“Ahora va a haber un presidente ‘choco’”

Andrés Manuel López Obrador, arropado por sus “paisanos” yucatecos.

Yucatán

Tabasco es su agua, pero Yucatán, como si lo fuera. Andrés Manuel López Obrador inició este año a puro aplauso, sonriente y “recargado de energía positiva”.

El tabasqueño decidió que este 2018 arrancaría su camino en busca de la Presidencia de la República en Izamal, Motul y Kanasín… y no escogió mal.

En las plazas principales de esos tres municipios sus simpatizantes se le entregaron: a su llegada, cientos se arremolinaron para tomarse con su celular una foto. Durante su mensaje lo vitorearon sin descanso y cuando se iba, se acercaron otra vez para poder siquiera tocarlo. Sus “paisanos” desbordaron euforia al verlo.

Por la mañana, en Izamal, AMLO se ganó su primera gran ovación por recordar sus raíces y prometer que “la tercera es la vencida”.

“Si les digo paisanos es porque yo soy de esta región del país, del sureste. Mi tierra, mi agua es Tabasco. Conozco Yucatán desde hace mucho tiempo, estamos muy relacionados, tuve maestros de aquí en la primaria y por eso les digo paisanos.

“Va a haber ahora un Presidente de la República (surgido) del sureste, un presidente choco”, exclamó en referencia a como se conoce a los tabasqueños. Enseguida todo fue gritos y aplausos en su primer acto público de este 2018.

Como el templete estuvo colocado frente al convento de San Antonio de Padua, los turistas pasaban y volteaban de reojo, otros se quedaban a escuchar por unos segundos y seguían su camino.

Las arengas continuaron en Motul, “la tierra de Felipe Carrillo Puerto”, cuya estatua con la leyenda “No abandonéis a mis indios” flanqueó a unos metros el segundo mitin de López Obrador.

Y otra vez aquí la gente lo aclamó: dos mujeres se subieron al templete para tomarse una fotografía con el tabasqueño; mientras él todavía daba su discurso: una ayudó a la otra a subir; la segunda incluso le dio un tulipán color naranja, que AMLO recibió con micrófono en mano y sin interrumpir su mensaje.

El día terminó en Kanasín, donde tres personas tuvieron que ayudar al tabasqueño para que se sostuviera de pie ante la multitud que se le venía encima y pudiera llegar al templete. Antes de subir se acercó a su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, quien le avisó que en su mejilla tenía labial rosa marcado: “Traes un besote…”. López Obrador de inmediato sacó su pañuelo.