Traicionan a Jesús frente a 200 mil personas

El Nazareno de Iztapalapa, representado por Eduardo Guzmán Flores, llegó al Jardín Cuitláhuac donde se llevó a cabo la Última Cena, el Lavatorio de Pies a sus apóstoles y, más tarde, la condena.
La escenificación de la traición se realizó en el Jardín Cuitláhuac
La escenificación de la traición se realizó en el Jardín Cuitláhuac (Cuartoscuro)

Ciudad de México

El Mártir del Gólgota de Iztapalapa fue vendido por Judas Iscariote, vivió las humillaciones de los romanos y ser encerrado en un calabozo, todo frente a 200 mil personas que se dieron cita en el Jardín Cuitláhuac, para observar los pasajes bíblicos del Jueves Santo.

El clímax de la representación 171 de la Pasión de Cristo en Iztapalapa se llevará cabo este Viernes Santo con el pasaje bíblico más recordado y sentido del mundo cristiano, la Crucifixión de Jesús de Nazaret en el Calvario de Iztapalapa: El Cerro de la Estrella.

A las 3 de la tarde de ayer inició la procesión del Jueves Santo, los 153 actores recorrieron calles como 5 de Mayo, Toltecas, Comonfort y Ermita Iztapalapa, en los ocho barrios tradicionales de la demarcación.

El Nazareno de Iztapalapa, representado por Eduardo Guzmán Flores, estudiante de la UAM, encabezó la procesión que duró cerca de dos horas para llegar junto con el Ángel, los romanos, 6 mil nazarenos y vírgenes del pueblo, los 12 apóstoles, la Virgen María y hebreos al Santuario del Señor de la Cuevita, donde fueron bendecidos.

En ese trayecto las autoridades delegacionales, encabezadas por Jesús Valencia, reportaron saldo blanco. Por momentos el cielo se obscurecía y, como ocurrió en 2013, la lluvia llegó, pero sólo tres minutos.

Valencia señaló que otorgaron 200 atenciones médicas a personas que llegaron para participar como nazarenos y realizaron la procesión descalzos. Otro de los incidentes que se registró fue la caída de un policía de un caballo por lo que fue trasladado al Hospital Mocel.

Los actores salieron de la Iglesia al Santo Señor del Sepulcro de La Cuevita, donde en 1833, y luego de la muerte de más de 14 mil personas atacadas por el cólera morbus, habitantes de la entonces Ixtapalapa solicitaron su intervención divina para que se terminara la epidemia.

Según la historia, esa epidemia concluyó por lo que los pobladores cumplieron con una manda de celebrar primero lo que se llamó los Solteros de Septiembre y, una década después en 1843, las procesiones del Jueves y Viernes Santo, a las que con el tiempo se han incluido otros pasajes bíblicos como la Resurrección de Lázaro y de Cristo, que en este caso se representa en sábado y no en domingo.

Cerca de las 8 de la noche, llegaron representaciones significativas en los escenarios montados en el recién remodelado y rescatado Jardín Cuitláhuac. Ahí se llevó a cabo la Última Cena, el Lavatorio de Pies de Jesús a sus apóstoles, el primer concilio y, más tarde, la condena a muerte de Jesús.

Los actores salieron al Cerro de la Estrella donde se representó la Oración en el Huerto de Getsemaní y, después de la traición de Judas Iscariote, representado por Juan Eduardo López, la aprehensión de Jesús.

También se llevó a cabo la reunión del Sanedrín, donde se juzgó al hijo de Judea por las acusaciones de hechicería principalmente por haber hecho que Lázaro resucitara a los cuatro días de muerto, por sanar leprosos y devolverle la vista a los ciegos.

Para este Viernes Santo se prevé que a mediodía en el Jardín Cuitláhuac, Jesús será enjuiciado y condenado a muerte, para después partir al viacrucis y las siete caídas, que el nativo del Barrio La Asunción hará cargando una cruz de 90 kilos y 6.10 metros de largo, aunque en su entrenamiento lo hizo con una de 30.

En Iztapalapa, la representación de la Vida, Pasión y Muerte de Jesucristo la realiza un comité organizador que se estableció como asociación civil en 1994 y desde entonces colabora con autoridades delegacionales para llevar a cabo ese evento cultural y religioso.

Actualmente se promueve ante la Unesco su registro como Patrimonio Intangible de la Humanidad, aunque ya es reconocido como Patrimonio Cultural de la Ciudad de México.

Se espera que este viernes se reúnan para ver la escenificación los dos millones de espectadores, tanto en la procesión como en el viacrucis.