‘La gente no nos tiene fe’, socorristas en la CdMx

Desde 2009 la brigada 'Socorristas de Proximidad Brigada K8', brinda sus servicios en casos de accidentes, sin embargo, el reconocimeiento de la gente por su labor es escaso.
A diferencia de los más de 43 mil socorristas voluntarios de la Cruz Roja que existen en el país, ellos no cuentan con el reconocimiento del gobierno o de alguna institución de salud
A diferencia de los más de 43 mil socorristas voluntarios de la Cruz Roja que existen en el país, ellos no cuentan con el reconocimiento del gobierno o de alguna institución de salud (Iván Ramírez)

Ciudad de México

Impulsados por una labor altruista, han dedicado su tiempo salvando vidas sin importar de quien se trate. Desde 2009, Eduardo Ortiz junto a María Inés, Juan Olvera, Edgar Ulises y Ernesto Luna, creó el grupo Socorristas de Proximidad Brigada K8, un equipo voluntario de auxilio y rescate a la población en casos de accidentes y emergencias en la Ciudad de México.

Con ocho años de experiencia dando atención de primer contacto a quien lo necesite, ya sea desde una curación por alguna caída hasta reanimaciones cardiacas, coinciden en que la gente difícilmente reconoce la labor que ofrecen.

Ubicados en la explanada del Palacio de Bellas Artes en la delegación Cuauhtémoc, incluso han auxiliado sin costo alguno a personal del Sistema de Transporte Colectivo Metro cuando la ayuda de una ambulancia es tardía.

A diferencia de los más de 43 mil socorristas voluntarios de la Cruz Roja que existen en el país, ellos no cuentan con el reconocimiento del gobierno o de alguna institución de salud por lo que tienen que acercarse a la gente a pedir alguna moneda para poder solventar los gastos del equipo de trabajo que se emplea en las labores de rescate.

Entre el material de trabajo que han adquirido con los donativos de las personas se encuentra una camilla plegable de metal, un tanque de oxigeno y un botiquín médico además de los uniformes y accesorios que necesitan para su labor como cascos y radiotransmisores.

La ambulancia en la que  laboran es una camioneta Ford Econoline modelo 1984 de terapia intensiva que fue adquirida mediante una licitación que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) lanzó al renovar su parque vehicular lo que permitió que la brigada adquiera la unidad.

Socorristas de Proximidad Brigada K8 ofrece sus servicios a través del número telefónico 0445524243441.

Una buena palanca

Originario de la Ciudad de México, a sus 48 años Eduardo Ortiz, coordinador central de esta brigada, cuenta a MILENIO que en 25 años de experiencia en esta labor, "la gente les ha perdido la fe". 

Residente en la zona del Ajusco, en la delegación Tlalpan, de martes a sábado se traslada a la explanada del Palacio de Bellas Artes para ofrecer su servicio al considerar que este punto de la capital es un lugar una gran afluencia peatonal y en el cual “hasta el turista más extraño puede necesitarlos ya que una ambulancia suele tardar en llegar ante el caos vial que se vive en la capital”.

En su jornada que va de las 13:00 horas a las 19:00 horas viste un uniforme de algodón y un casco azul comprado en las chácharas. Edi, como le dicen algunos amigos, se define como una persona que le gusta ayudar mucho a la gente, innovar y cantar música pop. 

Inspirado por la imagen de su padre, quien es médico en el Hospital Primero de Octubre y en el Hospital Nacional Homeopático, desde pequeño Eduardo decidió ayudar a las personas. A pesar de no haber terminado alguna carrera similar a la de su progenitor, la labor de socorrista fue su opción.

Hace dos años terminó el curso de atención médica pre hospitalaria por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), algo que le permite respaldar su actividad.

Cuenta que en los años 80 intentó ingresar al Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM), pero no lo logró ya que “es muy difícil pues es necesario tener un buen contacto o una buena palanca que te conecté ahí”.

Cuando botear es lo peor

Lo anterior no lo detuvo. Fue entonces que tras consultar a un abogado supo que podía formar una asociación civil sin fines de lucro en la cual ejerciera la actividad del socorrismo.

“Fui a la Secretaría de Relaciones Exteriores a solicitar un permiso y fue así como nació el grupo Socorristas de Proximidad Brigada K8”.

Respecto a la forma en que obtienen los recursos económicos, responde que "no sólo se trata de pedir dinero por pedir ya que de la colecta generada se compra dicho material”.

Aclara que el grupo está conformado por gente capacitada, pero al pedir alguna moneda en la calle son mal vistos por socorristas y paramédicos de la Cruz Roja ya que éstos “creen que botear es lo peor”.

Detalla que quienes integran el equipo realmente toman capacitaciones constantes a través de la Organización Láser, un grupo de auxilio y rescate que tiene trayectoria a raíz del sismo de 1985 en la Ciudad de México. Cuenta que en este colectivo algunos socorristas y paramédicos de otras organizaciones ajenas al gobierno imparten cursos.

Entre las capacitaciones que se ofrecen se encuentran la desarticulación de vehículos accidentados, el manejo de sustancias peligrosas, el control y el combate de incendios.

“Para mí el tomar capacitación y actualizarme constantemente por la labor que hago con la gente es muy importante porque se trata de salvar vidas. Digamos que doy la vida, pero también lo que hago es con responsabilidad", comenta.

Explica que los cinco tienen que están alerta del radiotransmisor, el cual vinculan a la señal de la Cruz Roja y de los Bomberos de la Ciudad de México para poder detectar alguna emergencia, pero “siempre y cuando sin meterse en la comunicación, es decir, no responder a las llamadas”.

Para él, la gente que no ha sido asistida ninguna vez en su vida por algún socorrista crea una mala imagen de ellos.

“Es muy fácil decir 'ahí están los que sólo botean y no saben nada', pero en verdad estamos capacitados. Nos enseñan a decir que primero somos nosotros, después nosotros y por último nosotros por ser las personas que van a tomar el control de la situación y vamos a delegar responsabilidades en un accidente.

 “Lo hago porque me he dado cuenta que muchas veces cuando, por ejemplo, una persona que va caminando se cae, se lesiona o se fractura, aunque se active la alarma o se alerte a las autoridades no llega la ambulancia", argumenta.

Eduardo reconoce que los mismos compañeros de las ambulancias son quienes los ven feo por botear y que incluso " hay personas que son familiares de paramédicos de la Cruz Roja que dicen '¡Ay no, ahí están los patitos!' 'Ahí están los piratas' 'Esos son los radioestorbos'"

"Quisiera morirme antes"

Seguro de sí, Eduardo reconoce que no tiene miedo a dar su vida para salvar la de otros. Sus conocimientos en protección civil, combate de incendios y primeros auxilios así como soporte básico vital son, dice, un motivo para que la gente confíe en él.

 "¿Miedo yo en esto? No me da miedo el riesgo que implica a veces esto, pero a lo que sí le tengo miedo es a la vejez. No me gustaría llegar a viejo, quisiera morirme antes, de un infarto quizá. Espero durar más tiempo aquí.  Soy socorrista y en la raya me voy a morir siéndolo”, expresa.

“Todo lo que tengo me lo he ganado trabajando; no he tenido necesidad de robarle a alguien y aunque la gente no me lo reconozca con que yo me sienta bien conmigo mismo es más que suficiente ya que la satisfacción personal no me la paga nadie. Es un orgullo ser socorrista", dice.


 IRH