Hay que retipificar la prostitución sin caer en trata: Lamas

Antropóloga aboga por ejercer el servicio en inmuebles rentados y no en los hoteles. Destaca que en la capital la actividad está regulada, pero continúa la persecución policiaca.
La antropóloga charló con el director general editorial de MILENIO, Carlos Marín, para 'El asalto a la razón'.
La antropóloga charló con el director general editorial de MILENIO, Carlos Marín, para 'El asalto a la razón'. (Martín Salas)

México

La antropóloga Marta Lamas peleará para que en la Ciudad de México el delito de lenocinio sea retipificado y se permitan "nuevas formas de organización" de los trabajadores sexuales en la capital del país para que, sin caer en la trata de personas, puedan ejercer la prostitución en departamentos rentados y no en hoteles, lo que les daría mayor seguridad.

Lamas busca impulsar esta iniciativa en el marco de la discusión de la Constitución de la Ciudad de México, la cual tiene que estar redactada a principios de 2017.

"Hay que retipificar el delito de lenocinio. Sí hay lenones, pero también hay amigas, amigos, que se reúnen y que les gustaría poder trabajar en un local cerrado", explicó.

En entrevista con Carlos Marín, director general editorial de MILENIO en el programa televisico del Asalto a la razón, Lamas agregó que "al no existir una regulación que les permita rentar un departamento o donde ellas viven, para invitar a una amiga y entre las dos, para cuidarse, hacer lo que están haciendo en los hoteles con grandes dificultades, a la chica que tenga el contrato de renta la pueden acusar de lenona o de tratante".

Dijo que en países como Italia ya existen regulaciones sobre el tema y se permite que en edificios habitacionales una parte de los departamentos sean utilizados como prostíbulos, siguiendo reglas que incluyen evitar escándalos y no aceptar clientes borrachos "y son muy decorosas, ni ellas mismas quieren que el vecindario se entere que están trabajando en eso".

La eventual regulación no legitimaría el trabajo en sí, pero obligaría a que las y los trabajadores sexuales incluso paguen impuestos.

Lamas reconoció que el trabajo sexual se inscribe en un mercado nocivo que reproduce la idea de que las mujeres son objetos sexuales, que pueden ser utilizadas a través del dinero, pero consideró que al regularlo se podría abrir una posibilidad de sacarlo de la clandestinidad y que quienes se dedican a ello puedan salir de ese mercado para dedicarse a otras actividades.

La especialista explicó que gracias a la resolución de un amparo judicial, en la ciudad las trabajadoras sexuales son reconocidas como trabajadoras no asalariadas; sin embargo, siguen siendo perseguidas por la policía, a pesar de que la prostitución no está prohibida, pero se confunde con trata de personas.

Al respecto, dijo que lo que hace falta es diseñar una política pública que permita distinguir de la prostitución voluntaria e individual de la trata de personas y evitar que continúen los operativos de la Procuraduría de Justicia en antros de la ciudad en donde presuntamente rescatan a víctimas de trata, a los cuales consideró simulaciones.