“No nos olviden”, el clamor en Xochimilco

Los habitantes de San Gregorio Atlapulco caminan más de dos kilómetros para abastecerse de agua y para recibir una de las despensas que han sido donadas por la población.

Los habitantes del pueblo de San Gregorio Atlapulco, en Xochimilco, no tienen agua potable desde el pasado martes, debido a que el sismo de magnitud 7.1 rompió las tuberías, que dejó a más de 80 por ciento de la comunidad sin el suministro.

Los vecinos de las zonas con mayor grado de marginación caminan más de dos kilómetros para abastecerse del líquido y recibir una de las despensas que la población ha donado.

María de la Luz, del barrio la Conchita, narra que durante los dos últimos días ha caminado con el temor a lastimarse, pues dos meses atrás la operaron de una rodilla.

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"Voy por el agua con un diablito... ya se va a cumplir una semana sin agua y las autoridades no nos dicen para cuándo va a estar listo. Comprendo que hay fugas, pero si no vienen, cómo van a saber qué reparar", expresa.

Las brigadas intentan repartir agua al mayor número de damnificados en la zona, pero solo les pueden llenan dos garrafones.


"Imagínese caminar tanto y con el peso que los doctores me prohibieron. Lo que necesitamos es que nos manden pipas, porque aquí nos cuesta mucho trabajo que llegue, la única manera es ir al módulo, hasta acá no están llegando los servicios", agrega.

Un grupo de voluntarios de las demarcaciones cercanas se organizó desde el sábado para traer agua de sus propias casas, ubicadas en las delegaciones Magdalena Contreras y Milpa Alta, así como del pozo de San Luis; sin embargo, explica que a pesar de que entregan lo que se recolecta en un tinaco de 200 litros, no alcanza.

"Sin el apoyo de ninguna institución nos organizamos y el sector salud ya nos proporcionó Microdyn para lo que se van a tomar. No es suficiente, nos hace falta que traigan pipas, practicamente nadie tiene agua, no pueden pasar a sus baños, cocina, no pueden asearse", explica.

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Los médicos voluntarios expresan su preocupación y dicen que debido a la falta de agua, podrán desatarse focos de infección y enfermedades gastrointestinales y oftálmicas.

"Con la caída de bardas y casas hay mucho polvo en el ambiente, los niños y adultos mayores son los más propensos. Nosotros solicitamos que se integren más expertos en la salud. Nos faltan jeringas y vacunas contra tetanos", menciona el médico Alejandro Paredes.


Los brigadistas de salud confirman que hasta el momento no se han detectado focos de infección, pero que recorrerán las calles con vacunas, sueros y ofrecerán jornadas de higiene.

Vicente Contreras, coordinador del Plan DN III en el lugar, informa que se ha restablecido 80 por ciento de la electricidad y poco a poco sucederá lo mismo con el suministro de agua.

"Pensamos que (la zona) se encuentra en un proceso de recuperación, días atrás no estaba el servicio eléctrico disponible, ahorita ya se recuperó y eso ha permitido que la gente vaya recuperando sus actividades".

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A lo largo de ayer, el personal de protección civil comenzó a inspeccionar los domicilios, a fin de dictaminar si las viviendas son habitables y cuáles son de alto riesgo para su demolición.

Autoridades delegacionales reportan que en Xochimilco hay identificadas 723 edificaciones en riesgo y 37 colapsadas, así como 167 muros caídos e igual número en peligro.


Los vecinos de la comunidad reclaman que ha sido poco el apoyo que se recibe en la demarcación, que son los vecinos de los pueblos aledaños quienes, en un acto de solidaridad, se han acercado a ofrecerles una botella de agua, una torta o una despensa.

"Las autoridades no han venido ni a preguntarnos cómo estamos. Queremos dialogar, pero también que nos escuchen, que nos den ánimos, que nos digan qué va a pasar con nuestra casita, nuestros negocios", señala Carlos Crecencio, un afectado de la avenida Belisario Domínguez.

La señora Martha también exhorta a las autoridades a que presten atención a lo que se está haciendo en San Gregorio.

"La gente se apiada de nosotros y nos regala un taco, un agua, una torta... pero en un mes o en dos, qué".