En el tianguis “De los ricos y pobres” hasta la ley se regatea

Desde hace 45 años, 466 locatarios instalan sus puestos, en los que venden todo tipo de artículos a precios tan accesibles que hacen dudar sobre su procedencia; hay una propuesta para reubicarlos, ...
La contaminación en el lugar supera los límites permitidos por la Organización Mundial de la Salud.
La contaminación en el lugar supera los límites permitidos por la Organización Mundial de la Salud. (Karina Palacios)

México

Piratería, artículos robados y venta ilegal de bebidas alcohólicas son las actividades cotidianas en el mercado de San Andrés, también conocido como “De los ricos y pobres”, ubicado en la zona norte de Tlalnepantla.

El mercado es famoso por la gran cantidad y variedad de artículos que se venden a bajo costo. El robo a transeúntes es común en el mercado, delito que no es denunciado por miedo, omisión de las autoridades o apatía.

Alrededor de las 4:30horas, decenas de camiones de carga de los comerciantes comienzan a llegar a la Avenida de los Maestros, cerca del entronque de las avenidas Santa Mónica y Adolfo López Mateos, en los límites del municipio de Tlalnepantla de Baz y Atizapán de Zaragoza. 

Desde hace 45 años, el tianguis  se instala cada jueves y domingo, es la fuente de empleo de más de 3 mil familias y 85 por ciento de los comerciantes vive por la zona.

El mercado comenzó su historia con puestos de chácharas, ahora se ha convertido en un tianguis al que cientos de visitantes acuden a comprar artículos de medio uso y nuevos.

Al menos una cuarta parte de los 466 puestos se dedica a la venta de teléfonos celulares y aparatos electrónicos; al cuestionar a los vendedores sobre el origen de la mercancía, se limitan a responder que a ellos solo les llega el producto.

Para los teléfonos, que aún tienen los archivos y contactos de sus anteriores dueños, ofrecen desbloquearlos por 50 pesos adicionales al precio de venta, el cual va de 500 pesos hasta el trueque por otro equipo, más una diferencia.

A algunos no les importa de dónde provenga la mercancía: “Ojos que no ven, conciencia que se queda tranquila”, dice un joven luego de comprar unas bocinas Sony, que en tiendas departamentales llegan a costar 3 mil 500 pesos y por las que él pagó 200 pesos.

En el lugar también se puede encontrar computadoras portátiles desde 3 mil 200 pesos, además de televisiones de plasma y equipos de sonido a precios muy accesibles.

La venta de bebidas alcohólicas en la vía pública es otra de las situaciones que hace peculiar este lugar; José Luis Cortés, líder de San Andrés, aseguró que mientras los consumidores de esas bebidas no salgan del mercado, no hay ningún problema.

El subdirector de Abasto y Comercio del municipio de Tlalnepantla, José Luis Roa, explicó que cuando las autoridades encuentran puestos que venden alcohol los retiran. Sin embargo, reconoció que estos comercios se vuelven a instalar.

En Tlalnepantla, el castigo por la venta de alcohol en vía pública implica la detención y aplicación de una multa.

La inseguridad afecta a los vecinos de los dos municipios, a pesar de que a un par de calles de una de las salidas del mercado se encuentra la comandancia y el Palacio Municipal de Atizapán de Zaragoza.

Uno de los puntos considerados como foco rojo es la parada del transporte “El Horno”, ya que los asaltos son frecuentes por la mañana y la noche, los usuarios afirman que se debe a la falta de vigilancia.

Al otro lado del mercado, en el entronque con la Avenida Santa Mónica, hay un Módulo de Policías perteneciente a Tlalnepantla; no obstante, el lugar luce en el olvido.

En frente del módulo hay una patrulla municipal con llantas ponchadas y en completo abandono. Según vecinos y el líder de la zona “los policías solo van en las mañanas, se quedan un rato y luego se van. No hay seguridad, a veces hay operativos, pero no es diario”.

Óscar Trejo, comisario general de Seguridad Ciudadana de Tlalnepantla, aseguró que la mayoría de los incidentes policiacos ocurren en la zona oriente del municipio donde se han registrado cuatro delitos en los dos últimos meses.

Dos de ellos fueron robo a transeúnte, uno a camión de pasajeros y otro a un vehículo particular.

“El delito más común en San Andrés es el de robo, pero ha disminuido gracias a los operativos de vigilancia en tierra y vehículos al exterior del lugar que hemos aplicado”, presumió el comisario.

Caos vial

Los vecinos de Atizapán son los más afectados por el congestionamiento vial que provoca el tianguis, pues ocupa cuatro de los cinco carriles de la Avenida López Mateos, una vialidad considerada como primaria.

Cientos de automovilistas se enfrentan al tráfico, pues un recorrido que habitualmente no excede los 10 minutos puede prolongarse hasta una hora, antes de salir de esa avenida, es decir, tardan 50 minutos más de lo normal en cruzar esa zona.

A los accidentes viales como choques y atropellamientos, a pesar de los puentes peatonales que hay, se suma la falta de agentes de tránsito en los alrededores del tianguis “De los ricos y pobres”.

Entre las 18:00 y 18:30 horas los comerciantes empiezan a desmontar sus puestos y estacionan sus camionetas en doble fila y otros atraviesan sus camiones de carga a lo ancho de la avenida.

Cuando los comerciantes abandonan el lugar dejan montones de basura sobre la avenida, los pepenadores llegan para la recolección de envases pet, costales y cartón: “Hay que sacar algo de dinero de este cochinero”, dice una vecina de Naucalpan, quien solo va a recoger estos materiales.

Dos camiones recolectores de basura del municipio de Tlalnepantla y un escuadrón de barrenderos son necesarios para levantar la suciedad del lugar, pero ni eso suficiente, pues días después aún se observa el paso del tianguis.

“La contaminación en la zona norte del municipio de Tlalnepantla registra niveles por encima de lo que permite la Norma Oficial Mexicana y de la Organización Mundial de la Salud, pues se detectan partículas mayores de 2.5 y de 10 micras”, alerta José Luis Cortés.

Los comerciantes del “De los ricos y pobres” dejan una gran cantidad de basura, la cual genera fauna nociva que pone en riesgo a la población, pues se han registrado casos de enfermedades e infecciones gastrointestinales en niños y ancianos. En época de lluvia es muy común que las coladeras se tapen por la basura acumulada.

“Hay una propuesta para reubicar el tianguis y la disposición de los comerciantes, pero lo que no hay es el lugar”, aseguró Roa Sánchez.

“Los comerciantes y la autoridad estamos buscando una solución al grave problema del mercado, por el momento solo implementamos operativos”. reconoció.