Risas, globos y payasos en el INP para celebrar Día del Niño

Desde la entrada al hospital se escuchaban las risas y los gritos de los infantes, por los pasillos caminan doctores con la cara llena de colores; zapatos grandes y con globos en las manos.
Los infantes también tuvieron juguetes y una alfombra roja.
Los infantes también tuvieron juguetes y una alfombra roja. (Juan Carlos Bautista)

México

Con cine, payasos, globos, regalos, juguetes y una alfombra roja, el Instituto Nacional de Pediatría (INP) festejó el Día del Niño en sus instalaciones.

“Estamos conscientes de que nadie quisiera que sus hijos tuvieran una enfermedad y sobretodo una seria. Estos días son muy importantes porque nos permiten brindar a los niños un momento de alegría, y si la combinamos con una situación de esperanza, en relación a la atención, permite que la familia y el niño vean hacia adelante las perspectivas de vida y de poder curarse”, dijo José Nicolás Reynés, director médico del INP.

Desde la entrada al hospital se escuchaban las risas y los gritos de los infantes, por los pasillos caminan doctores con la cara llena de colores; zapatos grandes y con globos en las manos.

Afuera del auditorio del INP los menores hicieron fila para pintar sus rostros mientras que sus madres conseguían globos. Minutos antes de las 10 de la mañana desfilaron por la alfombra roja para ver una película.

El doctor José Nicolás Reynés informó que el instituto ofrece 210 mil consultas al año, lo que representa entre 800 y mil al día; la principal patología que atienden es el cáncer, sobre todo la leucemia aguda.

Al festejo del Día del Niño se sumó el Instituto Nacional de Cancerología (Incan) que, con la campaña 1 Minuto Contra el Cáncer y la Alianza Duerme Tranquilo, fomentan la prevención de la enfermedad en menores.

“Tenemos un vínculo importante con en el Incan, muchos de los estudios que realizan a la población adulta se han podido transpolar a la investigación de cáncer infantil y eso nos permite crear sinergias en cuanto a la atención. El intercambio de experiencias entre instituciones nos fortalece”, señaló.

Entre los invitados de honor estuvieron Arely Benítez y sus hijos, quienes desde Puebla vistan el INP, ya que hace un año Yael Aguilar, de tres años, fue operado de una cardiopatía llamada Tetralogía de Fallot rosa.

Ahora regresa para atender a su hijo mayor, Gabriel Aguilar, quien a sus cuatro años será operado en los próximos días de un tumor en la mejilla derecha.

“Me parecen muy bien estás actividades porque los niños estando en el hospital se aburren mucho, se desesperan, se ponen de malas y estos eventos los animan; además ya no entran con el miedo de que los doctores los vayan a lastimar. Se quedan con una bonita imagen de que aquí se divierten”, destacó Arely.

Incluso, la madre relató que cuando le dice a Yael, su hijo menor, que tienen que ir al hospital, el pequeño asocia el viaje con globos, pero que si en su visita al INP no hay eventos, ella misma se lo compra para que el niño no cambié su percepción sobre los doctores.