico en México desde hace 8 años. Por su escritorio pasa toda la logística (eclesiástica, personal, oficial y hasta de seguridad) de la visita de Francisco al país.

La frase de las últimas semanas donde aclara que su Santidad no viene a solucionar los problemas del país ha sido muy citada. ¿Cuáles serán entonces sus mensajes en México?

La visita del Papa es una visita pastoral. El Santo Padre viene para encontrar como pastor al pueblo católico y siendo México, donde la mayor parte de los mexicanos profesan la fe católica, entonces va a encontrar México en toda su diversidad. El Papa no viene a hacer una visita política para los grandes políticos; no viene a denunciar una situación injusta, ni a resolver un problema político o problema social. Esa sería una falta de respeto hacia las personas que deben ejercer su propia responsabilidad.

¿Cuál fue la principal inquietud del Papa a la hora de elegir los destinos para esta gira?

El Papa escogió los lugares; su deseo de ir a Chiapas después a Ciudad Juárez, luego a Morelia. La decisión fue el resultado de un diálogo con las autoridades locales, federales y la Iglesia. Pero va en coherencia con todo lo que nos ha dicho él desde su elección como Papa: que quiere encontrarse particularmente con la gente en situación de dificultad, de dolor, de sufrimiento. Los lugares escogidos son simbólicos y al final la lista de personas con las que quiere encontrarse las hace el propio Papa.

Él va a encontrarse con muchas personas en la Basílica de la Virgen de Guadalupe, para iniciar su peregrinación en México, él quiere encontrar al pueblo mexicano en lo que es parte de su propia identidad, la relación con la Virgen de Guadalupe a lo largo de su historia, él va a encontrarse con muchedumbres en Ecatepec, muchedumbres en Ciudad Juárez, con millones de mexicanos que lo van a ver en la calle a lo largo de sus recorridos.

Sin duda, cada lugar elegido tiene su mensaje...

Hay lugares un poco más simbólicos, como conocer a 1,000 indígenas que hablan hasta 68 idiomas. El Papa quiere encontrar México a través de sus pueblos originarios, pero que también viven una cierta marginación.

Ciudad Juárez, por ejemplo también es un símbolo de migración

Exactamente. No hay que olvidar que el Papa va a Chiapas y va a Ciudad Juárez que son dos fronteras, dos lugares de migración, porque la migración no solamente es de mexicanos sino también de centroamericanos.

La postura del Papa el año pasado frente a la crisis migratoria en Europa fue muy contundente.

El problema de la migración no es pequeño. Es un problema para todos. Pero el Papa no viene a denunciar, porque el problema de la migración es muy complejo. Él, como responsable de la Iglesia católica a nivel mundial, quiere también incidir para poder ayudar a las personas, no solamente a hacer denuncias, porque al final no es suficiente eso para encontrar soluciones.

El Papa viene para provocar un diálogo, buscar soluciones en profundidad y abrir un poco las ventanas, las puertas y derribar, ojalá, algunos muros.

¿Los jóvenes tienen más entusiasmo hacia la Iglesia con la llegada de Francisco?

Los jóvenes de hoy no conocieron al Papa Juan Pablo II. Es una nueva generación, es una nueva experiencia. El joven de hoy ya no es el joven de hace 20 o 30 años: el mundo ha cambiado y uno de los problemas de hoy es la dificultad que tienen los adultos que son padres de familia, que son maestros, que son sacerdotes, de transmitir valores. Hoy hay una ruptura en la tradición, entonces lo que hace 20 o 30 años México era relativamente fácil (de pasar de padres a hijos todo el patrimonio de los valores) hoy no lo es.

¿Con qué Iglesia católica se encontrará el Papa en México?

Con una iglesia fuerte y viva. Como Nuncio Apostólico, he podido viajar a muchos lugares a lo largo de más de 8 años y he podido ver toda la fuerza de la Iglesia, no solo es por la diversidad popular o la muchedumbre que va a una gran fiesta o a una peregrinación que todavía es parte de la vida del pueblo mexicano sino que también en las vocaciones. En México hay muchas vocaciones, contrariamente a lo que ocurre en otros países donde la vocación ha bajado. Aquí hay muchos seminarios y muchos voluntarios.

Por ejemplo, en la atención solamente en un área son los migrantes. Imagine un México sin la Iglesia católica, que tiene más de 100 casas para migrantes en toda la frontera. Hemos dialogado con el gobierno, ellos saben bien y valoran este trabajo. Aquí la Iglesia no está solamente para denunciar o criticar, sino para participar y colaborar.

Usted ya lleva 8 años como Nuncio Apostólico en México, ¿cómo ha cambiado el perfil de los obispos en este tiempo?

Obviamente han cambiado muchos obispos, hay muchos movimientos, pero yo diría que siempre he encontrado una característica común en los obispos mexicanos que es su sentido pastoral, su inquietud de anunciar el evangelio, su compromiso hacia su gente, son personas que trabajan mucho. Tenemos 93 diócesis, que tienen en promedio un millón de católicos cada una.

¿Esto es inédito en el mundo?

En cierto modo sí, es único en el mundo.

Este año el mensaje del Papa es la misericordia, ¿qué acciones de misericordia necesita México?

El Papa busca descubrir una dimensión de nuestra fe en la vida cristiana: la misericordia, que es el perdón y la reconciliación en vez de condenar a las personas. La misericordia busca soluciones para que mejoren su vida, que tengan una vida mejor.

Dios es amor. El reto es permitir a las personas a vivir su fe cristiana de un modo muy concreto, que se va traduciendo en actitudes de comprensión, de perdón en la familia, en la sociedad, pero también obras de misericordia.

¿México necesita mucha misericordia?

Sí, mucho. Necesita comprensión, actitud de perdón, reconciliación, trabajar por la paz, eso es en todos los aspectos, incluso el político. Las obras de misericordia están hasta en la política.

¿Un ejemplo?

Un político debe de trabajar por la reconciliación, no solamente tener el sentido del bien común. Ser político es ser solamente el instrumento de un partido para luchar por su partido y ese no es su verdadero trabajo. En la doctrina social de la iglesia hay un anuncio que a mí me gusta mucho: “la vida política es la forma más grande de caridad y un ejercicio de la caridad”. La caridad no es solamente un sentimiento íntimo, personal. Es el ejercicio del amor dentro de la dimensión social de la fe para construir una sociedad diferente. El político está al servicio de la construcción de la justicia de la caridad.

¿Necesitan ser más caritativos los políticos mexicanos?

Sin dudas

¿El Papa se reunirá con los familiares de los desaparecidos de Ayotzinapa?

Bueno no solamente los de Ayotzinapa, porque hay muchos más desaparecidos. El Papa realmente va tratar el tema, pero no sé cómo. Pero sí lo tratará.

Es decir que sí viene en su agenda...

Tratar los temas sí, pero dejamos también al Santo Padre, porque nosotros no somos quienes escribimos todo lo que diga el Papa. El Santo Padre es latinoamericano, tiene la capacidad de improvisar, de hablar incluso el mismo idioma y seguro que también habrá mucha espontaneidad, mucha sorpresa. Pero, en ese sentido el Papa no viene a resolver todos esos problemas.

No a resolver, pero ¿sí a escuchar?

De escuchar sí, pero por el momento yo no puedo decir más sobre esto.

Y ¿qué creé que cambie en México después de esta visita?

Yo pienso que no va a cambiar todo, es un momento en un proceso. El Papa viene para tener un encuentro con la realidad. Él no es la persona que viene a cambiar todo de un día para otro sino que se trata de momento de encuentro de muchísimos católicos con su pastor, es una visita pastoral.

¿Puede ser el inicio de algo?

Ojalá sea el inicio de un proceso de comprensión, de cambio, de una nueva esperanza.

Tal vez lo que México necesita un poco más hoy es una nueva esperanza por parte de la gente, porque hay un cierto pesimismo, todos lo sentimos. El pesimismo nunca es bueno por lo que necesitamos cierto entusiasmo para toda la vida, es un tema de reconciliación.

Ojalá en México el pasaje del Santo Padre sea como un aire fresco. Pero dejémoslo, porque eso va a ser un poco el reto, seguro que también habrá sorpresas, quién sabe.