CRÓNICA | POR LILIANA CAVAZOS

Zócalo: Capitalinos 'on ice'

El primer día de actividades en la pista del Zócalo

Para ser uno de los mil 450 patinadores que por turno se deslizan en la pista de la Plaza de la Constitución, los usuarios deben ser pacientes y aguardar hasta por dos horas.

Pista de hielo del Zócalo capitalino
Pista de hielo del Zócalo capitalino (NOTIMEX)

Ciudad de México

Son las 10:45 de la mañana y en la estación Allende del Metro, el vagón se queda con las puertas abiertas por unos segundos más de lo habitual y en el sonido local una voz advierte:

“Se le informa a todos los usuarios que en la estación Zócalo no hay servicio”.

Esta vez, el cierre no es por un plantón de la CNTE sino por la pista de hielo y las atracciones navideñas que puso el gobierno capitalino.

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Elizabeth Sandoval, su hija de seis años y su esposo bajan en la estación Allende porque su destino es precisamente el Zócalo.

“Son solo unas cuadras” dice en tono de consuelo.

El objetivo de Elizabeth es claro: quiere que su hija Sofía de seis años, patine por primera vez en hielo y que disfrute de sus vacaciones escolares.

Pasarán más de dos horas antes de que se pueda cumplir el objetivo. Antes, hay que ubicar una de las tres taquillas: esta la de Brasil, la de Pino Suárez y la de calle Moneda; Elizabeth elije la de calle Moneda.

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Casi frente al balcón presidencial de Palacio Nacional está la entrada a la pista. Ahí, unos jóvenes de comisa negra coordinan el acceso; son becarios del Injuve uno de ellos trae un megáfono y avisa a los interesados:

“Las personas que van a entrar al horario de las 11:30 se apuran por favor”, y cinco minutos después anuncia: “boletos de 11:30 y 11:41, ya no hay acceso”.

Tres chicas llegan al acceso con boletos de las 11:41. Ahí está Néstor, de 15 años pero muy “movido” y atento. “Lo siento chavas, la gente de ese horario ya pasó, van a tener que ir por nuevos boletos, vayan de una vez para que no hagan fila”, les dice y remata “acuérdense que es gratis”.

La pista de hielo del Zócalo, tiene capacidad para 1,450 usuarios por turno; en la lógistica participan 900 jóvenes del Injuve.


“¿Tienes mucho trabajo?”, le preguntó y me sonríe. “Es un trabajo de paciencia, hay que tener mucha paciencia porque se junta mucha gente, y hay que saber dirigir a la gente porque muchos se desesperan y a otros les gusta mucho reclamar”, comparte.

Los chicos dan acceso hasta a mil 450 personas por hora. Pero esto apenas comienza; es el primer día de la pista de hielo en el Zócalo, y al  servicio social que Néstor y sus 900 compañeros del Injuve realizan, le queda 26 días más.

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La formación de la fila se hace en caracol, guiada por cercas metálicas que permiten aprovechar el espacio. En el acceso final hay un torniquete sobre el cual los usuarios deben de pasar el código de barras del boleto, y de ahí quedan a unos metros de la pista.

Ahí el viento corre y se trae consigo el frío de la pista. Más de uno está ansioso. “Quiero saber que se siente caerte en el hielo”, dice un niño a su papá.

En la pista solo están los voluntarios “monitores”, jóvenes del Injuve que tienen la tarea de ayudar a los usuarios en el hielo. Acomodan los montables con forma de focas naranjas; esta es una de las nuevas modalidades de la pista: objetos que permiten a los usuarios sostenerse para mantener el equilibrio dentro de la pista.

Antes de que los usuarios de la una de la tarde accedan a la pista, los anteriores tienen que entregar sus patines. Hay dos mil 500 pares de patines, además de 350 especiales con doble cuchilla para niños que apenas caminan.

Las actividades concluirán el 12 de enero de 2014.


La edad mínima en esta pista, es preferente de los tres años en adelante, pero la regla es, que todo aquel que ya sepa caminar, puede patinar.

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Elizabeth entra a la pista y se sostiene del pasamanos; su esposo tiene un poco más de equilibrio y detiene a Sofía; la niña de seis años parece poco preocupada por la falta de equilibrio y más ocupada por la aventura del hielo.

Por fin, después de una hora y media a ésta familia le tocan 45 minutos “on ice”. Lo más lógico (después de tanta espera) sería tomar una foto, pero no pueden porque las reglas indican que dentro de la pista no se pueden utilizar cámaras.

No queda más que deslizarse, caerse y sentir el hielo.

La pista de hielo está conformada por tres pistas, una de las cuáles es para niños. Todas las pistas estan conectadas por andenes y uno de ellos conduce a un tobogán de ocho metros de alto por el que los usuarios se pueden deslizar en inflables. Del lado sur del Zócalo fueron instaldas gradas.