Clasificar documentos eclesiásticos, opción para el servicio social

Reconoce que la labor se ha dificultado por la falta de conocimientos, recursos y tecnología.

Ciudad de México

Clasificar documentación histórica de parroquias es una opción de servicio social para estudiantes de Historia y Archivonomía, planteó Mercedes Aguilar, jefa del Archivo Histórico de la Basílica de Guadalupe.

Explicó que los jóvenes pueden aprender más si colaboraran con la Arquidiócesis de México. “Sería una opción de desarrollo para profesionales de la archivística… porque la historia de la Iglesia está indisolublemente unida a la de México”, señaló.

Entre las actividades, Aguilar destacó que pueden “clasificar documentos y crear bases de datos a partir de descripciones que faciliten la localización por caja y expediente, lo que sería muy útil para su conservación y difusión, pues son parte importante de la historia de México”.

Comentó que “en las parroquias hace falta trabajar en la conservación y clasificación de las actas de matrimonio, documentos bautismales y demás que han surgido a través del tiempo”.

Mercedes Aguilar indica que los estudiantes de Historia y Archivonomía pueden aprender más


A través de un comunicado, la jefa del archivo histórico consideró que esta labor se ha dificultado por la falta de conocimientos especializados y de recursos económicos y tecnológicos.

Incluso indicó que, en un futuro próximo, se pueden digitalizar los textos, como ya se hizo con una parte del Archivo Histórico de la Basílica de Guadalupe, que actualmente cuenta con alrededor de 300 mil imágenes de documentos históricos.

Aguilar explicó que el trabajo continuo de descripción documental que se realiza se complementa con la creación de bases de datos, lo que ha dado buenos resultados a partir de que asumió como director el padre Gustavo Watson, hace 11 años. Se sabe que este archivo surgió hacia el siglo 18, aunque guarda documentos que datan de 1537.

Destacó la labor que los canónigos hicieron en los siglos anteriores, pues se esforzaron por clasificar e indexar los documentos. A finales del siglo 20, las historiadoras Monique Escamilla y Rosa María de Castro realizaron trabajo de archivo y promovieron el traslado de documentos a su ubicación actual, en el quinto piso de la nueva Basílica.

Precisó que los visitan profesionales que investigan acerca de la Iglesia, así como por estudiantes que se familiarizan con su futuro entorno profesional.

De unos años a la fecha, se experimenta un mayor auge de los estudios eclesiásticos dado que anteriormente había cierta reticencia a abordarlos, comentó Aguilar.

Entre sus proyectos está utilizar un programa de cómputo que asocie imágenes digitalizadas con la información de las bases de datos, lo que facilitaría las búsquedas por internet a los investigadores en cualquier parte del mundo.

A mediano plazo se podría concretar la instalación de un sistema de climatización que ayude a conservar por más tiempo el archivo de la Basílica de Guadalupe, comentó.